Con las escuelas no, con el deporte tampoco

En sus diversas formas la actividad física genera beneficios sanitarios, sociales y económicos multiplicadores. Es importante que los gobiernos tomen nota de eso y, basados en datos, eviten el facilismo de “cerrar todo”

(Foto: Cuartoscuro)
(Foto: Cuartoscuro)

El debate entre “clases presenciales sí o no” frente a la segunda ola de COVID-19 ocupó el centro de la escena esta últimas semanas. Si bien el tema dejó en evidencia un manejo desprolijo y sorpresivo por parte del Presidente, con poco uso de datos y evidencia, y un acierto en el posicionamiento por parte del jefe de Gobierno porteño, que sí consideró los datos y la evidencia para tomar su decisión, lo que queda claro es que el tema, por su importancia, ganó el lugar de todas las agendas: los gobiernos, los medios y la sociedad.

Ahora bien, también hubo medidas que tuvieron menos repercusión pública. Entre esas restricciones, el sector de los gimnasios, que todavía están complicados por la extensa cuarentena de 2020, se llevó la peor de las noticias: nada menos que volver a cerrar sus puertas, porque no están en condiciones de funcionar solo con espacios abiertos en la zona de AMBA. Debido al decreto presidencial, más del 90% de los gimnasios en AMBA tuvieron que cerrar sus puertas y el 10% que pudo abrir lo hizo en una superficie mínima de sus gimnasios. Lamentablemente, cientos de gimnasios no van a volver a abrir y, esta vez, de manera definitiva.

Por estos motivos, el Estado debe asistir y acompañar al mundo de los gimnasios. No hay evidencia empírica que demuestre que los gimnasios son lugares de contagio masivo, menos después de un año de trabajo en los protocolos. “Hay que romper la estigmatización de que el gimnasio es inseguro”, me explicó Fernando Storchi, Presidente de la Cámara de Gimnasios Argentinos, con quien estuve en permanente contacto estos días.

Pero más allá de los gimnasios, es necesario poner el foco en la actividad física en general porque la nueva ola de restricciones podría limitar sus prácticas aún más y sería, nuevamente, un error.

Ya no quedan dudas de que transitar la pandemia es lograr un equilibrio entre lo económico y lo sanitario, entendiendo también al deporte y la actividad física como un elemento esencial para la salud.

La OMS indica que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo para la mortalidad y explica el 6% de las muertes registradas en todo el mundo. Observó, además, que un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos reduce el riesgo de hipertensión, ACV, diabetes, diversos tipos de cáncer y depresión. Flagelos que siguen muy presentes hoy, incluso más que antes, aunque parezcan tapados por el COVID-19. Hoy, el deporte es considerado desde el punto de vista psicológico como parte del tratamiento de algunos trastornos psicopatológicos y muchos jóvenes se inician en el deporte porque son derivados por los mismos profesionales de la salud.

También hay nueva evidencia científica de cómo afecta el COVID-19 a pacientes sedentarios. Según un estudio publicado en el British Journal of Sports Medicine, la práctica de actividad física regular está asociada con una reducción en el riesgo de síntomas severos en adultos infectados. Además, señala que la inactividad física es el mayor factor de riesgo. “Recomendamos que las autoridades de salud pública informen a la población que además de las vacunas y las recomendaciones de seguridad para la salud pública como la distancia social y el uso de barbijos, hacer actividad física regularmente quizás sea la medida más importante que los individuos puedan tomar para prevenir síntomas graves, complicaciones e incluso la muerte”, señalan con preocupación los autores del paper, basado en 48.440 casos de estudio en pacientes adultos.

Desde la Comisión de Deportes del Senado bonaerense, en 2020 pusimos la energía en dos cuestiones. Por un lado, trabajar en la flexibilización de una cuarentena innecesariamente larga y para que el deporte sea una realidad y, por otro lado, asistir a los diversos actores del universo deportivo cuando no podían darle continuidad a sus actividades, entre ellos, profesores, canchas de alquiler, gimnasios y natatorios. También fue muy importante el apoyo a los clubes, que hoy más que nunca tienen una importancia fundamental en la contención social. Por eso, trabajamos en la Ley de Asociaciones Civiles, muy demandada por los clubes, que ya fue sancionada en 2020.

Este año pusimos en agenda la necesidad de que el deporte y la actividad física sean consideradas una actividad esencial. En sus diversas formas la actividad física genera beneficios sanitarios, sociales y económicos multiplicadores, además de fortalecer la calidad de vida y los buenos hábitos de las personas. Es importante que los gobiernos tomen nota de eso y, basados en datos, eviten el facilismo de “cerrar todo”. El remedio puede ser peor que la enfermedad. Y no se olviden, el deporte también es salud.

SEGUIR LEYENDO

Últimas Noticias

MAS NOTICIAS