Economía pyme finlandesa: punto de partida para Argentina

Por qué la historia del país nórdico es un buen espejo para pensar en un país que comienza a resolver sus problemas

Helsinki
Helsinki

Cada vez que tengo la oportunidad de buscar un lugar de salida para nuestra economía en Argentina me gusta resaltar que el lugar de partida es Finlandia. Haber estudiado ahí y haber conocido su sistema de atrás hacia adelante nos permite tener una cuota de optimismo aun agregándole la voluntad y gestión que aún nos falta.

Finlandia fue dominada por años por el Reino de Suecia y el siglo XIX anexada al imperio Ruso hasta 1917, cuando logró su independencia luego de la Revolución Bolchevique que terminó con el ducado de Alejandro I de Rusia. Mientras Finlandia era un país pobre y venía de dominio extranjero durante siglos, Argentina estaba entre los países más prósperos del mundo con crecimiento económico sostenido e inversión permanente en infraestructura y producción. Por eso fue refugio deseado para muchos inmigrantes europeos durante la Primer Guerra Mundial.

Es uno de los diez países más ricos del mundo por renta per cápita, uno de los países europeos con mayor atención a la sanidad

¿Qué le paso a Argentina? ¿Qué sucedió en Finlandia? Lo que nos pasó a nosotros no merece la pena incorporarlo a esta nota. Argentina tiene mucho de pasado y muy mal presente por atarse al pasado y no ver el futuro. Finlandia, con muy mal pasado, tomó la posta en su presente histórico y construyó su futuro. Un siglo después, Argentina está caída de la tabla en los primeros indicadores de pobreza, inflación, malos resultados educativos y sin crecimiento económico.

Las pymes en Finlandia son grandes protagonistas de su economía con alto valor agregado en el proceso de producción. Estas empresas que innovan, como las que colaboran con otras para realizar actividades de innovación, se encuentran por encima de la media de la UE (el número de empresas que colaboran en Finlandia para estas actividades era un 50% mayor que la media europea).

Para agregar valor a una economía es necesario generar incentivos. El incentivo de primer fue la educación y la formación bajo un sistema desarrollista de la economía. Finlandia no basó su sistema económico en el Estado de Bienestar: generó bases sostenibles con crecimiento en el tiempo y mejora de su PBI per cápita lo que le permitió contar con un estado de bienestar.

En Finlandia cerraron las aulas en marzo 2020 y las volvieron abrir para la educación primaria y secundaria en mayo; es decir, al mes y medio

Es uno de los países menos corruptos del mundo, según el informe sobre el Índice de percepción de la Corrupción en el que son encuestados empresarios, académicos y economistas. Su economía es altamente industrializada con altos niveles de inversión de capital en tecnología, bienestar y seguridad para sus habitantes. Su base son las industrias de la madera, metales, ingeniería, telecomunicaciones, electrónicas y diseño.

Es uno de los diez países más ricos del mundo por renta per cápita, uno de los países europeos con mayor atención a la sanidad (destacando especialmente el ratio de camas en hospitales por lo cual estaban preparados para la Pandemia Covid 19) y top 10 según el ránking de competitividad global del Foro Económico Mundial.

Tiene una inversión sobre Innovación y Desarrollo del 3,55 del PBI. También su inversión en educación es una de las más altas del mundo, con un 6,76% sobre PBI. Finlandia encabeza las pruebas PISA de la OCDE, que comparan el desempeño en matemáticas, ciencia y lectura de medio millón de alumnos de 15 años en 65 países.

Su economía es altamente industrializada con altos niveles de inversión de capital en tecnología, bienestar y seguridad para sus habitantes

¿Por qué me fanatice con la educación finlandesa? ¿Por qué vi en ese proceso el desarrollo de su futuro emprendedor y de innovación empresarial? Haber estudiando allí permite ver de cerca las recetas para revertir en un siglo de penurias, dominación y pobreza. Los maestros requieren maestría para enseñar en primer grado y licenciatura para jardín. Al principio ganan unos USD 4.200 y luego pueden llegar a USD 5.700 mensuales. A la Escuela de Educación de la Universidad de Helsinki solo ingresan 1 de cada 10 aspirantes. La educación es gratuita en todas sus instancias con una beca de USD 450 mensuales.

Las aulas tienen entre 20 a 22 alumnos con una maestra titular, una asistente y una especial. Wilma es un sistema electrónico de intercambio de datos entre profesores y padres. Si un alumno usa auriculares o un smartphone en la clase, la docente le envía al padre un y habla con el estudiante sobre el tema. Es decir: diálogo fluido y resolución conjunta con las partes.

La nota promedio para pasar a séptimo, octavo y noveno grado debe ser superior al 7,5. Cada 3 años los profesores son auditados por un panel internacional de expertos. En 2019, la ministra de Educación e Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, Soledad Acuña, firmó con la vicealcaldesa de Educación de Helsinki, Pía Pakarinen, un acuerdo bilateral de cooperación. El objetivo era el desarrollo e innovación de políticas en el ámbito de la formación docente y el diseño curricular para todos los niveles y modalidades de la educación básica obligatoria. Todo quedó en la pandemia, la puja sobre las clases presenciales, los gremios, y la discusión sobre el cierre o no de las aulas.

Uno de los proverbios finlandeses más conocidos dice: “Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad”

En Finlandia cerraron las aulas en marzo 2020 y las volvieron abrir para la educación primaria y secundaria en mayo; es decir, al mes y medio. El costo social y económico futuro contradecía las bases del desarrollo económico y social finlandés en el tiempo. Argentina estuvo un año debatiendo sobre la presencialidad y los gremios, luego de un año, expresando que no estaban dadas las condiciones para la vuelta a clases.

Tenemos sí algo en común con Finlandia: el tango. Los fineses son amantes del 2x4. Su referente es Olavi Virta. Busquen su material y escúchenlo, les va a gustar. Sin embargo, no viven de la melancolía y del pasado: miran siempre del presente al futuro. Argentina es un tango permanente.

Debemos tener esperanza. Finlandia lo logró y estuvo mucho peor que nosotros. Uno de los proverbios finlandeses más conocidos dice: “Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad”.

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