Proyecto de Presupuesto 2022 en un clima político enrarecido

El ministro de Economía giró a última hora del miércoles las pautas de gastos y recursos para el año próximo, y los supuestos macroeconómicos en medio de una crisis del Gabinete nacional

(Franco Fafasuli)
(Franco Fafasuli)

Se sabía que la presentación de la bautizada “Ley de Leyes” al Congreso Nacional se iba a hacer pocos días después del resultado de las PASO y que el Presupuesto puede perder relevancia si luego se alcanza un acuerdo con el FMI, pero nadie esperaba que se diera a conocerse en el medio de una crisis en la coalición gobernante que pospuso medidas para reforzar el ingreso familiar.

Dicho esto, conviene hacer un análisis de los principales lineamientos del Presupuesto Nacional. En términos de supuestos macroeconómicos, prevé que el PBI trepe 8% este año (tras caer casi 10% en 2020) y un crecimiento del 4% para 2022 que permitiría superar en 1,2% al de 2019, y acortar distancias (1,8% abajo) respecto del PBI per cápita pre-pandemia.

Además, estipula que la inflación cierra el año en 45,1% y baja a 33% en 2022, mientras que el dólar oficial se ubicaría en diciembre en $102,4 y treparía a $131,1 a fin de 2022 (28%). Por último, prevé una reducción del superávit comercial de bienes y servicios de USS 3.500 millones, por una mayor suba del valor de las importaciones (12,3%) respecto de las exportaciones (5,9%) producto de un mayor dinamismo de los volúmenes importados y del deterioro de los términos de intercambios (caída de precios internacionales de exportación).

Debilidad del consumo

No soy optimista respecto del ritmo de expansión del PBI en 2022: por debilidad de la demanda interna y/o restricción externa, la expansión del PBI no superaría 2%. Tras las elecciones, el Poder Ejecutivo deberá levantar el ancla tarifaria y, en menor medida, cambiaria, lo que aceleraría la inflación en el corto plazo abortando la incipiente recuperación del salario real.

No soy optimista respecto del ritmo de expansión del PBI en 2022: por debilidad de la demanda interna y/o restricción externa, la expansión del PBI no superaría 2 por ciento

Tampoco preveo una fuerte expansión de las exportaciones (caída de precios internacionales) y las reservas netas del BCRA terminarán en niveles mínimos, por lo que no habría divisas para financiar las importaciones necesarias para crecer 4 por ciento.

Las reservas netas del BCRA terminarán en niveles mínimos, por lo que no habría divisas para financiar las importaciones necesarias para crecer 4 por ciento (EFE)
Las reservas netas del BCRA terminarán en niveles mínimos, por lo que no habría divisas para financiar las importaciones necesarias para crecer 4 por ciento (EFE)

En cuanto a las variables nominales del Presupuesto 2022: estimo que se superarán los valores del tipo de cambio oficial y, en menor medida la inflación, previstos en el presupuesto para fin de este año (45,1% y $102,4, respectivamente). Antes de la crisis política de la coalición gobernante, se preveía que el dólar oficial acelere su ritmo de depreciación post elecciones. Después de la crisis del gabinete, el riesgo cambiario se exacerbó, pues la historia económica de la Argentina muestra que controlar el mercado cambiario se complica cuando el oficialismo se debilita. Para el año que viene la inflación sería similar a la de 2021 (en torno al 47%-48%) con un tipo de cambio oficial moviéndose en línea con la suba de precios y una recomposición real de tarifas de servicios públicos de casi 20% (con subas segmentadas).

En línea con los supuestos macroeconómicos del Presupuesto 2022, los ingresos tributarios del Sector Público Nacional (SPN) treparían 0,4 puntos porcentuales del PBI (alcanzando 19,8% en 2022) gracias a una mejora de impuestos internos (0,7 p.p. del PBI) que contrastaría con el retroceso de los impuestos relacionados al comercio exterior (0,3 p.p. del PBI). Pero, como los Internos se coparticipan y los relacionados al comercio exterior no, los recursos tributarios del SPN se mantendrían estables en 11,4% del PBI.

La historia económica de la Argentina muestra que controlar el mercado cambiario se complica cuando el oficialismo se debilita

Pese a que los aportes y contribuciones a la seguridad social treparían 0,6 p.p. del PBI el año que viene (alcanzando 6,1% del PBI), esta mejora se compensarían con la baja de ingresos no tributarios (0,4 p.p. del PBI), debido a que el año próximo no habría otro aporte solidario; y de rentas de la propiedad (0,2 p.p. del PBI, por menores rentas generadas por el Fondo de Garantía de la Sustentabilidad administrado por Anses), lo que haría que los ingresos totales del SPN se mantengan en 18,5% del PBI.

En cuanto al gasto primario, el Presupuesto 2022 contempla una caída de 0,7 p.p. del PBI, producto de la eliminación del gasto Covid-19 (0,6 p.p.), un mayor gasto de capital (0,2 p.p.) y menores subsidios económicos (0,3 p.p.). Asimismo, el gasto total del SPN bajaría solo medio punto de 23,9% del PBI a 23,4% del PBI, ya que el peso de los intereses y rentas de la propiedad treparán del mínimo de 1,3% del PBI este año a 1,6% del PBI.

Subibaja en el cotejo de las estimaciones oficiales y privadas

En términos fiscales, el Presupuesto presenta un déficit primario para este año de $1,73 billones, que equivale a 4% del PBI (aunque luce abultado, cerraría en 3,5% del PBI) y prevé para el 2022 un rojo de $2,01 billones que equivale a 3,3% del PBI. Asimismo, el rojo financiero treparía este año a $2,33 billones, equivalente a 5,4% del PBI y a $2,96 billones (4,9% del PBI) en 2022.

El proyecto muestra explícitamente que la reducción del déficit a 3,3% del PBI en 2022 no requería esfuerzo fiscal: si este año no se contabiliza el gasto extraordinario por Covid-19, el rojo se ubicaría en torno al previsto para 2022, el cual estimo que será menor en medio punto del PBI al informado.

La reducción del déficit a 3,3% del PBI en 2022 no requería esfuerzo fiscal: si este año no se contabiliza el gasto extraordinario por Covid-19, sería similar

Un potencial acuerdo con el FMI demandaría mayor disciplina fiscal y menor financiamiento monetario desde el BCRA. También se advierte que el Presupuesto estaría sobrestimando el financiamiento neto que llegaría desde organismos multilaterales (USD 12.500 millones), por lo que la asistencia del Banco Central sería mayor a la prevista.

En síntesis, la consolidación fiscal propuesta en el Presupuesto 2022 no luce alineada a los requerimientos de un nuevo programa con el Fondo ni a las -menores- fuentes de financiamiento proyectadas para el año entrante.

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