Florencia Rodríguez (32) no tiene el perfil de la socióloga tipo. Cuesta imaginársela estudiando en Puan, entre carteles políticos y militantes. Sin embargo, hubo un tiempo en el que cursó el CBC en la sede de Filosofía y Letras de la UBA y en el edificio de sociales de la Calle Marcelo T. de Alvear. "Era la época en que todavía se fumaba en todos lados, yo misma lo hacía en clase, ¡hoy me parece impensable!", cuenta riéndose.

Especialista en movilidad urbana, difícilmente en ese momento se hubiera imaginado que su profesión la iba a llevar a trabajar en el rediseño de ciudades como San José de Costa Rica. Mujer de mundo –y de formación también– su recorrido es tan interesante como su trabajo. Contemporáneo y cosmopolita, el departamento palermitano en el que hace un tiempo vive con su marido, Juan Germano, refleja su estilo, minimalista y sobrio. Llegó a este lugar buscando que tuviera una buena terraza.

En el cerco que separa la terraza de la pileta del edificio, Florencia y armó un jardín vertical que hace que la terraza se vea más grande y suma una agradable vista al living. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
En el cerco que separa la terraza de la pileta del edificio, Florencia y armó un jardín vertical que hace que la terraza se vea más grande y suma una agradable vista al living. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
 

Un jardín vertical, un poco de pasto y una puertita de madera que conduce a la pileta del edificio son parte del encanto de este espacio único que Florencia y Juan encontraron y reformaron con la ayuda de Paola, una amiga diseñadora y arquitecta. Tan urbano como su trabajo amerita, el hogar de Florencia es un canto a la calidad de vida en plena ciudad.

Fanática de Billie Holiday, en su cuarto hay una foto de la cantante sobre una cómoda de diseño contemporáneo (Halesa). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
Fanática de Billie Holiday, en su cuarto hay una foto de la cantante sobre una cómoda de diseño contemporáneo (Halesa). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

LA BENJAMINA. Aunque Florencia Rodríguez no es hija única, hay algo de eso debido a los 17 años de diferencia con su hermana mayor. "Somos tres hermanos: dos que mis papás tuvieron a sus veinte y yo, que soy de sus cuarenta", cuenta Florencia.

Ser de esa segunda generación no parece haber sido dramático, más bien lo contrario. "Cuando tenés hermanos tan grandes, un poco sos hija de ellos también. Pero la verdad que no lo viví mal: hice lo que quise", asegura.

Minimalista al extremo, el cuarto principal tiene un acolchado y almohadones en paleta de grises (Ana Fucks) combinados con dos lámparas de lectura: una colgante y la otra de escritorio (Bull). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
Minimalista al extremo, el cuarto principal tiene un acolchado y almohadones en paleta de grises (Ana Fucks) combinados con dos lámparas de lectura: una colgante y la otra de escritorio (Bull). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

En ese contexto de hija menor mimada, educada en un colegio católico, el ingreso a la carrera de Sociología en la UBA fue el descubrimiento de un mundo totalmente nuevo. "Me acuerdo de ese momento como algo re interesante: los profesores, los autores, todo me parecía fascinante", se acuerda. "Lo que me pasó es lo que suele suceder con las carreras de Ciencias Sociales acá: fue súper interesante a la hora de estudiarla, pero el día que me recibí no tenía la menor idea de qué podía hacer con eso", asegura.

La cocina es sencilla y súper funcional, en acero inoxidable y mármol negro. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
La cocina es sencilla y súper funcional, en acero inoxidable y mármol negro. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
La tabla de cocina de mármol blanco, un nuevo clásico. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
La tabla de cocina de mármol blanco, un nuevo clásico. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

Sabiendo que lo que más le interesaba estaba en Sociología Urbana, su decisión fue inscribirse en un posgrado de economía urbana en la Universidad Torcuato di Tella. "Empecé en 2011 y después dejé porque me fui un tiempo a vivir a París, pero retomé un año más tarde y terminé en 2014", cuenta. Esa primera especialización se profundizó con una maestría en organización urbana y transporte, el tema con el que trabaja hace ya varios años.  "Si me preguntás, lo que a mí me mueve es la equidad y la accesibilidad. A lo que apunto con mi trabajo es a que la ciudad colabore a nivelar un poquito la cancha y dar acceso a la gente, que ayude a los que la tienen más difícil a vivir mejor", reflexiona.

Ese modo "aplicado" de entender la ciencia social es una de las particularidades que unen a Flor y a su marido, analista político y socio de Isonomía, una de las consultoras políticas más importantes. Sin embargo, no fue la carrera sino un casamiento lo que los cruzó por primera vez.

El cuarto de estar era la segunda habitación del departamento, pero se cambió en la reforma. El sillón con funda de lino y las dos mesas (Halesa) se combinaron con almohadones de terciopelo. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
El cuarto de estar era la segunda habitación del departamento, pero se cambió en la reforma. El sillón con funda de lino y las dos mesas (Halesa) se combinaron con almohadones de terciopelo. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

AMOR Y ACADEMIA. Hacía un tiempo que querían presentar a Juan y Flor y finalmente el encuentro se dio en el civil de una prima de él. Se casaba con el hermano de una íntima amiga de ella que ya le había anticipado que quería que conociera a Juan.

Había dos alternativas: podía funcionar muy bien o ser muy incómodo (ella misma estaba pendiente y digitando el encuentro). El resultado fue el primero y acá están, cinco años más tarde, casados y viviendo juntos hace cuatro. "Nos vimos en el casamiento y nos divirtió, pero la primera cita en serio fue un mes después", cuenta Flor.

En el comedor una mesa de lino laqueado (Halesa), sillas contemporáneas (Bull) y lámpara de bronce (La Feliz). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
En el comedor una mesa de lino laqueado (Halesa), sillas contemporáneas (Bull) y lámpara de bronce (La Feliz). (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

Medio año después los dos estaban aplicando para dos becas en Londres y soñaban con irse juntos a hacer sus respectivos másters. "Nos fuimos un año, con la idea clarísima de estudiar y volver porque además a los dos nos esperaban en nuestros trabajos. Fue una re buena oportunidad para ambos", asegura. A la vuelta, la pareja encaró la mudanza a este departamento y el casamiento.

"Hicimos la fiesta en el Tatersall, con lo cual sabíamos que no podía ser de un día para el otro porque no había fechas. El tema fue que justo apareció este departamento y decidimos entrar en obra", cuenta. "Cuando yo vine me pareció que tenía mucho potencial, sobre todo por lo difícil que es encontrar terrazas así en el centro, pero sabía que había que hacer una obra importante", asegura.

El living tiene como protagonista un sillón Chesterfield. La mesa de mármol y hierro (Halesa) le dan un toque actual al conjunto. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
El living tiene como protagonista un sillón Chesterfield. La mesa de mármol y hierro (Halesa) le dan un toque actual al conjunto. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

La decisión de contratar a su amiga Paola Dockhorn y delegarle la obra y los interiores tuvo que ver con eso. "Nosotros dos trabajamos un montón, con lo cual ninguno podía ocuparse. En ese sentido, Pao fue ideal porque compartimos un mismo estilo. Ella me hacía una preselección y me simplificaba muchísimo", asegura.

Un close up del set de coctelería. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
Un close up del set de coctelería. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

Hoy, tras el casamiento, la obra y el regreso al país la vida de Flor parece estar recuperando la calma. Sin dudas el 2017 quedará en su memoria como uno de los años con más movimiento y alegrías.

Flor con Domingo, su gato. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)
Flor con Domingo, su gato. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

Textos: Lucía Benegas. Fotos: Axel Indik.

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