Poner a las vacunas en términos de dádiva no solo es cuestionable, es mezquino

Los argentinos necesitan una clase política ocupada y trabajando codo a codo para resolver los problemas que derivan de la pandemia

Poner a las vacunas en términos de dádiva no solo es cuestionable, es mezquino (EFE/Enrique García Medina)
Poner a las vacunas en términos de dádiva no solo es cuestionable, es mezquino (EFE/Enrique García Medina)

En estos días estamos asistiendo a distintos debates en torno a las vacunas, y en función de eso vemos por dónde pasan las decisiones personales y las posiciones de los distintos espacios políticos.

Quiero destacar la actitud del intendente de Lanús, Néstor Grindetti. Al llegar su turno para ser vacunado, aplazó su propia vacunación hasta que se complete del personal de salud del municipio, que hasta hoy se encuentra en torno al 70%.

En esto vemos la necesidad de estar en el marco de un proceso transparente y riguroso, que establezca prioridades con claridad y que no permita vacunados VIP que se le adelantan a los que están antes en la fila. Críticas al que se vacuna afuera con falsas moralinas, desde lugares de decisión que bancaron vacunas VIP.

La gente necesita respuestas, necesita a una clase política ocupada y trabajando codo a codo para resolver este problema y los que derivan de la pandemia. Es central la educación presencial como tal, defenderla a rajatabla sin politizar la situación. Tenemos que pensar en la pospandemia, porque estoy seguro de que vamos a encontrarnos con una situación mucho peor de la que tenemos hoy, no solo desde lo sanitario sino a nivel económico y social.

Las vacunas no son una concesión, las vacunas no son propiedad de un estado. Las vacunas son obligación de hacer bien, de federalismo, de rigor sanitario y de amor al país. Poner a las vacunas en términos de dádiva no solo es cuestionable, es mezquino.

Son momentos en los que debe primar la vocación de servicio y la solidaridad, y todos los dirigentes debemos trabajar en conjunto. Los intendentes de Juntos por el Cambio pusieron a disposición su red de unidades sanitarias con más de 300 salas y miles de vacunadores municipales. Sin embargo, desde Provincia prefieren vacunar en clubes de barrio, sedes sindicales, carpas… Se trata de vecinos, pensemos lo mejor para ellos, sin especular.

Una última reflexión: el tiempo nos apura. Si estamos discutiendo todo esto es porque evidentemente no es buena la campaña propuesta por el Gobierno, no es buena su implementación, no ha sido bueno ni claro el proceso de comunicación. Tenemos un gobierno que no trabaja la responsabilidad individual, que sigue subestimando a la población, que se constituye en un estado paternalista que castiga y que quiere mostrar fortalezas con medidas ineficientes, que discute sin datos ni estadísticas concretas.

Como dije antes, es momento de ser solidario, es el momento de escuchar todos los aportes, de convocar a todos y no solo a los propios. Podemos construir mejores respuestas si aportamos todos, si todos estamos implicados tenemos mejores resultados. El sesgo ideológico se tiene que correr, hay que explorar otras soluciones; estamos repitiendo el mismo camino que se recorrió el año pasado, no puede tener un resultado distinto ni mejor.

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