Un paso más en la batalla contra el antisemitismo

La decisión de la OEA de instaurar la figura del Comisionado para el Monitoreo y Combate del Antisemitismo representa un triunfo del pueblo judío y un salto cualitativo en la lucha contra la discriminación

La creación de un Comisionado para el Monitoreo y Combate contra el Antisemitismo en la OEA merece mayor consideración de la que hemos visto, debe ser celebrada y vivida como un logro de todos. Es un triunfo a las demandas históricas del pueblo judío frente al odio y la discriminación que a lo largo de los siglos enfrenta sin descanso, pero más aún se torna en ganancia y verdadero salto cualitativo para todos porque debemos recordar ad infinitum que la discriminación viola los derechos humanos y el antisemitismo es discriminación.

El antisemitismo no es un problema de los judíos, lo es de la sociedad en su conjunto. A decir del prestigioso académico Héctor Schamis, “en el formato de ayer -transparente y brutal- o en la versión de hoy -más sutil- es siempre una patología social, un muestreo estadístico del abuso. Violenta a algunos, muy visibles, pero en realidad victimiza a todos. Es una ventana que muestra las dificultades de toda sociedad en definir y hacer cumplir derechos. Es que cuando se violan los derechos de una minoría, casi siempre terminan violándose los de muchos otros”.

La decisión adoptada cobra mayor importancia porque reconoce y sincera un problema real de nuestro tiempo: el antisemitismo sigue vigente y crece sin mengua. No decirlo, minimizarlo o serle indiferente son tomas de posición que además de erróneas se tornan peligrosas.

Nuestro país no está exento.

Si bien somos mayoría los argentinos que decidimos cada día vivir en respeto y honrando la convivencia plural, reconociéndonos unos y otros, el antisemitismo y el antisionismo están vivos, latentes y se hacen presentes.

Lo hemos visto y padecido. Se presentan en manifestaciones políticas, los encontramos en grafitis en la calle, lo experimentamos en agresiones a personas, se verifica en los ámbitos laborales y en la vida privada de distintas maneras.

Incluso, más allá de las iniciativas, acuerdos y manifestaciones de buena fe que intentan evitarlo, las redes sociales se inundan día a día de insultos, prejuicios y discriminación.

No podemos dejar de ver que esta decisión del Secretario General Luis Almagro se adopta a días de comenzada la tregua lograda entre Israel y Hamas, y cuando la agenda pública está absorbida por la pandemia que nos azota, con las malas consecuencias económicas, las tensiones sociales y políticas, más el retroceso en el respeto a los derechos humanos que a partir de ella se suscitan y se pueden verificar en la mayoría de los países del hemisferio.

Así, la figura del Comisionado para el Monitoreo y Combate del Antisemitismo es un paso más que la OEA incorpora en este camino, en el cual ya había adherido a la definición sobre antisemitismo dictada por la Alianza Internacional del Holocausto y determinado que Hezbollah y Hamas son organizaciones terroristas, esta última recientemente.

Ahora es de esperar que los Estados miembros hagan suya esta política sin vacilaciones ni mensajes ambiguos o contradictorios.

Las cosas buenas suceden cuando vamos por ellas, la inacción y la negación se vuelven cómplices de los que buscan el mal.

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