Los diseñadores de interiores Luli Chavanne y Bobby Rastalsky recuperaron y ampliaron la casa (originalmente, sólo tenía un cuarto dividido), echando mano de materiales de demolición. Los nuevos agregados se rigieron por la estética de la construcción original: techo de chapa a dos aguas, decorados con cenefas de flor de lis sobre la entrada principal, frentes de machimbre negro y algunas aberturas pintadas en verde esmeralda que proponen contraste. La vegetación, exuberante y silvestre, forma parte del encanto general.

Una casa recuperada con materiales de demolición.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Una casa recuperada con materiales de demolición.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Desde un cartel de chapa enlozada, el nombre original de la casa (La flor azul, como la famosa chacarera) preside uno de los muros exteriores. Debajo, dos estantes organizan un grupo de latas de cerveza que, pintadas con aerosol cobre, portan suculentas. Una vieja sartén y una llanta oxidada se acercan allí a una vieja jaula de pie heredada.

La flor azul. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
La flor azul. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

El pórtico de ingreso sorprende con molduras recicladas de antiguos muebles y una puerta plegable de ascensor, que da seguridad al funcionar como una reja. A un costado se colgaron herramientas oxidadas compradas en diferentes remates.

El pórtico con sus molduras (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
El pórtico con sus molduras (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

En el contrafrente, un estanque completamente realizado en madera lleva plantas acuáticas. Como originalmente fue una pileta –tiene una profundidad de 1,70 m–, se pintó de negro y está rodeado de flores y plantas aromáticas. De fondo, un quincho con techo de chapa se adelanta a la casa.

Estanque(. Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Estanque(. Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

El living comparte espacio con el comedor. En el primero, un sofá con funda de lino y almohadones de diferentes géneros grises se enfrenta a una antigua zorra de ferrocarril comprada en un remate, sobre la que descansa una colección de morteros reunida en distintos viajes y algunas herramientas.

Un banquito de hierro, un ventilador ubicado sobre una antigua repisa tallada y una lámpara colgante tipo farol de hierro y género completan el cuadro. El comedor, por su parte, se materializa con una mesa y sillas de madera decapada en distintos colores. Dos lámparas galponeras verdes y dos muebles también decapados en las esquinas se suman a la escena, presidida por dos antiguas raquetas para nieve.

Living comedor. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Living comedor. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Esta galería, que funciona como un playroom, tiene pisos de tacos de madera de ferrocarril, hallados en un remate, y aberturas de demolición, de hierro y con vidrios repartidos. En primer plano, un viejo baúl de madera decapada y tapa de metal remachado sirve de apoyo para un tocadiscos antiguo, una lámpara vintage, un árbol de jade con portamacetas de hierro y un antiquísimo soporte de fichaje laboral. A su lado se ubica un sillón retro, tapizado en cuero verde (Mercado de Pulgas de Dorrego) con una guitarra criolla; más atrás asoman un escritorio antiguo con su sillón giratorio de madera y una zorra reconvertida en un sofá.

Galería (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Galería (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

La vista opuesta de la galería suma la puerta corrediza de hierro con vidrios de colores y una antigua heladera de madera pintada a mano.

La galería desde otro ángulo (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
La galería desde otro ángulo (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

La mesa del comedor diario se armó con madera dura y patas recicladas de hierro, y se acompañó con sillas plegables de hierro y madera. La cocina tiene piso y paredes recubiertos con tablas de madera rústica.

La mesa de comedor diario (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
La mesa de comedor diario (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Sobre la mesa del comedor diario, se descuelgan un antiguo tamiz de madera con ganchos para las ollas de cobre heredadas y una balanza de chapa, también antigua, comprada en un remate. La mayoría de los utensilios se colgó con ganchos en la pared de madera, mientras un par de macetas de venecitas verdes acomodan los cubiertos. La mesada de acero inoxidable con bacha incorporada lleva grifería monologando.

En la cocina. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
En la cocina. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

En el cuarto principal, ubicado en la planta superior, la cama apoya sobre un respaldo con funda de lino gris, que aparece secundado por un surtido de almohadones al tono (todo de Die Ecke) y una manta tejida en telar.

Está escoltada por dos lámparas de cobre (Die Ecke): una de pie y otra que apoya sobre una mesita tipo Tulip, y lleva a los pies un antiguo banco decapado, comprado en un remate. Repisas con libros, una mesita plegable y una silla se suman al equipamiento, mientras una alfombra fucsia comprada en Salta y cortinas de lino blanco aportan calidez.

Cuarto principal. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Cuarto principal. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Primerísimo plano para la grifería de bronce con forma de dragón marino que se compró en una casa de antigüedades para engalanar la bacha del baño principal.

Grifería de bronce. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Grifería de bronce. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Un mueble rústico, armado con maderas recicladas y una bacha de loza, acompaña la particular grifería, debajo de un espejo tríptico de madera (Mercado de Pulgas). Las paredes y el piso se recubrieron con madera de saligna con una suave pátina blanca. Sobre una tarima, la bañera exenta de demolición lleva una cortina de algodón blanco con volados. A su lado, una bandeja con patas tijera exhibe una tabla de lavar en miniatura (ambas, herencia familiar).

La bañera.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
La bañera.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

En el cuarto del varón, la cama –antigua y pintada de negro– se actualizó con almohadones estampados (Die Ecke) que condimentan el acolchado blanco de algodón. La mesita circular de chapa lleva un barco de madera reciclada (Mariana Nougués) y, a su lado, un antiguo secrétaire comprado en un remate y pintado de negro encuentra compañía en una silla giratoria de época (Die Ecke). Un viejo banco de trabajo se ubicó como estantería y exhibe barcos y cajones vintage, al igual que los guantes de box, comprados en un viaje a Londres.

El cuarto del varón. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
El cuarto del varón. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

El escritorio se armó en un ambiente con pisos calcáreos color bordó y paredes con entablonado blanco. Allí, dos rústicos bancos de trabajo se equiparon con taburetes de hierro de porte industrial y dos lámparas metálicas, mientras un cortinado de tusor gris grafito cubre las ventanas. Unas fotos en blanco y negro enmarcadas, una vieja pala y dos hormas de zapatos que se colgaron como percheros visten las paredes. Una alfombra de yute y algodón hace lo propio con el piso. El scooter antiguo todavía funciona.

El escritorio. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
El escritorio. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

En este baño, el entablonado de pinotea blanqueada está atravesado por dos rajas verticales que enmarcan a la antigua bacha inglesa de pedestal con su grifería vintage, al tiempo que dejan pasar la luz natural. Debajo del botiquín de madera (comprado en Punta del Este) se ubicó un estante con ménsulas de hierro para exhibir una colección de sillitas de madera.

Baño con entablando de pinotea.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Baño con entablando de pinotea.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

El piso calcáreo original en negro y blanco anticipa la bañera de demolición. Un banquito azul, un pez de chapa y vidrios turquesa (Mariana Nougués) y un viejo botiquín de primeros auxilios ambientan el espacio.

El baño con sus detalles en tonos contraste (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
El baño con sus detalles en tonos contraste (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

En la habitación que se utiliza para ver la tevé, encerrado por maderas de pino de Oregón decapadas, un camastro con funda de bull blanco y almohadones en diferentes géneros ocupa el lugar central. Sobre la cabecera, un grupo de letras de chapa de demolición, y a cada lado, un banquito y una mesa redonda, ambos metálicos, que se comportan como mesas de luz.

Uno de los cuartos de la casa. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Uno de los cuartos de la casa. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Junto a la puerta principal –de demolición y con vidrios de colores– se armó esta recepción. Una butaca de hierro y cuero trenzado, un mueble de pinotea con cajones (comprado en Uruguay) y una lámpara trípode (Mercado de Pulgas de Dorrego) dan la bienvenida. A su lado, una placa para ordenar las herramientas, proveniente de un viejo taller mecánico, se colgó de las paredes pintadas de blanco.

La recepción de la casa. Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti
La recepción de la casa. Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti

En el contrafrente de la casa, dos bancos de carpintero dan lugar a un grupo de macetas de terracota con distintas plantas. Un banco antiguo de madera y hierro (comprado en un remate) invita a sentarse entre flores y helechos.

Contrafrente.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
Contrafrente.( Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Una mesa larga de madera de lapacho y un grupo de añejas sillas Quilmes de hierro proponen un rústico comedor al aire libre bajo la sombra de un viejo árbol.

Otra vista del contrafrente
Otra vista del contrafrente

Bajo un rústico alero, una puerta de demolición marca el ingreso a la casa desde el contrafrente. Una lámpara galponera y el cartel de una antigua ferretería se ubican sobre un pequeño banco de trabajo con una morsa de hierro y algunas macetas con cactus.

La entrada, con una puerta de demolición. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)
La entrada, con una puerta de demolición. (Foto: Facundo Basavilbaso/ Para Ti)

Producción: Valeria Crida.

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