“El peligro” de los argentinos en el exterior

La objeción al “voto por correo” coincide con la que planteara el ex-presidente Donald Trump, tratando de cercenar ese derecho a millones de ciudadanos que debían utilizar ese procedimiento por las restricciones impuestas por la pandemia del Covid-19

Dos personas, al arribar al país en el aeropuerto de Ezeiza
Dos personas, al arribar al país en el aeropuerto de Ezeiza

No voy a perder tiempo en aspectos técnico-legales, considerando la clara intencionalidad de restringir derechos de muchos cientos de miles de argentinos que, pese a vivir en el exterior, conservan un “vinculo de pertenencia” que se reafirma a través de la facilitación del derecho al voto.

El motivo es claro: la actual administración identifica al argentino en el exterior como un “argentino sospechoso” de haber perdido su “percepción nacional” desarrollando un sentido de “pertenencia global” que reduce su capacidad de comprender el conflicto interno entre “Patria” y “Anti-Patria”. Una mezcla de paranoia e incomprensión de los nuevos fenómenos de “identidades compartidas o múltiples” que la Argentina lidero hace mas de 40 años con el reconocimiento de “dobles nacionalidades” con los principales países que originaron los grandes flujos de inmigración que nutrieron nuestro " crisol de razas”.

Curiosamente, la objeción al “voto por correo” coincide con la que planteara el ex-presidente Trump, tratando de cercenar ese derecho a millones de ciudadanos que debían utilizar ese procedimiento por las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19.

El voto en el exterior no incide, todavía, en los resultados electorales locales, pero expresa una variante que puede crecer en el futuro, dado la existencia de una diáspora argentina creciente desde hace 60 años por motivos políticos y económicos. Así ocurre hoy en España o Italia, donde sus comunidades residentes en América Latina tienen un peso importante en sus procesos políticos domésticos.

La intención de “amputar” el vinculo con los argentinos en el exterior, dificultándoles el ejercicio de sus derechos políticos, es un hecho repudiable que deberá ser corregido en el futuro. Para eso, se deberá recurrir a una ley - y no a otro decreto-. Con nuevas mayorías parlamentarias, se tiene que proponer alcanzar un consenso del 66% de coincidencia y que solo una mayoría calificada semejante pueda alterarlo de cara la futuro.

Diego Guelar, ex-embajador argentino En USA, la UE, Brasil y China


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