Argentina y el mundo que no miramos o no queremos ver

Las últimas decisiones del gobierno nacional en materia de política exterior se basan en premisas que no siempre se corroboran en el escenario internacional

Alberto Fernández y Felipe Solá (Alejandro Rios)
Alberto Fernández y Felipe Solá (Alejandro Rios)

Una recorrida por algunas de las principales noticias internacionales de lo que va del 2021 nos mostraría un conjunto de eventos supuestamente desconectados entre sí y más que lejanos e intrascendentes para una Argentina con 50 por ciento de pobres y 50 por ciento de inflación, asi como con menos ciudadanos con dos dosis de vacunas que el presuntamente apocalíptico Brasil de Bolsonaro.

Ni qué decir de la carencia total de vacunas para los menores de 18 por la misteriosa decisión de no traer a tiempo las dosis adecuadas para ese rango etario, con origen en los Estados Unidos.

Finalmente la Pfizer llegará al parecer en el 2022, para enojo de algún juglar y para algunos políticos que juegan al TEG en mitad de una letal pandemia. Al tiempo que cruzamos los dedos para que la autoridad sanitaria de EE.UU. dé su consentimiento para el uso de la vacuna Moderna en los sub 18. De ellas, nos han llegado 3.5 millones donadas por la administración Biden.

No deja de ser paradójico que los supuestos aliados del gobierno argentino nos venden las vacunas y el supuestamente malvado imperio americano nos las regala.

Pero volvamos a los eventos en cuestión:

1- La administración Biden y sus colegas de Europa (o sea más del 40 por ciento del PBI mundial, el 60 por ciento del gasto militar del mundo y las autoridades del dólar y el euro) destacaron la necesidad de reforzar la coordinación y cooperación estratégica entre ambos, frente a los desafíos a la seguridad internacional y darle una renovada importancia al respeto a los Derechos Humanos frente a dictaduras y tiranías.

2- Una larga y sincera cumbre entre Biden y Putin, en donde el primero le explicitó que el rival estratégico de Washington en las próximas décadas es China y que es realista buscar espacios de diálogo entre la Casa Blanca y el Kremlin. Al mismo tiempo que EE.UU. daba su bendición a que concluyan las obras de un nuevo mega gasoducto ruso hacia Europa.

3- El Pentágono termina de retirar parte sustancial de sus efectivos militares en Afganistán, al tiempo que China expresaba su preocupación por el vació de poder que se podría generar y el terreno fértil para el fundamentalismo islámico en la frontera en común.

4- Tres empresarios y sus respectivas multibillonarias empresas revolucionan mes a mes los viajes espaciales, alcanzando logros y tecnologías impensadas aún para la gran mayoría de los Estados.

5- La inédita y más masiva rebelión popular en Cuba, con un movimiento cultural que desde una izquierda democrática y nacionalista pide libertad, alimentos y medicina. La era de ancianos revolucionarios y sus descendientes viviendo en mansiones, parece haber entrado en etapa crítica.

6- La contundente derrota del candidato comunista en las primarias de la izquierda en Chile así como también del de la derecha tradicional. Un corte generacional que le dio la victoria a dos dirigentes de menos de 45 años y con discursos moderados y prudentes.

7- Las masivas ventas de armamento sofisticado de Rusia y de EE.UU. a India, histórico enemigo geopolítico de la China comunista. Una señal de alerta para los dirigentes argentinos que por ignorancia o dogmatismo asumen que Moscú y Beijing son una sola cosa, sin diferencias estratégicas de primer orden.

8- La creciente cooperación estratégica y militar entre el Pentágono y Vietnam. Ambos con los ojos puestos en evitar el avance militar chino en la región.

9- Un Japón, que va dando señales de avanzar hacia una amplia modernización y potenciación de sus ya fabulosas FFAA. Complementado por la publicación de un libro Blanco en donde advierte sobre el expansionismo chino y que un ataque militar a Taiwán sería considerado como un acto agresivo a la seguridad de Japón.

10- Las estimaciones de organismos internacionales calculan en 6 a 7 millones los venezolanos emigrados de su país en los últimos 10 años y durante el 2021. Así como el colapso de la producción petrolera venezolana, que entre otros impactos colaterales ha dañado el flujo de crudo regalado a Cuba.

Llegado a este punto, el interrogante que podría surgir en el lector sería, ¿y entonces qué? Temas aparentemente inconexos que se vienen dando en el mundo pero que detenidamente leídos y entrelazados pueden ayudarnos a pensar lo que viene haciendo la Argentina en materia de política exterior en los últimos casi dos años y en especial siguiendo el ritmo y los intereses del sector hegemónico dentro de la variopinta coalición gobernante.

Guiado por algunas premisas o clichés por lo menos dudosos: la inestabilidad afecta a los países latinoamericanos con democracia republicana y con políticas pro mercado. El terremoto político y social cubano parece demostrar que todo no es tan sencillo. Así como la derrota del comunismo en las primarias chilenas. Una cosa es estar enojado e insatisfecho y otra cosa es repetir los errores del pasado. No se ven miles y miles de jóvenes chilenos en trabajos precarios en Venezuela, pero sí a la inversa.

La relativización de la cuestión de los Derechos Humanos que viene haciendo el gobierno argentino en situaciones dramáticas como las de Venezuela, Nicaragua y Cuba, no parecen ser la mejor decisión en un mundo donde grandes potencias políticas y económicas occidentales han decidido repotenciar el énfasis en estos principios.

La visión que Rusia y China son un matrimonio estratégico firme y feliz al cual sólo basta plegarse para ver caer más temprano que tarde el poder americano, dista de ser real. Basta mirar la firme relación de Rusia con India vis a vis China.

Con respecto a los supuestos problemas que algunos funcionarios argentinos ven en el capitalismo, basta mirar los pronósticos de crecimiento del Banco Mundial, el FMI y la CEPAL, para comprobar que no parece ser el caso ni en EE.UU., Europa, China, Rusia, Brasil, etc. En otras palabras, en más del 90 por ciento del PBI mundial.

No confundamos nuestros infortunios con los del mundo. Ni que decir de los que por estas pampas asumen que la carrera por el poder mundial tiene un único y claro ganador, o sea China, y un claro perdedor, o sea los EEUU. En este caso sería bueno tomarse unos minutos para ver los videos de lo que están haciendo en el espacio y en la Tierra empresarios occidentales y capitalistas como Bezos, Branson y Musk.

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