Una casa de campo con encanto

Tras un umbral de lapacho rústico enmarcado con piedra Mar del Plata  se abre una casa de campo creada por el arquitecto Tomás Dartiguelongue,  cuyo diseño se organiza alrededor de un vistoso patio interno. 

La vista del frente de la casa hace foco en el marco de lapacho rústico  y el muro de piedra Mar del Plata, que señalan el ingreso. Las paisajistas Luz Uranga y Sofía Grondona diseñaron los borders y canteros que rodean la casa y los maceteros con crasas del patio interno. El camino de baldosones de cemento y las celosías de chapa pintadas en azulino remiten a tiempos pasados.

El frente de la casa en Mar del Plata. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Además de la puerta principal, los dormitorios se abren a cada lado del patio interior a través de puertas-ventanas con celosías de demolición. Concebido como una plaza seca, este sector tiene pisos de cemento alisado y ubica crasas, cañas de ámbar y cactus en canteros y macetones de diferentes alturas. El paisajismo, aquí también, es obra de Uranga y Grondona.

El patio interior. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

El estudio de arquitectura proyectó este quincho bajo una pérgola con tirantes de eucaliptus y cañas. Junto a la parrilla con frente de piedra Mar del Plata, la mesa de algarrobo y sus bancos de madera rústica se iluminan con lámparas de hierro negro y loneta cruda (Binomio). A un lado, en una abertura descansa un grupo de faroles marroquíes oxidados (Desde Asia).

Quincho. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

En el hall de entrada, la puerta maciza de lapacho aporta calidez a los pisos de cemento alisado, responsabilidad que comparte con los canastos con plantas y mantas (Binomio). Un espejo circular con marco negro atrae las miradas hacia la pared.

Hall de entrada. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Con piso de cemento alisado y una chimenea con base de piedra,  el living consigue una estética cozy a partir de una ecléctica selección  de muebles. Ambientado en la gama de los crudos y grises, reúne  un sofá francés (comprado en un anticuario de San Telmo) con otro en  versión cubo con funda de lino, almohadones y mantas de diferentes  colores y texturas (Binomio), y tres mesas ratonas redondas con tapas  de mármol y patas de madera (Mesopotamia). Una alfombra de pelo largo  y las cortinas de tusor añaden notas cálidas, mientras que una acuarela  sobre la chimenea (Sentido) agrega color al conjunto.

(Foto: Axel Indik/Para Ti)

La mesa de cedro del comedor se acompañó con sillas de la misma madera con fundas grises teñidas a mano y otras estampadas en las cabeceras (todo de Binomio). El conjunto encuentra el complemento ideal en las cortinas de tusor crudo (Filosofía) que cubren las ventanas.

Mesa comedor. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

Junto a la cocina, el playroom también resulta cálido gracias a los pisos de  porcellanato símil madera (Navarro Ache) y las cortinas de tusor. Allí se lucen,  frente a la estantería de madera, un diván con almohadones (Binomio) y, de fondo,  una mesa de incienso (Mesopotamia) que se acompañó con sillas diseño  Eames (Desillas.com). Cuatro lámparas colgantes de alambre (Sol de Noche) se descuelgan sobre la mesa a distintas alturas para recortarse contra un espejo de marco rústico.

Playroom. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Las puertas-ventanas y los estantes de madera del comedor diario se consiguieron en demoliciones. Las clásicas sillas de bar Thonet se pintaron de gris grafito para acompañar a la mesa rústica blanca sobre la que descansa un trío de bowls bicolores (Anthropologie). Varios canastos y cerámicas se despliegan en los estantes, detrás de la lámpara retro de vidrio (Binomio)

Comedor diario. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

La cocina tiene paredes revestidas con azulejos tipo subway (Barugel) y pisos de porcellanato símil madera (Navarro Ache). Los muebles de madera laqueada llevan tiradores retro y mesadas de mármol, mientras una ventana de PVC símil madera (D-Tec) da aire a la ambientación. Hueveras de alambre, bandejas de mimbre (Sentido), frascos y canastos decoran el lugar.

Cocina. (Foto: Axel Indik/ Para Ti)

El cuarto de las chicas respira aires antique en buena medida gracias al par de camas francesas retapizadas en arpillera y el antiguo escritorio de caña patinado (comprado en un anticuario de San Telmo). Una alfombra con flores (Anthropologie), un banquito de madera (Mercado de Frutos de Tigre) y almohadones de terciopelo y encaje completan este dormitorio romántico.

Cuarto de las chicas. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Una cama marinera de madera pintada de blanco organiza el dormitorio de los varones. Sus dos niveles se vistieron con mantas de lino, almohadones zigzag y pies de cama cuadrillé teñidos a mano (Binomio). El escritorio de pinotea está dominado por un velero a escala y se completa con una lámpara de lectura (Easy) y las famosas sillas metálicas Bertoia. Una alfombra rayada del norte argentino completa la escena.

Cama marinera. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Una cama de hierro con baldaquino (Colores) se ocupa de ponerle alma a la suite. Se vistió con blanquería, un throw a rayas (Zara Home) y un pie de cama cuadrillé gris (Binomio). Las mesas de luz con lustre wengué (Mercado de Pulgas de Dorrego) portan lámparas con pies de cristal y hierro y pantallas de lino. Sobre una de ellas descansa, además, un cuadro de fieltro gris calado (Binomio). Unos cortinados de gasa (Filosofía) dan privacidad a la habitación y tamizan la luz.

Dormitorio principal. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

El baño en suite tiene las paredes patinadas para lograr un efecto similar al de la mesada de mármol de Carrara con bacha embutida que se apoya sobre un mueble de madera con estante (Barugel). La cortina de tusor crudo (Filosofía)  y la araña con caireles (de un anticuario  de San Telmo) le conceden un halo romántico.

Baño. (Foto: Axel Indik/Para Ti)

Producción: Andrea Sanguinetti.

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