Siguiendo los pasos del gigante mexicano, pero con zapatos 10 talles más chicos

Alberto Fernández buscó en AMLO un interlocutor de peso con supuestas afinidades ideológicas. Pero eso no es tan así. ¿Argentina tiene el mismo peso económico, político, demográfico y estratégico que México para los EEUU? ¿Podemos mimetizarnos desde el lejano Sur con esta potencia latina de América del Norte?

(Photo by ESTEBAN COLLAZO / PRESIDENCIA / AFP)
(Photo by ESTEBAN COLLAZO / PRESIDENCIA / AFP)

La reciente abstención de la Argentina en la votación en la OEA sobre las graves violaciones a los DDHH en Nicaragua fue explicada por funcionarios y analistas como la búsqueda de un alineamiento con la política exterior de México. Ya desde la campaña electoral de 2019, en la variopinta coalición gobernante abundaban referencias y elogios a López Obrador y a México.

La existencia del gobierno de Bolsonaro en Brasil, que representa más del 50 por ciento del PBI y del gasto militar de la región, y la decisión del actual oficialismo argentino de inmiscuirse activamente en la política interna brasileña por medios de apoyos a Lula y al PT y críticas a Bolsonaro y a su equipo, forzaba a buscar algún interlocutor de peso con supuestas afinidades ideológicas. Desde ya esa línea discursiva omitía que una de las banderas centrales de AMLO fue la lucha contra la corrupción. Ni que decir de la militarización de amplios sectores de la economía del país ordenada por este mandatario, dándole el control de puertos, aeropuertos y aduanas a los uniformados. También no hay referencias a los recientes dichos del líder mexicano acerca de su voluntad de alejarse de todo tipo de actividad política y partidaria una vez concluida su presidencia.

Durante el 2020 y el plena emergencia mundial por el virus escapado de China, AMLO no dudó en tomar un avión y tener una más que cordial cumbre con Trump a pocos meses de las elecciones en los EEUU. La progresía latinoamericana no podía creer lo que veía. Ambos presidentes firmando acuerdos y sonriendo y acompañados por los más poderosos empresarios mexicanos. En el mismo 2020, AMLO colocó una masiva cantidad de fuerzas de seguridad en la frontera con Guatemala para detener el flujo de inmigrantes ilegales a los EEUU. Todo acompañado por la renovación de acuerdos de cooperación en materia de seguridad binacional. La decisión del gobierno de subordinar la política exterior al relato que satisface a las minorías pequeño burguesas de izquierda de su electorado, intensa peso insignificante electoralmente comparado a las masas populares que tiene urgencias cotidianas muchos más acuciantes que jugar a molestar a los EEUU y quedar bien con sus rivales, se ha venido repitiendo en el último año y medio, dejando frutos como incidentes diplomáticos con Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Suecia, diversos países europeos, etc. En su mayoría por meterse en asuntos domésticos de esos países y en otros casos por ningunear sus estrategias anti COVID vis a vis la euforia que primaba en el gobierno hasta mediados del año pasado con la mega cuarentena medieval decretada.

Hoy en perspectiva entendemos cada día un poco más sus consecuencias económicas, sociales, educativas y mentales. Todo ello condimentado por criticas a íconos políticos progresistas tal como es la ex Presidenta chilena y actual encargada del área de DDHH en la ONU, Michelle Bachelet. Desde Buenos Aires se le cuestionó sus informes sobre el colapso humanitario y de violencia estatal en Venezuela.

Pocas semanas atrás, se sumó la abstención Argentina por la aberrante situación en Nicaragua. Uno de los pocos capitales políticos que acumuló nuestro país desde 1983 o sea el cuidado de los DDHH, se va derrumbando más y más al caer en una lógica instrumental de querer ver algunas veces y en otras hacerse los distraídos o mirar al costado. En otras palabras, la definición de humano a respetar depende de afinidad con quien abusa de él.

Toda esta sucesión de hechos deja al menos algunos puntos centrales para reflexionar. ¿La Argentina se puede dar el lujo de hacer que Brasil no existe hasta que vuelva el PT al poder? Si no gana el PT en 2022, ¿serán 4 años más de hacer que no vemos el elefante verde y amarillo en el departamento de dos ambientes que es Sudamérica? ¿Argentina tiene el mismo peso económico, político, demográfico y estratégico que México para los EEUU? ¿Podemos mimetizarnos desde el lejano Sur con esta potencia latina de América del Norte? En el mundo bipolar que emerge entre los EEUU y China, ¿el gobierno argentino cree que esa contienda ya está definida y que solo cabe esperar el triunfo del gigante asiático? ¿Estamos seguros de que Rusia y China sintonizan en todo y que basta con plegarse a esa dupla para no necesitar una relación fluida con mas del 50 por ciento del PBI mundial y más 50 por ciento del gasto militar del mundo que representan EEUU, la Unión Europea, Japón y el Reino Unido? Basta con mirar cuáles son las monedas de reserva del valor del mundo en general (dólar y euro) y la Argentina (dólar y algo de euros) en especial, para tomar conciencia que quizás todo no sea tan lineal.

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