Lunes negro para la educación

Con la suspensión de las clases presenciales, el Gobierno está atacando deliberadamente al sector más vulnerable del país, cuyos niños van a verse imposibilitados de acceder a una enseñanza de calidad que asegure su futuro

(Maximiliano Luna)
(Maximiliano Luna)

El gobierno nacional anunció que a partir de hoy y hasta el 30 de abril, las clases del nivel inicial, primario y secundario en su formato presencial quedan suspendidas en el AMBA.

Más allá del fallo que le permite a la ciudad de Buenos Aires abrir las escuelas y de la advertencia de Axel Kicillof sobre las sanciones que podrían recibir los colegios en la Provincia, ¿quién asumirá la responsabilidad de la deserción escolar, la repitencia y la fuerte contracción de oportunidades en un mercado de trabajo cada vez más exigido?

Durante el año 2020, y en el marco de un contexto socioeconómico feroz, los docentes afrontaron la tarea titánica de mantener las trayectorias escolares de los alumnos, desde sus hogares, articulando con cada una de las familias y sin dejar de ser padres y madres de sus propios hijos.

Se ha demostrado que muchas de las familias no cuentan con los recursos para garantizar la conexión de sus hijos en los espacios virtuales, y que muchos otros, pese a encontrarse conectados, necesitan del contacto con sus pares.

En un informe de UNICEF, más del 70% de los niños y adolescentes manifestaron estar preocupados o angustiados debido a la situación de encierro.

A partir de dichos resultados, jurisdicciones de todo el país han decidido emprender el camino hacia un esquema de presencialidad en las escuelas con protocolos sanitarios seguros, para recuperar las trayectorias educativas perdidas durante el año pasado y asegurar su continuidad. Sin embargo, comenzó a discutirse la posibilidad de establecer medidas restrictivas sobre la circulación, el cierre de comercios y la suspensión de clases.

Frente a dicha situación, el ministro de Eduación Nicolás Trotta informó que “no podemos comenzar las restricciones cerrando las escuelas”. Y agregó: “Si tiene que haber una disminución de la presencialidad para restringir la circulación de personas, no debería implicar la suspensión absoluta de las clases en las aulas como primera medida”.

“Se pueden administrar distintas medidas en torno a la asistencia en aquellas zonas que presenten mayor complejidad, considerando la menor unidad geográfica posible ya que la escuela ha dado muestras de ser un espacio seguro”, dijo.

A raíz de las declaraciones del referente de la cartera educativa nacional, y de que la escuela ha demostrado ser un lugar seguro, nos preguntamos: ¿Cómo es que el Poder Ejecutivo nacional, ha considerado suspender las clases presenciales, atacando deliberadamente al sector más vulnerable del país, cuyos niños van a verse imposibilitados de acceder a una educación de calidad que asegure su futuro y posterior inserción laboral?

¿Cómo es que se ha despreciado tanto el valor de lo educativo?

Hoy es un lunes de luto para la educación, que ha arrojado de manera caprichosa al abismo a cientos de alumnos con situaciones emocionales diversas, y a familias que piden a gritos sostener la presencialidad.

Es un lunes negro porque, en la provincia de Buenos Aires, los chicos no podrán ver a sus amigos y compañeros. Los chicos lloran, y el futuro de nuestro país, también.

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