Un poco de aire para la Organización Mundial del Comercio

La designación de la nigeriana Ngozi Okonjo-Iweala abre el camino para la normalización de la institución

(REUTERS/Joshua Roberts)
(REUTERS/Joshua Roberts)

El Consejo de la Organización Mundial del Comercio designó por consenso a Ngozi Okonio-Iweala, nigeriana y mujer, para presidir la organización. La decisión de Estados Unidos de sumarse a la mayoría fue consistente con las expresiones de la Administración Biden de retomar la participación en los organismos multilaterales después de meses de bloquear el nombramiento. La designación de Okonjo-Iweala abre el camino para la normalización de la institución, aunque todavía está pendiente el levantamiento del veto para la integración del Órgano de Apelación del Mecanismo de Solución de Controversias.

En febrero del año pasado el USTR publicó un informe afirmando que los fallos del Mecanismo y en especial los del Órgano de Apelaciones recurrían a interpretaciones opuestas a los Acuerdo de la OMC, en la mayoría contrarios a los intereses de los Estados Unidos. El informe recibió el apoyo de miembros del Congreso de ambos partidos. El dictamen del Grupo Especial del 15 de septiembre sostuvo que los aranceles extraordinarios aplicados por los Estados Unidos a las importaciones provenientes de China eran incompatibles con el GATT debiendo cesar en sus efectos. Si bien Estados Unidos anunció que apelará esta medida, la ratificación crearía una situación difícil para la Administración Biden, que hasta ahora se comprometió a mantener las sanciones impuestas por Donald Trump.

El Acuerdo sobre la eliminación a los Subsidios a la Pesca constituye el único tema substancial que podría revitalizar el espíritu multilateral. Después de 20 años de negociaciones todavía persisten las diferencias comprometiendo la expectativa de cerrarlo en la próxima Ministerial de Kazajistán en junio. En este lapso China y Rusia han aumentado los subsidios para la construcción de buques de pesca. El Plan Quinquenal de China prevé un incremento de las facilidades de procesamiento para las capturas en aguas internacionales y la Unión Europea aprobó 6.000 millones de euros para la pesca marítima y acuacultura que contradicen los declamados esfuerzos de sustentabilidad de los recursos.

La actual situación limitará el accionar de la OMC a la vigilancia de los compromisos. No existen condiciones para que los países profundicen una mayor liberalización del comercio internacional. Los Acuerdos RCEP, CPTPP y UMSCA cubren el intercambio de los principales miembros no previéndose la extensión al resto del universo compuesto por países en desarrollo reacios a una mayor apertura de sus mercados. Tampoco cabe esperar que Estados Unidos traslade al ámbito multilateral su conflicto comercial con China después del fallo en contrario del Grupo Especial sobre los aranceles.

El Presidente Biden remarcó que convocará a sus aliados y socios para enfrentar lo que llamó “abusos económicos y conducta agresiva” por parte de China. Los reclamos también formaron parte de la conversación telefónica con el Presidente Xi Jinping. No se mencionó el Acuerdo Fase I firmado en febrero del año pasado, que preveía reformas en el acceso y un aumento de 200.000 millones de las compras chinas sobre los niveles de 2017, que deberá ser objeto de un futuro diálogo entre los dos países.

El canciller Felipe Solá señaló con certeza el interés argentino de avanzar en un acuerdo sobre las ayudas domésticas que distorsionan el comercio agrícola pendiente desde el 2000. Sin embargo, cualquier avance en este capítulo traerá aparejado la apertura de la discusión sobre el cambio climático que también forma parte según lo manifestara el presidente Alberto Fernández de la estrategia de política exterior de la Argentina.

La Administración Biden entreabrió la puerta para la vuelta a la OMC. Sin embargo, todas sus declaraciones indican que el comercio internacional no constituye una prioridad en esta etapa. El Gobierno deberá definir primero su estrategia para encarar las negociaciones con China, los objetivos para una reforma de la OMC que incluya el papel de las empresas públicas y el mecanismo para designar a las economías en desarrollo y obtener del Congreso la renovación de Autorización para las Negociaciones Comerciales que vence en julio de este año. Tarea que no será fácil por la mayoría demócrata integrada por numerosos legisladores opuestos a la globalización.

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