EEUU frente a la cristinización de la política exterior argentina

El Secretario de Estado, Anthony Blinken, manifestó su preocupación por el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y por la detención de la ex presidenta Jeanine Añez y otros opositores en Bolivia. O sea, apuntó contra dos grandes socios de la Argentina

(REUTERS/Kim Kyung-Hoon/Pool)
(REUTERS/Kim Kyung-Hoon/Pool)

La nueva administración de Joe Biden ha emitido señales contundentes en relación a su política exterior hacia Latinoamérica. No habrá grandes cambios en comparación a la era de Donald Trump. De hecho, habrá una profundización del enfoque estadounidense en tres temas fundamentales, que impactan directamente sobre una mal parada Argentina: seguridad, derechos humanos y China.

El Secretario de Estado, Anthony Blinken, fue claro en sus primeros movimientos hacia una región que, dicho sea de paso, seguirá siendo poco prioritaria para la agenda exterior estadounidense. Su primera llamada a un mandatario regional fue dirigida al colombiano Iván Duque, el país que más conoce Biden y al que considera clave en la resolución de la debacle venezolana. En ese sentido, Blinken apuntó en sus primeras referencias públicas contra la dictadura de Nicolás Maduro y, más recientemente, manifestó preocupación por la detención de la ex presidenta Jeanine Añez y otros opositores en Bolivia. O sea, apuntó contra dos grandes socios de la Argentina.

La salida formal de la Argentina del Grupo de Lima (en la práctica ya estábamos afuera hace mucho tiempo) no sorprendió a los Estados Unidos. Pero ciertamente sirvió para terminar de confirmar el acelerado proceso de “cristinización” de la política exterior argentina. En la misma semana que el ministro Martín Guzmán negociaba en Washington, se conoció la decisión argentina de volver a postergar el acuerdo con el FMI, algo que fue tomado como otra nítida señal del imparable avance de Cristina Kirchner en el Gobierno. ¿Habrá sido mera coincidencia la difusión, casi en simultáneo, de un durísimo documento del Departamento de Estado alertando sobre la corrupción y politización de la justicia en la Argentina? Probablemente no.

Mientras tanto, el cada vez más devaluado Alberto Fernández no contribuyó en favor del vínculo con Washington, al exhibir una postura bravucona y anti aperturista durante en la cumbre por los 30 años del Mercosur. El presidente no hizo más que volver a ratificar la orientación cada vez más aislacionista y pro bolivariana de la política exterior argentina. Nuestro país ha quedado ubicado definitivamente en el eje de países hostiles a los intereses políticos y económicos de Estados Unidos en la región.

Argentina frente a la profundización del conflicto entre China y los Estados Unidos

Más allá de la situación de la democracia y los derechos humanos, puede afirmarse que aún más preocupa a los Estados Unidos la creciente influencia política y económica de China en Latinoamérica. Estamos frente a un escenario en el que vamos hacia una profundización del choque de superpotencias. Y la región, más desintegrada y vulnerable que nunca, no estará exenta de sus graves consecuencias.

Aunque suene paradójico, Biden mantendrá casi sin cambios las “líneas rojas” que su archirrival Trump fijó para la región en relación a China. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Biden, próxima a ser publicada, lo confirmaría en los papeles. Para el caso específico de la Argentina, los temas críticos serían las siguientes:

- Adhesión a la Nueva Ruta de la Seda: Washington da como un hecho que Argentina adherirá a la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda. No obstante, para Argentina esta decisión tendrá un fuerte costo político frente a Estados Unidos. Washington podría evaluar recortar potencial ayuda a la Argentina a través de las iniciativas “América Crece”, como así también vía FMI y otros organismos multilaterales. Biden también podría usar esas plataformas para castigar a Argentina por su cercanía a regímenes como el de Venezuela. En ese sentido, resultó contraproducente una reciente foto del embajador argentino Sabino Vaca Narvaja en Beijing, solicitando apoyo a China en las negociaciones con el FMI.

- Permitir que Huawei participe del 5G: Washington también considera esto una batalla perdida en el caso argentino. Huawei ya participó oficialmente de los primeros ensayos de 5G en Argentina, cuya licitación se haría recién en 2022.

- Estación del Espacio Lejano en Neuquén: Washington seguirá presionando a la Argentina sobre el funcionamiento de la Estación china del Espacio Lejano en Neuquén, a la cual considera de alta criticidad en materia de la presencia militar de China en la región.

- Cooperación en materia de Defensa: China ha sido definida por la Argentina como un “socio de enorme relevancia” en materia de defensa, lo que choca directamente con los intereses históricos de Estados Unidos en su área de influencia natural. El gobierno de Fernández reactivó la Comisión Conjunta de Defensa Argentino-China, creada en 2008, en la se realizaron varios encuentros. Argentina proyecta realizar 12 comisiones de distintos niveles de instrucción militar junto con China, además de que está en evaluación la compra de material militar (blindados 8x8 para el Ejército). Además, cabe destacar que el Ministerio de Defensa chino donó dos hospitales de campaña para la lucha contra la pandemia y que se creó en el marco de la Universidad de la Defensa Nacional el Programa Estratégico Sino-Argentino (PESA). Como contracara a esta floreciente cooperación, Argentina denegó en enero el ingreso de un buque de la Guardia Costera estadounidense, bajo falsos pretextos que provocaron malestar en Washington.

- Cuarta central nuclear: Estados Unidos sigue con mucha atención este tema. De concretarse el proyecto, Argentina sería apenas el segundo país del mundo detrás de Pakistán en instalar un reactor con la tecnología china Hualong. Para alivio de Washington, Alberto Fernández habría decidido volver a postergar el proyecto (Macri lo hizo en dos oportunidades). Este es uno de los temas más conflictivos en la agenda del futuro viaje de Fernández a Beijing, aún sin fecha confirmada.

Por otra parte, cabe destacar que Estados Unidos mantendrá su política de no presionar a los gobiernos latinoamericanos en materia de intercambios comerciales e inversiones de China en infraestructuras no estratégicas. De todas formas, es esperable en paralelo un endurecimiento del discurso de Estados Unidos en términos de la “amenaza” que constituye China, conduciendo supuestamente la región hacia una “trampa de endeudamiento”. Se descuenta que Biden también hará hincapié en la relación de China con la dictadura venezolana. Una situación muy incómoda para la Argentina.

Quizás un atenuante de las malas perspectivas de las relaciones de Argentina con los Estados Unidos sea la cuestión climática. Fernández fue uno de los 40 mandatarios invitados personalmente por Biden a una cumbre virtual de cambio climático, a realizarse el próximo 22 de abril. Casualmente, el canciller Felipe Solá mantuvo una charla telefónica con Blinken por ese tema. Pero no hay que confundirse, lo ambiental no deja de ser un tema secundario para los intereses de EEUU en la región. En lo que realmente importa estamos muy mal.

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