Innovación beauty: la industria apuesta por la creación de productos cosméticos a medida

Inteligencia artificial + neurociencia: dos de los campos más innovadores de la ciencia y la tecnología se combinan para idear elementos personalizados. Novedosos dispositivos que se potencian con apps para escanear la piel y el pelo y dar así con los productos indicados para cada una. ¿Estás lista para la nueva era?
La “neurocosmética” genera productos con ingredientes que “reconectan” la piel al cerebro para así reactivar lo que no está actuando.

El futuro ya llegó. Existen laboratorios cosméticos que aplican el análisis predictivo de la inteligencia artificial para personalizar sus productos en función de las características específicas de cada compradora.

¿Cómo es posible? Usualmente, los cosméticos se segmentan en función del tipo de piel, de la edad, de la zona a tratar (cara, ojos, cuerpo), la hora del día y hasta la estación del año.

Por su parte, las firmas que se encuentran innovando el mercado van más allá y parten de bases de datos propias: The Beauty Genome Project pertenece a Proven, una empresa cosmética oriunda de San Francisco que cuenta con más de 100.000 productos de belleza, 20.000 principios activos y un sistema que "sabe" cómo interactúan con la piel (basándose en investigaciones científicas y en 8 millones de comentarios respaldados por consumidoras).

¿Cómo llegan al producto final? Hay que completar un cuestionario online especificando el tipo de piel, edad, origen étnico, localización geográfica, características y otras preguntas sobre tu estilo de vida.

Después, el sistema analiza estos datos y recomienda los ingredientes más adecuados para cuidar esa piel en particular. Finalmente, la empresa elabora un sérum, tónico o crema hidratante que posteriormente se envía al domicilio de la compradora.

La Dra. Patricia Dermer, licenciada en Química y titular de Lidherma, conoce el desarrollo de la inteligencia artificial en Medicina y afirma que hace tiempo se está vinculando con la industria cosmética. "La inteligencia artificial me parece una herramienta fantástica. Lo que yo personalmente creo es que es una herramienta de diagnóstico esencial para cosas muy importantes", y agrega, "no obstante, usarla para diseñar un cosmético haría de ese producto algo carísimo, entra en el terreno de la super sofisticación y a mí hoy en día me parece innecesario".

Sin dudas, éste no es un punto menor, dado que un aceite facial de buena calidad ronda los 20 dólares, mientras que el óleo que comercializa Atolla (otro laboratorio cosmético que utiliza estos desarrollos), parte de los 80.

RESTABLECIENDO EL DIÁLOGO. La neurociencia estudia el sistema nervioso, que recibe y transmite señales del cerebro y manda respuestas a todo el cuerpo. Específicamente con la piel, lo hace mediante 800.000 receptores sensoriales (terminaciones nerviosas) para protegerla frente a las agresiones. Pero ¿esta comunicación es siempre así? No, porque con el paso del tiempo o debido a ciertos factores (estrés, faltas de cuidado que ocasionan deterioro, etc.) se vuelven más lentas.

A partir de los 30, aproximadamente, los receptores empiezan a perder sensibilidad y las fibras nerviosas a debilitarse, con lo que se reduce la habilidad para recibir señales y transmitir información. Así, la piel se muestra más deshidratada, con falta de luminosidad y fatigada, y pide con urgencia un tratamiento más intensivo. De la mano de la neurociencia llega la "neurocosmética" para recomponer este diálogo.

La marca japonesa Shiseido, pionera en este campo, formula productos con ingredientes que "reconectan" la piel al cerebro con el poder de reiniciar los receptores y los nervios para activar las señales y detectar la información.

"La neurociencia aplicada a la cosmética apunta a que la piel reciba los estímulos adecuados para las respuestas que nosotros queremos. La piel está vinculada a través de sus terminales nerviosas a lo que el cerebro como orden te imparte".

“La personalización es crucial en productos de belleza, donde cada producto es casi por definición diseñado para lucir diferente según quien lo use”.

En cuanto a éstas y otras innovaciones, afirma la Dra. Dermer, resulta fundamental el criterio profesional para poder diferenciar "cuáles son las cosas que responden a un desarrollo científico de las que son sólo inventos de marketing", teniendo en cuenta también que, por el momento, "estas tecnologías encarecen muchísimo el resultado de la búsqueda, ver cuáles amerita que produzca la cosmética y cuáles no".

Existen otras maneras de estimular la piel y lograr que reaccione favorablemente (y luzca mucho mejor), ya sea mediante el contacto o los aromas.

 DECÍMELO EN LA CARA. Hay marcas que permiten en sus locales probarse los diferentes cosméticos, incluso algunas regalan muestras con las que podemos evaluar una posible compra. Pero la mayoría de los locales no ofrecen estas opciones y a veces nos quedamos con la sensación de no haber realizado una buena elección. Y es aquí también donde aparece la tecnología para dar respuestas.

Algunas firmas internacionales como Benefit, Estée Lauder, Nyx, bareMinerals y Sephora lanzaron sus propias apps con la finalidad de brindar un servicio personalizado de compra y realizar recomendaciones según cada usuaria.

Otras, por su parte, diseñaron dispositivos que, por ejemplo, escanean la piel y emiten un diagnóstico del cutis y del pelo. "Tenés arrugas", "Debés usar más hidratante" y hasta "Tu pelo necesita más acondicionador" son algunas de las recomendaciones que estos escáneres pueden hacerte.

Quizás la contra que tienen es que, si bien estos aparatos personalizan su diagnóstico, la recomendación que te hacen posteriormente es en base a la marca o marcas asociadas, aún no existe un dispositivo que contemple una base de productos que las acapare a todas. No obstante, si sos fan de alguna marca que sabés que te funciona bien, a través de la consulta van a surgir novedades o más productos para que sigas probando.

Por otro lado, Henkel's Schwarzkopf Hair Analyzer es un dispositivo que determina la salud (o el nivel de daño) y, además, el color del pelo natural. Potencia todo lo que el profesional pueda reconocer con su experiencia, brindando un diagnóstico más certero ya que cuenta con sensores que cuantifican la presencia de ciertos químicos en la fibra capilar.

Además, con toda esta data puede recomendar un shampoo con los elementos apropiados para ese pelo en especial, dentro del universo de marcas que están asociadas al dispositivo. Una herramienta que quizás llegue a las peluquerías antes de lo que pensamos.

Texto: M. Florencia Bocalandro. Fotos: Latinstock

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