El peligro de la división

Hablar hoy de “flexibilización” en el Mercosur, es ir hacia atrás

La falta de liderazgo regional es alarmante. Retroceder,  no le servirá siquiera a la Nación mas autosuficiente -Brasil-, que, más allá de su coyuntura aperturista, fortalecerá así su “instinto aislacionista” (AFP)
La falta de liderazgo regional es alarmante. Retroceder, no le servirá siquiera a la Nación mas autosuficiente -Brasil-, que, más allá de su coyuntura aperturista, fortalecerá así su “instinto aislacionista” (AFP)

A 30 años de la fundación del Mercosur, hoy enfrentamos el peligro de profundizar la debilidad creciente de nuestra organización regional. Los últimos 10 años han sido de parálisis y/o retroceso (desde el 2011, cuando llegamos al récord de u$s 40.000 millones de comercio intrarregional).

Este no es un fenómeno aislado. La Unión Europea también se debilitó en el mismo periodo (llegando este año a la traumática salida del Reino Unido -Brexit- y las profundas disidencias de Polonia y Hungría). El NAFTA norteamericano estuvo sometido a tensiones por el “muro mexicano” ligado al tema migratorio y el tráfico de drogas. La ASEAN (Asociación de los Países del Sudeste Asiático) mantiene diferencias en su relacionamiento comercial y financiero creciente con el gigante chino.

La pandemia del COVID-19, agudizó las diferencias al producir el cierre de las fronteras y desestimulando el desarrollo de las solidaridades y cooperaciones intra e interregionales.

Pero la pandemia puso también en evidencia la concentración del poder y la competencia entre los EEUU, China, Rusia y la UE.

Si queremos desarrollar alguna capacidad negociadora en el futuro, debemos entender que el Mercosur, con sus 300 millones de habitantes y sus 15 millones de kilómetros cuadrados de superficie, representa la quinta economía del mundo y puede ejercer un lugar de liderazgo en temas como alimentos o reservas naturales y energéticas , que son cuestiones cada día más sensibles en un mundo amenazado por peligros muy graves en estas materias.

Hablar hoy de “flexibilización” en el Mercosur, es ir hacia atrás. En vez de ver cómo perfeccionamos el Mercado Común y establecemos un programa de convergencia macroeconómica, pensamos en cómo ser una mera “Zona de Libre Comercio” para marchar cada uno por su lado.

La falta de liderazgo regional es alarmante. Retroceder, no le servirá siquiera a la Nación mas autosuficiente -Brasil-, que, más allá de su coyuntura aperturista, fortalecerá así su “instinto aislacionista”.

La gran decisión pendiente es negociar, en conjunto, acuerdos de Libre Comercio con los EEUU y China e insertarnos definitivamente en la economía global, generando inversiones, comercio y turismo para tener los recursos que nos permitan multiplicar -con ciencia y tecnología- las riquezas y talentos que tenemos en abundancia.

El latín, una lengua antigua y sabia, lo sintetizaba con la expresión “membra unius capitis” -miembros de una sola cabeza-. Ese es nuestro desafío, desarrollar una sola cabeza para un cuerpo enorme pero invertebrado.

El autor es ex embajador argentino en Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y China

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