Efectos de la crisis sanitaria sobre las finanzas de los ahorristas en el mundo

La economía global comienza a dejar atrás, lentamente, la etapa más álgida de la pandemia del COVID-19. Derivaciones colaterales de los remedios fiscales y monetarios

No existe prácticamente ningún economista que no prevea un desenlace escandaloso y sorpresivo, como consecuencia del “pinchazo” de la burbuja. Las diferencias de opinión, refieren al tiempo que aún debe transcurrir para que ocurra (EFE)
No existe prácticamente ningún economista que no prevea un desenlace escandaloso y sorpresivo, como consecuencia del “pinchazo” de la burbuja. Las diferencias de opinión, refieren al tiempo que aún debe transcurrir para que ocurra (EFE)

A pesar de algunos rebrotes y también de algunas peligrosas mutaciones, los efectos del virus comienzan a dejar de ser tan temibles como lo eran hasta hace unos pocos meses. En los países más avanzados, principalmente los EEUU, el ritmo de vacunación es muy intenso. La inmunización de millones de personas diariamente, alivia los temores de una nueva cuarentena que contraiga seriamente el ritmo de recuperación de la actividad económica internacional.

Acalladas las alarmas sanitarias, podría ser conveniente analizar los efectos colaterales de los remedios fiscales y monetarios aplicados para combatir los desarreglos económicos provocados por la pandemia.

Las medidas tendientes a reparar o suavizar los efectos destructores de la paralización de la actividad económica, fueron similares en todas las latitudes del globo. Se necesitó una fuerte inyección de gasto público en forma de transferencias a familias y empresas, y un similar incremento de la emisión de dinero fiduciario para financiarla.

Se necesitó una fuerte inyección de gasto público en forma de transferencias a familias y empresas, y un similar incremento de la emisión de dinero fiduciario para suavizar los efectos de la parálisis de la actividad

Las consecuencias mediatas más temidas por los economistas son tres:

1. Una fuerte aceleración inflacionaria;

2. Una caída en la tasa de crecimiento económico mundial; y

3. Una significativa distorsión de precios relativos

La economista jefe del FMI, Gita Gopinath, espera un generalizada recuperación del  PBI mundial (Reuters)
La economista jefe del FMI, Gita Gopinath, espera un generalizada recuperación del PBI mundial (Reuters)

La inflación

Siguiendo a Ludwig von Mises, la inflación es el incremento no deseado de la oferta monetaria. Luego, y con retardos prolongados e irregulares, este fenómeno se traslada paulatinamente a los millones de diferentes precios que existen en la economía.

Nótese la notable diferencia de esta definición con la que suele enseñarse en los cursos iniciales de Macroeconomía, en las principales Universidades del mundo. La caracterización standard indica que se trata del “aumento sostenido y generalizado del nivel general de precios”.

“La inflación es el incremento no deseado de la oferta monetaria. Luego, y con retardos prolongados e irregulares, este fenómeno se traslada paulatinamente a los millones de diferentes precios” (Mises)

Volviendo a Mises, el “incremento no deseado”, se obtiene restando la variación de la demanda de dinero de la variación de su oferta. El dólar americano, tiene la particularidad de ser utilizado como moneda de reserva mundial, lo cual hace que su demanda aumente, en la coyuntura actual, como consecuencia de dos importantes factores:

a. Las compras de las entidades monetarias de todos los países beneficiados por la suba de precios de las materias primas; y

b. La mayor demanda de divisas, por parte de muchos agentes económicos de esos países, como refugio de valor, ante el incremento de la inflación esperada. Es lo que muchos economistas consideran una “exportación” de una porción considerable de la inflación desde el país del norte hacia aquellos “mercados emergentes” que tienen mayor grado de bimonetariedad.

Este aumento de la demanda de dinero estadounidense “esteriliza” una porción importante del incremento de su oferta Sin embargo, en esta oportunidad, los paquetes de ayuda, son inusualmente intensos y su masa final aún se desconoce, ya que parecen existir intenciones de seguir bombeando demanda para sostener la falta de competitividad relativa reciente de los EEUU, como consecuencia del avance de la productividad de China y del resto de los países emergentes.

Los paquetes de ayuda, son inusualmente intensos y su masa final aún se desconoce, ya que parecen existir intenciones de seguir bombeando demanda para sostener la falta de competitividad relativa reciente de los EEUU, como consecuencia del avance de la productividad de China (Reuters)
Los paquetes de ayuda, son inusualmente intensos y su masa final aún se desconoce, ya que parecen existir intenciones de seguir bombeando demanda para sostener la falta de competitividad relativa reciente de los EEUU, como consecuencia del avance de la productividad de China (Reuters)

La detención del crecimiento

La ola populista parece consolidarse en el país del Norte y el “America First” de Donald Trump, puede estar convirtiéndose en una política de Estado. Su continuación, por parte de la administración Biden, implicaría una mezquina eliminación del “efecto derrame” y el “catch up” de los países más pobres que se encuentra en potente desarrollo desde hace varias décadas.

La teoría económica predice que, en ausencia de barreras comerciales, los países con menos dotación de capital, los más pobres, crecen más que proporcionalmente con la adición de nuevas inversiones en activos fijos. El “catch up” es el proceso de acortamiento de distancias entre el ingreso per cápita de las regiones más ricas y las más pobres.

Los países con menos dotación de capital, los más pobres, crecen más que proporcionalmente con la adición de nuevas inversiones en activos fijos

Cerrar bruscamente el flujo de comercio mundial, implicaría una cristalización de los ingresos relativos entre naciones, en el nivel actual, mientras que, por el contrario, el aumento de la globalización, implicaría una tendencia hacia la disminución de las desigualdades relativas entre países y un crecimiento explosivo de los emergentes que mejores reglas de juego sepan imponer en sus respectivos sectores productivos.

Las recientes y desafortunadas declaraciones de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los EEUU, propiciando una tasa de imposición mínima mundial sobre las empresas, es otro claro ejemplo del deseo de igualar hacia abajo.

La intención parece ser evitar el “catch up” de los países más pobres, pero el resultado bien puede ser otro, totalmente diferente. China está al acecho y simula ser el paladín del libre-comercio.

Las desafortunadas declaraciones de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los EEUU, propiciando una tasa de imposición mínima mundial sobre las empresas, es otro claro ejemplo del deseo de igualar hacia abajo (EFE)
Las desafortunadas declaraciones de Janet Yellen, secretaria del Tesoro de los EEUU, propiciando una tasa de imposición mínima mundial sobre las empresas, es otro claro ejemplo del deseo de igualar hacia abajo (EFE)

Sería paradójico, que la mezquindad y la falta de visión estratégica, hagan que Norteamérica deje de ser la potencia dominante, y un país comunista, lo reemplace.

La distorsión de precios relativos

La FED se encuentra entrampada en una telaraña, que ella misma tejió, paso a paso, a su alrededor. La teoría del ciclo económico de la Escuela Austríaca parece explicar adecuadamente esta particular situación: Si, ante una expansión artificial de la demanda, como consecuencia de un incremento en la cantidad de dinero, ocurriera una suba de todos los precios de la economía en igual proporción, la inflación no sería un problema.

La FED se encuentra entrampada en una telaraña, que ella misma tejió, paso a paso, a su alrededor. La teoría del ciclo económico de la Escuela Austríaca parece explicar adecuadamente la particular situación

El “efecto Cantillón” supone que no es trivial el sector beneficiado en primera instancia por el ingreso de nuevo dinero a la economía. Se produce, inicialmente, un aumento en los precios relativos del sector por donde ingresa el nuevo circulante. Posteriormente, se desencadena un proceso de adecuación, que podría denominarse de “segunda ronda”, donde los encadenamientos de los distintos eslabones que ligan a los diferentes sectores, deben trasladar a sus precios, si la demanda de los mismos lo permite, el incremento producido en sus costos.

Luego habrá una “tercera ronda”, una “cuarta”, etc. En la “ronda n-ésima”, el proceso ha finalizado. Esto suele tardar de 18 a 24 meses, pero en algunos casos puede demandar varios años. Pero los precios relativos, lejos de retornar a la situación anterior, se mantienen en un desequilibrio permanente.

Esto ocurre, como consecuencia de las señales confusas que reciben las empresas y los consumidores. Cada uno de ellos reacciona como si el súbito beneficio que están recibiendo, fuera definitivo.

Según Roger Garrison, se produce un fenómeno que denomina “malinvestment”. Se agrega un ingrediente adicional, que empeora el “modelo”: tasas de interés artificialmente bajas (por debajo de la tasa de preferencia temporal de la sociedad). Este es el recurso preferido de la FED y de la mayoría de los Bancos Centrales del mundo. Con la práctica de la técnica de persecución de “objetivos de inflación” (inflation targeting), se pierde el dominio sobre la oferta monetaria y los bajos costos financieros dan lugar a la realización de proyectos de dudosa rentabilidad.

Tasas de interés artificialmente bajas (por debajo de la tasa de preferencia temporal de la sociedad) es el recurso preferido de la FED y de la mayoría de los Bancos Centrales del mundo (Reuters)
Tasas de interés artificialmente bajas (por debajo de la tasa de preferencia temporal de la sociedad) es el recurso preferido de la FED y de la mayoría de los Bancos Centrales del mundo (Reuters)

Garrison las denomina “malas inversiones”. Se trata de aquellas cuya supervivencia depende exclusivamente del mantenimiento de las “relajadas” condiciones crediticias. Algún autor malicioso ha llegado a denominar “empresas zombies” a las que se encuentran comprendidas en estas insostenibles prácticas.

El mismo autor, indica además, que esta burda manipulación no logra los objetivos propuestos de estimular la actividad y el empleo, ya que lo que “sólo nominalmente” se otorga a un sector, se le quita a otro (como consecuencia de la finitud “real” de los recursos).

La “trampa” en la que se encuentra la FED implica que el natural proceso de liquidación de las inversiones erróneas, que predice la Teoría del Ciclo Económico de origen monetario, debería ocurrir cuando, ante un incremento de la inflación esperada, deba subir las tasas de interés de corto plazo.

El auge artificial que se produjo, como consecuencia de décadas de “relajamiento monetario” ha inflado burbujas en los activos financieros más transados. Las ganancias desproporcionadas y la adicción a la laxitud, auguran un crack bursátil de proporciones, si se produjera una súbita contracción del crédito o un aumento repentino de las tasas de interés de corto plazo.

El auge artificial que se produjo, como consecuencia de décadas de “relajamiento monetario” ha inflado burbujas en los activos financieros más transados

La FED, seguramente conoce el peligro creciente de la burbuja bursátil, pero nada puede hacer para remediarla.

No existe prácticamente ningún economista que no prevea un desenlace escandaloso y sorpresivo, como consecuencia del “pinchazo” de la burbuja. Las diferencias de opinión, refieren al tiempo que aún debe transcurrir para que ocurra. Los más pesimistas la prevén para este año y en el otro extremo se la espera para dentro de un lustro.

El único instrumento genuino que puede evitar la debacle, según la bibliografía más reciente indica un remedio totalmente distinto al que pretende utilizar la administración Biden. La solución sería facilitar la continuación del proceso globalizador y la dinamización de los mercados emergentes más poblados.

En lugar de retirar la “muleta” monetaria, la idea dominante es permitir que el crecimiento de la economía y el comercio mundiales, incrementen la recaudación fiscal del país del norte, para así eliminar paulatinamente la necesidad de inyecciones recurrentes de gasto público y relajamiento monetario.

Se agregaría un fuerte aumento de la demanda de dólares por parte de los entes monetarios de los países que crecen, esterilizando así, genuinamente, el sobrante actual de dinero estadounidense.

Se agregaría un fuerte aumento de la demanda de dólares por parte de los entes monetarios de los países que crecen, esterilizando así, genuinamente, el sobrante actual (EFE)
Se agregaría un fuerte aumento de la demanda de dólares por parte de los entes monetarios de los países que crecen, esterilizando así, genuinamente, el sobrante actual (EFE)

Nada hace presagiar que este sea el camino elegido en el corto plazo, pero un futuro gobierno más consciente de los graves desequilibrios que acumula la economía mundial y, principalmente, sus mercados de valores, quizás torne posible el “aterrizaje suave” que evite el desastre.

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