Qué variables se toman en cuenta en el mundo de las finanzas para estimar el resultado de las elecciones legislativas

La memorable frase “es la economía, estúpido” de James Carville (asesor de campaña de Bill Clinton en 1992) no tiene fecha de vencimiento a nivel global y, menos que menos, en Argentina

Intentar anticipar el resultado de una elección a partir de la evolución del salario real, el empleo y la actividad económica, es uno de los ejercicios más ensayados en Argentina cada dos años (Reuters)
Intentar anticipar el resultado de una elección a partir de la evolución del salario real, el empleo y la actividad económica, es uno de los ejercicios más ensayados en Argentina cada dos años (Reuters)

Intentar anticipar el resultado de una elección a partir de la evolución del salario real, el empleo y la actividad económica, es uno de los ejercicios más ensayados en Argentina cada dos años.

En las siguientes líneas, se intentará aproximar ex post la propensión de la población a votar al gobierno de turno a través de la evolución salarial real del Sector Privado (si bien lo óptimo sería tener una serie más amplia, es la única disponible desde los años 90) en la víspera de cada elección legislativa y presidencial desde 2005. Para evitar imprecisiones en el análisis, es importante observar tanto el nivel, como el ritmo al que vienen creciendo las remuneraciones. Además, en el racconto se incluye la evolución de la actividad económica y la creación de empleo.

En septiembre de 2005, el salario real era de $42.550 (medido a pesos constantes de marzo 2021), un 53,6% superior a los mínimos de septiembre de 2002 y un 16,4% por encima del de un año atrás en términos reales. No había forma de que la entonces candidata a Cristina Fernández de Kirchner perdiera su disputa con “Chiche” Duhalde por la primera banca a Senador de la Provincia de Buenos Aires.

En septiembre de 2007, el salario real fue de $45.348, una contracción anual de 0,3%, mostrando el primer efecto del resurgimiento de la inflación en Argentina desde principios de los noventa. Sin embargo, eso no fue un problema para que Cristina Fernández de Kirchner ganara la presidencia, ya que estaba cerca de los máximos históricos de 2006 y el PBI crecía a un ritmo del 8% a 9% real.

2009 fue el primer año de las elecciones de PASO, que se llevaron a cabo en junio en lugar de agosto, ya que eran tiempos de la gripe H1N1. En mayo de 2009, el salario real crecía un 8%, alcanzando niveles récord, pero los empleos del sector privado se estaban destruyendo por primera vez desde la crisis de 2001/2002, cayendo un 1% entre enero y mayo, mientras que la actividad económica se contraía un 13,7% interanual, según el EMAE. Este fue un combo indefendible para Néstor Kirchner, que perdió la Provincia de Buenos Aires en manos de Francisco De Narváez.

En 2009 los empleos del sector privado se estaban destruyendo por primera vez desde la crisis de 2001/2002, cayendo un 1% entre enero y mayo, mientras que la actividad económica se contraía un 13,7% interanual

En julio de 2011, los salarios reales alcanzaron el nivel de $57.729, nivel récord nuevamente para la época, con un alza de 8,7% interanual. Sumado a esto, la actividad económica crecía un 4,9% interanual mientras que los empleos del sector privado crecían al mismo ritmo. Con estas cifras Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el “famoso” 54% de los votos.

En 2011 la actividad económica crecía un 4,9% interanual mientras que los empleos del sector privado crecían al mismo ritmo y los salarios 8,7% real. Con estas cifras Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el “famoso” 54% de los votos (NA)
En 2011 la actividad económica crecía un 4,9% interanual mientras que los empleos del sector privado crecían al mismo ritmo y los salarios 8,7% real. Con estas cifras Cristina Fernández de Kirchner obtuvo el “famoso” 54% de los votos (NA)

En julio de 2013, el salario real seguía batiendo récords, alcanzando niveles de $64.060. No obstante, “sólo” crecía al 2,6% anual, en línea con la actividad económica que crecía al mismo ritmo. En adición a esto, el empleo privado ya mostraba claras señales de estancamiento, creciendo apenas 0,6% desde el pico de diciembre 2011. Era la primera vez que la economía lucía signos de agotamiento no atribuibles a factores “externos” (como había sido la crisis de 2009). Esto hizo que Sergio Massa derrote a Martín Insaurralde, el candidato del oficialismo, en las elecciones a Diputado por la Provincia de Buenos Aires.

En julio de 2015, el salario real se había recuperado luego del cimbronazo de la devaluación de febrero de 2014, creciendo 5,4% contra el año anterior y 5,1% contra la elección legislativa previa. El nivel también era alto, llegando a $67.300, récord histórico al momento, a valores de hoy. Esto mejoró las chances del oficialismo, que hizo una mucho mejor elección que en 2013, lo que derivó en el recordado ballotage “Macri-Scioli”, en el que el primero se impuso por escasos dos puntos porcentuales. La economía crecía al 4,4% anual y el empleo privado aumentaba 2,7% desde el piso post devaluación de marzo 2014. No queda claro que las razones de la derrota oficialista hayan sido meramente económicas, pudiendo atribuirse ésta a deseos de “cambio” de la sociedad luego de doce años de la misma fuerza en el poder. Lo que sí puede afirmarse, es que con una economía que volvía a “tirar”, el partido de gobierno volvió a ser una fuerza híper competitiva en la elección, al punto que había vencido tanto en las PASO como en las generales.

En 2015 no queda claro que las razones de la derrota oficialista hayan sido meramente económicas, pudiendo atribuirse ésta a deseos de “cambio” de la sociedad

Julio de 2017 encontró a la coalición Cambiemos en una inmejorable situación para afrontar una elección. Si bien el salario no era el más alto en términos históricos, $64.876, había bajado 3,6% respecto del récord de julio 2015, fue más relevante que crecía a un ritmo de 6,1% anual. Adicionalmente, la economía crecía al 4,2% anual (luego de la fuerte recesión de 2016) y el empleo privado avanzaba 1,1% desde el piso de julio 2016. La combinación de estas variables hizo posible que Gladys González derrotara a Cristina Fernández de Kirchner en la carrera por la Senaduría de la Provincia de Buenos Aires.

• En contraposición, en julio de 2019, el oficialismo de aquel momento no pudo compensar de ninguna manera los efectos devastadores que había dejado la crisis de Balanza de Pagos iniciada en abril 2018. El salario real era de apenas $55.646, contrayéndose 8,6% anual y quedando 14,2% por debajo del de julio 2017. El salario real había vuelto a niveles de mediados de 2011, la economía comenzaba a esbozar un leve crecimiento de 0,3% anual, pero estaba 4,7% por debajo del pico de noviembre 2017 y el empleo privado se contraía 2,8%. Ex post resulta evidente que era virtualmente imposible que un gobierno venciera con semejante deterioro de las variables. Sin embargo, en ese momento las encuestadoras y el mercado esperaban una elección, al menos, pareja.

En 2019, e<i>x post</i> resulta evidente que era virtualmente imposible que un gobierno venciera con semejante deterioro de las variables macroeconómicas

El cuadro presente presenta diversos interrogantes

Las elecciones de 2021 nos encuentran en una situación muy particular. En base a las experiencias previas, resultaría obvio pensar que el oficialismo se prepara para una derrota teniendo en cuenta que el salario a marzo es de $49.816, cayendo 6,7% anual y quedando 17,1% abajo del récord de marzo 2017. Los últimos datos mensuales de inflación y el nivel de paritarias acordado no cambiarán el panorama sustancialmente de aquí a agosto, mes previo a las PASO. Sumado a esto, la actividad económica está entrando en una meseta cuando recién toca niveles 1,8% inferiores a los pre-pandemia de febrero 2020. En sintonía, el empleo se contrae 0,8% contra dicho momento, concentrándose la caída en el sector privado, que se retrae 2,3%. Sin embargo, la “sensación” no es la de una contundente victoria de la oposición.

¿Se ha quebrado el patrón de las últimas elecciones? ¿La población adjudicará la crisis actual a la pandemia y no al gobierno? ¿La sociedad considera que la crisis actual es una prolongación de la crisis iniciada en 2018? ¿Podrá el Gobierno suplir con vacunación la destrucción del salario real y la caída de 10% del PBI del 2020?

Que nos estemos haciendo estas preguntas implica que las respuestas no son tan obvias como parecen. Mientras tanto, el mercado va haciendo su lectura y se va posicionando en activos argentinos. Por supuesto, como ha demostrado en ocasiones anteriores, puede equivocarse.

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