
La ciudadanía no es un fenómeno natural ni espontáneo. Es un proceso de construcción social que se lleva a cabo si, y sólo si, se practica a sí misma. Las personas no nacemos ciudadanos ni practicamos la ciudadanía indefectiblemente.
Por este motivo, a principios del siglo XX, se introduce en las escuelas la materia Instrucción Cívica que actualmente ocupa un lugar residual en la currícula de la educación.
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Hoy, más que nunca, es imperioso repasar y hacer conocer, sobre todo a los jóvenes, sus conceptos fundamentales.
La existencia de los ciudadanos es previa a la existencia del Estado. Son los ciudadanos los creadores del Estado y lo hacen mediante un pacto de convivencia que se llama Constitución.
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Estado y Gobierno no son sinónimos. La ciudadanía no debe permitir que los Gobiernos –nacional, provinciales y municipales– se apropien del Estado.
Es el ciudadano, a través del voto, quién elige a los Gobiernos, que deben actuar de manera ejemplar y como promotores de la ética republicana, que no es otra cosa que observar y hacer observar el cumplimiento de la ley, respetar a rajatabla la división de poderes y rendir cuentas de la gestión.
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El Estado tiene el rol fundamental de respetar la forma representativa republicana federal de gobierno, resguardar la seguridad de los habitantes, su libertad y sus bienes e impedir abusos que afecten al bien común, a la vez que proveer a la prosperidad del país, su progreso económico y humano e intervenir en la modernización de su infraestructura, más sin que ello implique sustituir al sector privado en aquellos emprendimientos que puedan ser desarrollados por éste en un marco de sana competencia.
Los ciudadanos, que financian el funcionamiento del Estado mediante el pago de impuestos, deben exigir que los recursos aportados se manejen con responsabilidad para la provisión de los servicios que el Estado debe proveer con calidad y eficacia: la educación, la salud, la seguridad pública, la administración de justicia y las relaciones exteriores.
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Los ciudadanos deben ser conscientes que cuando se dice que algo “está a cargo del Estado” no significa que sea gratis. Lo pagan nuestros impuestos y si éstos no alcanzan, como ha ocurrido en los últimos 70 u 80 años se genera déficit fiscal que se paga con endeudamiento y emisión monetaria. El mal manejo de los recursos del Estado por los Gobiernos de turno es la causa principal de la inflación que carcome nuestra sociedad.
Estos conceptos fundamentales de la “instrucción cívica” deben ser difundidos y comprendidos por la sociedad para no volver a caer en la misma trampa a la hora de emitir el voto.
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