El huevazo de Maxi López a su novia: el jugador aprieta el pomo pero no es carnaval

El futbolista posteó un video en Instagram en donde aparenta hacer un truco de magia, pero moja en la cara y le tira un huevo en la cabeza a su novia Daniela Christiansson. La expresión de resentimiento de él y la bajada de cabeza de ella no tienen gracia. Una cosa es mojar y otra es creer que un chorrazo de humillación es divertido. Esto es el machismo sin huevos

Maxi López posteo un video en donde se los ve grabando un supuesto truco de magia en donde el jugador le tira agua y le revienta un huevo en la cabeza de Daniela Christiansson.
Maxi López posteo un video en donde se los ve grabando un supuesto truco de magia en donde el jugador le tira agua y le revienta un huevo en la cabeza de Daniela Christiansson.

“Un domingo sin futbol”, tituló Maxi López un posteo de Instagram en donde se lo ve, con música sexy, junto a su novia, Daniela Christiansson. Y con un final spoileado por la viralización: la furia desagradable con la que le da un chorrazo de agua en la cara y le revienta un huevo en la cabeza como si creyera que ella es su sartén.

Pero el sartén (y no por el mango) lo tiene él que está más frito que pillo con este sketch que necesitaría una devolución del jurado de MasterChef para mandarlo al balcón de los que se hacen los cancheros (sin que haga falta, ni gracia).

Si no lo va a ubicar un arbitro (ameritaría tarjeta roja por juego sucio, desleal y sin concepto de equipo) que lo manden a Germán Martitegui a que le pare el carro sobre cómo se usan los huevos en la cocina. Aunque, en realidad, me gustaría que directamente Narda Lepes, Paulina Cocina o una cocinera italiana le devuelvan la gentileza para que no sea el último que vuelca cuando estalla la cascara y derrama el huevo en la cabellera de su novia como si se tratara Bombita Darín (en Relatos Salvajes) destruyendo la belleza de la Fontana Di Trevi en una pretendida (y mal lograda) broma de pareja.

La "broma" de Maxi López a su novia

Por supuesto que el video se volvió viral. No es de extrañar. La gente festeja los gestos de omnipotencia machista como una guarangada que acomoda la humillación a las mujeres en la cocina, el lugar en donde se encerró la vida doméstica femenina y que retoma, en modo broma, la exhibición de “aquí mando yo” que no es una novedad, sino el gag más repetido de la historia.

Si tiene amigos (bueh, todo otro tema de los machismos y la idea de los amigos y las mujeres propias como intocables en la vida de Maxi que se muestra como víctima de la icardeada de Mauro Icardi con su ex esposa Wanda Nara) que lo escondan por un rato, que la soberbia del macho argentino, pretendidamente cool y parlando en italiano, no nos hace quedar bien y en épocas de fronteras cerradas se va a difundir esta huevada argentina como un ícono de la patria sin fondo.

Pero lo peor -y lo más obvio ante la vista- exhibida sin disimulo y sin paparazzis, sino con todo uso de la razón y las redes sociales, es la ira de Maxi y la virulencia de su gesto en la cara y su fuerza en la mano abierta para agazapar a su novia que baja la cabeza mientras chorrea clara, yema y agua.

Están esperando que se diga que es machista, para decir que ya no se puede hacer una broma. Bromas, sí. Machismos disimulados como bromas no. O no se debería. Porque lo peor es que no solo es machista (que es el aplauso que busca) sino que es cobarde. Y eso es el machismo sin huevos.

Maxi López le da un chorrazo de agua a su novia engañándola que se trata de un truco de magia y lo difunde en redes como un chiste.
Maxi López le da un chorrazo de agua a su novia engañándola que se trata de un truco de magia y lo difunde en redes como un chiste.

Los nuevo machistas son machitos para tirar huevos en la cabeza de sus novias. Pero no para otras cosas en donde se requieren cabeza (algo más que para mostrar que se puede tener parado hasta el pelo) y no agallas sin hueveras que sostengan lo que hay que tener (y no para hacer un engrudo en la cabecita de novia) que lo acompaña un domingo.

Si hasta dan ganas de invitarlo al huevometro de Plaza Houssay (enfrente de Facultad de Medicina) donde se puede tirar harina y huevos a las y los flamantes médicos pero todo en su medida y respetando las reglas del enchastre para la foto. Pero no se trata, justamente, de retarlo porque ahora -se van a quejar- no se le puede hacer una broma a la novia. O porque se le fue la mano.

“1,2,3, feminazis”, dice un comentario en Twitter (abajo del video), que espera las críticas feministas para decir que los hombres libres –antes de los cuestionamientos- podían ser violentos sin que nadie los cuestionara y que quieren volver a chorrear y romper los huevos sobre las cabezas de las mujeres sin que nadie les diga nada.

¡Qué tiempos aquellos!

La idea que los amigos tienen que respetar (y no seducir ni entablar una relación) con la ex esposa de un ex amigo como si la mujer fuera un objeto de pertenencia es la que llama "icardeada" a la seducción de Mauro Icardi a Wanda Nara porque los jugadores eran amigos.
La idea que los amigos tienen que respetar (y no seducir ni entablar una relación) con la ex esposa de un ex amigo como si la mujer fuera un objeto de pertenencia es la que llama "icardeada" a la seducción de Mauro Icardi a Wanda Nara porque los jugadores eran amigos.

-¿Tragas o escupís?, preguntaba la revista Hombre (no en una entrevista, sino en todas las notas a sus modelos de tapa) y la inquisición sexual a las vedettes de traste mostraba que la gran duda universal era que hacían las mujeres con sus enchastres.

La respuesta correcta era tragar y la incorrecta era escupir. ¿Qué es la corrección política cuando la quieren usar como un arma contra las críticas al machismo? Decir que es incorrecto lo que los varones hacían pasar por correcto.

Y lo incorrecto –válgame Santa Bombucha por todos los carnavales que tan bien nos las hemos pasado- no es mojarse, bromearse, eyacular o huevear. Justamente estar mojadas es el mejor sinónimo de satisfacción sexual.

Lo que está mal es que la broma solo divierta a uno porque, igual que con el sexo, el humor no tiene una receta infalible, pero se nota si es una alegría compartida o un desquite de uno para hacer sentir a la otra que es la que está en edad de recibir y que se quede con la cabecita agachada.

En el video se la ve a Daniela con una remera lisa con la frase “Hey Lover” (Hola amante) y él porta una remera lisa. No siempre menos es más. Ella es rubia y él es pretendidamente rubio. Ella tiene el pelo atado recién mojado y él está peinado para desafiar a la gravedad.

Maxi dice que perdona a Mauro como si él fuera quien debe decidir por los deseos de la madre de sus hijos y no ella.
Maxi dice que perdona a Mauro como si él fuera quien debe decidir por los deseos de la madre de sus hijos y no ella.

En el video, Maxi pone el teléfono frente a cámara y una botella de agua. Sube un huevo al pico y lo deja. Es un decir, porque es lo que menos puso (si no quieren corrección política banquen que hacer una broma pesada a la novia no es lo que las hinchadas de argentina hubieran definido como poner huevo en los ex códigos de caballeros con la camiseta bien puesta) y hace un pase tipo Tu Sam por sobre la botella simulando magia.

El video lo subió el jugador del Sambenedettese, en Italia, y lo hizo con premeditación y alevosía para ensartar a Daniela Christiansson. En la presentación le puso los hashtag #bromas #prank #funnymoments #scherzo. Nadie va a discutir que se le festeja el huevazo. Ya tiene más de 1.148.000 reproducciones. Pero tampoco que un millón de huevos siempre tengan la razón.

Ah, y no es por el agüita. Es porque los que saben mojar y hacer reír manejan el arte del humor con una elegancia picara que sigue siendo el condimento más sexy que la masculinidad bien llevada sabe ostentar.

Lavezzi le tira agua a Sabella

Y sino recordemos a Ezequiel “Pocho” Lavezzi chorreando un poquito de agua al ex DT Alejandro Sabella (un monumento a la hidalguía) en el Mundial de Brasil del 2014. Y la cantidad de argentinas mojadas por lo sexy de la sonrisa del Pocho y su humor, que era su gran arma de seducción (muy por encima) de sus abdominales marcados. Porque nadie niega que el humor es sexy, sino que sea humor lo que se ve como rabia contenida.

El sexo y el humor son cuestión de gustos. Y de poder. El poder de una sonrisa moja. Y el de un huevazo mal puesto, en cambio, solo enchastra.

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