“La misión de un buen sommelier es ayudarte a encontrar el vino que más disfrutes en la ocasión en que estás”. Foto Ariel Gutraich/ Para Ti
“La misión de un buen sommelier es ayudarte a encontrar el vino que más disfrutes en la ocasión en que estás”. Foto Ariel Gutraich/ Para Ti

Acaba de coronarse Mejor sommelier de Argentina 2017. Con 34 años, Martín Bruno sabe de competencias. Brilló en el último mundial de Mendoza 2016, y como sommelier es una de las voces más respetadas y entendidas del mundo vitivinícola nacional.

"Es una profesión que aprendí a amar en Nueva Zelanda, donde trabajaba como barman. ¿Cómo empezó todo? Al probar vinos ricos, al tomar cosas un poco mejores de las que tomaba cuando tenía 18, 20 años y al aprender de vinos buenos", cuenta uniformado con su chaqueta, en medio de una ajustada agenda entre catas, estudios y eventos. Bruno competirá por el Sommelier de las Américas en Canadá y será precandidato para el próximo mundial de Bélgica, 2019. Tras dos años en Queenstown, Martín decidió volver a casa.

MUCHA EXPERIENCIA. Pasó por Tipula, Uco, Florería Atlántico y, durante cuatro años, fue la voz de la cava de Tegui. Hoy se luce como brand ambassador de Pernod Ricard. "Cuando volví en 2007 Argentina vivía el boom del vino. En los últimos diez años creció muchísimo, no el consumo pero sí la calidad", señala entre cata y evento.

-¿Tanto cambió el consumo?

-Sí, lamentablemente cada vez se toma menos vino. En 2007 estábamos en 24, 25 litros por persona y hoy estamos en 20. Aunque es verdad que hay más conocimiento de distintas de variedades, de distintas zonas, en el país hay excelentes enólogos y bodegas… El volumen de consumo bajó, pero se habla más y se conoce más.

El volumen de consumo bajó, pero se habla más y se conoce más

-En el exterior, ¿qué destacan del vino argentino?

-El malbec, siempre. Es una variedad francesa de la que nos hemos adueñado. Se transformó en nuestra carta de presentación, aunque de a poco se está empezando a ver a Argentina no sólo como productora de malbec sino como productora de vinos en general. Se empieza a hablar de los blancos, de los espumosos, de los vinos dulces… En el mundo nos comparan con el Valle de Napa, en California. Sobre todo por el gran desarrollo que tuvo el Valle de Uco en los últimos años. Somos una región emergente y afuera se empieza a diferenciar entre zonas al mencionarnos: Luján de Cuyo, Maipú, Uco, Salta, la Patagonia… Antes sólo se decía que el vino era "de Argentina".

“Saber de vinos hoy es cool”, dice Martín Bruno, quien acaba de convertirse en el Mejor sommelier del país.
“Saber de vinos hoy es cool”, dice Martín Bruno, quien acaba de convertirse en el Mejor sommelier del país.

CADA VEZ MÁS LIGEROS

-¿Hay tendencias marcadas?

-Hace tiempo que se eligen vinos más ligeros, con menos alcohol, menos madera y más fáciles de tomar. Eso se ve en el mundo y se va a seguir viendo. También se está haciendo foco en el terroir, en conocer de dónde vienen los vinos. Eso es fundamental ya que es una bebida que no deja de ser un producto agrícola.

-¿Vinos orgánicos?

-Muchos de los grandes vinos del mundo se hacen con prácticas orgánicas o biodinámicas, pero eso no es una garantía de calidad. Siguiendo esos lineamientos muchísimos salen bien, pero eso no garantiza que todos vayan a ser buenos vinos.

-¿Resurge la sidra?

-A la sidra se le está empezando a dar más importancia. Se empieza a producir mejor con el método tradicional y ya no se piensa en la típica sidra para el pan dulce. Son bebidas ya más elaboradas y desde el cuidado de los huertos hasta del trabajo en las bodegas están más enfocados en la calidad.

-¿Cómo se compite con la cerveza?

-Haciendo que la gente pruebe vino. Porque ni siquiera la cerveza es barata –una pinta sale $ 90 pesos–. El problema es que en un bar una botella de vino no baja de los $ 200. Tomar por copa acerca al público, ¡hay que servir muchos vinos por copa! En Tegui teníamos más de 90, que es un montón. También ayuda el que nuevamente estén empezando a abrir wine bars. Se tiene menos volumen, pero el que toma, toma mejor.

CADA VINO PARA CADA OCASIÓN

-¿El vino sigue siendo un tema de estatus?

-Siempre. Me ha pasado que me devuelvan una botella que estaba en perfecto estado sólo para aparentar saber más. Y hasta he tenido clientes que avisaban antes "La primera te la voy a devolver, vos cobrame las dos botellas, no me importa" para mandarse la parte. Saber de vinos hoy es cool. De igual manera que saber de café, de whisky, de chocolates o de aceite de oliva, productos que un sommelier debe conocer y hacer conocer. Hay modas y el público joven es el que más se atreve a probar cosas. Pasa con el whisky o con la coctelería, buscan la diversidad.

Saber de vinos hoy es cool

-La misión de un buen sommelier es…

-Ayudarte a encontrar el vino que más disfrutes en la ocasión en que estás. Antes a las personas les chocaba que alguien fuera a recomendarles un vino, siempre estaba la sospecha de que te dieran el más caro y nunca debería ser así. No es lo mismo si celebrás algo con colegas, un asado con amigos un domingo o un martes romántico con tu pareja.

-Como nunca, esta bebida está en boca de todos porque en los últimos días se habló de la posibilidad o no de gravarle un impuesto. ¿Estabas de acuerdo o no?

-Menos mal que se echaron atrás. Siendo un país productor y con cultura de grandes vinos ya es bastante malo que seamos el primer país consumidor de gaseosas (per cápita tomamos más gaseosa que Estados Unidos). Impuesto no. Y que digan que el vino no es saludable ¡me parece una tontería! Casi cualquier cosa –carnes, dulces– consumida en exceso no es saludable, ahí entra la moderación. Además, está comprobado que el vino consumido con moderación tiene múltiples beneficios para la salud.

textos PAULA IKEDA (pikeda@atlantida.com.ar) fotos  GENTILEZA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE SOMMELIERS

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