FMI y Club de París: “Nada por acá, nada por allá”

El ministro de Economía, Martín Guzmán, continúa negociando pero no logra resolver el problema de la deuda

Foto de archivo: a directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dialoga con el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, en una conferencia organizada por el Vaticano en el Vaticano. 5 feb, 2020. REUTERS/Remo Casilli
Foto de archivo: a directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, dialoga con el ministro de Economía de Argentina, Martín Guzmán, en una conferencia organizada por el Vaticano en el Vaticano. 5 feb, 2020. REUTERS/Remo Casilli

Después de 18 meses de gobierno y de alcanzar el récord de 50,2 por ciento de inflación anual, el ministro Martín Guzmán sigue sin resolver el problema de la deuda con el Fondo Monetario y con el Club de París.

En el primer caso, más allá de las declaraciones del Ministro sobre supuestos avances, nada concreto se ha producido. En todo caso el portavoz del Fondo, Gerry Rice, acaba de precisar que en el último encuentro del Ministro con la Directora Ejecutiva del Fondo, la Sra. Kristalina Georgieva, “hablaron en términos generales sobre economías emergentes y los problemas de Argentina” y que las conversaciones entre el Ministro y la Directora Adjunta para el Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el encargado del “desk” Argentina en el Fondo, Luis Cubeddu, se refieren a la posibilidad de un Programa de Facilidades Extendidas, sin fecha, y que han registrado avances -tal como se dijo en la última reunión, agregamos nosotros- “sobre el desarrollo del mercado doméstico de capitales, la administración tributaria y el desarrollo de los sectores generadores de divisas”. Y para despejar dudas puso en claro que esto nada tenía que ver con el “potencial fideicomiso de resiliencia y sustentabilidad” sobre el que pesa aún, entre otras cosas, la definición de “país vulnerable”. Como este es un punto sobre el que el Ministro se ha referido como una posibilidad para resolver los problemas de Argentina con el Fondo, conviene aclararlo.

En la reciente reunión de ministros de Economía y titulares de Bancos Centrales del G20 que tuvo lugar en Venecia el 9 y 10 de este mes, estos acordaron “apoyar la propuesta de la Junta de Gobernadores del FMI para una nueva distribución de Derechos Especiales de Giro (DEGs) por 650.000 millones de dólares para ayudar a alcanzar las necesidades de largo plazo de reservas y urgen por su rápida instrumentación para fines de agosto (2021)….al mismo tiempo que apoyan las propuestas para mejorar la transparencia y claridad en la información y uso de los DGEs al tiempo que se preservan sus características de reserva (monetaria) y se amplía la participación en Acuerdos Voluntarios de Transacciones (de los DGEs)”.

De aquí surgen por lo menos dos aspectos de interés para nuestro país, en tanto aclaran (o diluyen) las expectativas sobre esta emisión. En primer lugar, confirman que Argentina podrá recibir dentro de los próximos meses el equivalente de unos USD 3.450 millones en DEGs que podrá utilizar -dado que se trata de reservas- para cancelar la totalidad de los vencimientos que restan por este año con el FMI y utilizar el resto para reforzar sus reservas. En segundo lugar, queda una vez más en claro que los DEGs constituyen una moneda de reserva y no fondos aplicables a otros fines como propugnaban los miembros del Frente de Todos en el Congreso de la Nación.

En la misma declaración de Venecia se solicita al FMI “presentar rápidamente opciones viables para canalizar voluntariamente la cuota de DEGs que se les atribuya (a los países miembros) para ayudar a que las finanzas de países vulnerables sean más resilientes e inclusivas y a hacer más sustentables la recuperación económica y los gastos vinculados a la salud, por ejemplo, a través de la creación de un nuevo fideicomiso”. De nuevo la necesaria aclaración. El Ministro Guzmán había hecho referencia a la posibilidad de que Rusia, Portugal y quizás España, pusieran parte de los DEGs que recibirán a disposición de Argentina -se llegó a mencionar incluso a través de préstamos a veinte años- para poder así saldar las cuentas con el FMI sin tener así que hacer frente a la condicionalidad exigida por un Programa de Facilidades Extendidas. Nada de esto es hoy posible y solo estamos ante la posibilidad de una propuesta de uso voluntario de DEGs, posiblemente a través de un fideicomiso como el existente para “Reducción de la Pobreza y Crecimiento” limitado a los países más pobres. De allí la importancia de la referencia del portavoz del FMI acerca de la indefinición de “países vulnerables”. Además de que aún está por verse cuál será la decisión de la Junta de Gobernadores acerca del uso voluntario de los DEGs y de las condiciones requeridas para ello. Temas que, por otra parte, estarán vinculados a la próxima Revisión General de Cuotas, para la que se espera, según el mismo comunicado del G.20, contar con una guía hacia mediados de diciembre del 2023.

En lo que al Club de París se refiere, solo contamos con la declaración del Ministro Guzmán del 22 de junio último, cuando después de hablar vía Zoom con el Director del Tesoro de Francia y Presidente del Club, Emmanuel Moulin, declaró que Argentina había obtenido “un puente de tiempo hasta marzo del 2022” para no ser declarada en default. Esto se lograría, según el Ministro, mediante dos pagos a efectuar antes de esa fecha “que sumarían alrededor de 430 millones de dólares” para luego “apuntar a una reestructuración más permanente con el Club de París”.

Cabe señalar aquí que las soluciones alcanzadas por nuestro país bajo los gobiernos “kirchneristas” con este “club” que reúne a las Tesorerías de los países acreedores, salen siempre de los canales normales. El arreglo del 2014 alcanzado por el entonces Ministro Axel Kicillof, como se apartaba del requerimiento de “demostrar una historia satisfactoria de puesta en funcionamiento de reformas en el marco de un programa con el FMI”, requirió de una cláusula fijando interés punitivos del 9% si el país no pagaba las cuotas entonces acordadas y de las cuáles aún se debe la última. Estos intereses punitivos son hoy uno de los puntos de controversia entre los miembros del Club y el Ministro Guzmán.

El segundo caso, es este original “puente de tiempo” tan elusivo que no ha habido ningún comunicado del Club de París sobre el mismo, contrariamente a lo que sucede con todos los acuerdos alcanzados. (Ver al respecto la lista completa de operaciones hasta el día de hoy en https://clubdeparis.org). En todo caso, ayer el Club de París ha hecho público su informe anual de operaciones y allí consta la deuda de nuestro país al 31 de diciembre de 2020 “excluidos los intereses por mora”: 345 millones de dólares de deuda “concesional” y 2.063 millones de deuda “no concesional”, es decir “comercial”. Total, USD 2.408 millones más los intereses.

En definitiva, con el Fondo siguen las amables conversaciones y las esperanzas acerca de que a partir de la próxima emisión de DEGs pueda surgir un esquema que, una vez aprobado, incluya a países como el nuestro y sea tan permisivo como para permitirnos eludir condiciones que se aplican incluso a los países más endeudados de muy bajos ingresos….a menos que el actual gobierno también logre que se nos incorpore a esa categoría de países. Y con el Club de París, bueno, hemos demostrado que la inventiva argentina en materia financiera no tiene límites y que somos capaces de construir etéreos puentes de tiempo para seguir postergando nuestras obligaciones. Un hábil procedimiento para construir confianza, particularmente entre banqueros e inversores.

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