Reimaginando la experiencia de los empleados en un mundo de trabajo desde cualquier lugar

Los líderes empresariales deben tener en cuenta tres prioridades: mejorar la calidad de vida de los colaboradores, cultivar una cultura de aprendizaje continuo y fomentar la flexibilidad

Foto: Jens Kalaene/dpa
Foto: Jens Kalaene/dpa

El año pasado cambió fundamentalmente nuestra forma de trabajar. También nos ha animado a reimaginar nuestros espacios de trabajo como centros comunitarios para dar cabida a un estilo de trabajo más híbrido. Independientemente del modo en que las empresas trabajen después de la pandemia -virtual, presencial o una combinación de ambos-, la experiencia de los empleados se definirá en gran medida por las tecnologías que los impulsen.

Las modalidades de trabajo híbridas ofrecen oportunidades para aumentar los niveles de productividad y flexibilidad. También conllevan ciertos retos, sobre todo para evitar el riesgo de agotamiento de los empleados. Para reimaginar la experiencia de los colaboradores, los líderes empresariales deben tener en cuenta tres prioridades clave.

1) Mejorar la calidad de vida de los empleados en el mundo digital

Así como la tecnología puede utilizarse para crear grandes experiencias para los consumidores, las empresas necesitan, más que nunca, crear experiencias más relevantes y atractivas para los empleados, estén donde estén. Para ello, deben considerar cómo aprovechar herramientas como los chatbots para recordarles que se tomen un descanso de su pantalla, o para facilitar el acceso a los recursos.

Las empresas también pueden animar a los directivos a ser más selectivos sobre cuándo celebrar reuniones por video y ofrecerles la posibilidad de elegir si mantienen la cámara encendida durante las llamadas. Al igual que los datos pueden ayudar a los directivos a tomar decisiones más rápidas e inteligentes en beneficio de los clientes, la información obtenida a través de las encuestas y otras formas de compromiso pueden ayudar a poner en marcha iniciativas que den prioridad al bienestar.

2) Cultivar una cultura de aprendizaje continuo

Al igual que el mundo digital en el que vivimos ofrece a los empresarios la oportunidad de traspasar las fronteras tradicionales y aprovechar las nuevas reservas de talento, también exige a las organizaciones que inviertan más en habilidades duras y blandas. Los directivos de las empresas deben asegurarse de facilitar el acceso de los empleados a las oportunidades de desarrollo. Cuanto más se sientan dueños de su propia trayectoria profesional, más comprometidos estarán.

Es imprescindible que las oportunidades de reskilling y crecimiento sean fácilmente accesibles. Si un empleado tiene que dedicar demasiado tiempo a encontrar qué y cómo aprender, es más probable que no lo haga. Esto también significa ofrecer más visibilidad a los puestos vacantes en la empresa. Para sacar lo mejor de las personas, los directivos deben cultivar una cultura de aprendizaje y desarrollo continuos en consonancia con las necesidades de la empresa.

3) Fomentar la flexibilidad y dar prioridad a la seguridad

Dar prioridad a la experiencia de los empleados en la era digital requerirá la experiencia tanto de RR.HH. como de TI. Los empresarios deben confiar en que los colaboradores puedan realizar su trabajo en el horario que mejor les convenga y ofrecer opciones flexibles. A medida que los equipos se distribuyen más, liderar con empatía y comprensión será aún más importante.

La experiencia de los empleados también depende de las conexiones adecuadas. RRHH necesita conectarlos con oportunidades y otras personas para gestionar su bienestar, desarrollo y seguridad, y para mejorar su servicio y compromiso. TI necesita mantenerlos conectados a los dispositivos y recursos adecuados para que tengan éxito. Ambos equipos deben estar sincronizados en cuanto a fiabilidad, seguridad, facilidad de acceso y privacidad.

Para facilitar la transición a un lugar de trabajo post-pandémico, la raíz del éxito reside en la gestión eficaz de la experiencia de los empleados, con las herramientas, los enfoques y la mentalidad adecuadas que crearán un efecto dominó positivo en las empresas.

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