Lo que el 2020 dejó en el mercado de trabajo para el nuevo año

Si algo resulta clásico en la Argentina, son las crisis recurrentes de déficit fiscal, deuda e inflación. Pero se sumó una crisis no clásica: la pandemia que, a través de una larga cuarentena arrastró a la economía hacia un pozo

Varias personas hacen fila para aplicar a opciones de trabajo, ante cada cada búsqueda de empresas (EFE)
Varias personas hacen fila para aplicar a opciones de trabajo, ante cada cada búsqueda de empresas (EFE)

El olvidable 2020 comenzó con una nueva administración de gobierno, tras dos años de caída en el nivel de actividad y luego de seis años en los cuales la economía fluctuó en un rango de crecimiento de 1,9% y caída de 1,5 por ciento.

Tras ese desempeño, la suma de pandemia, cuarentena, ASPO, Dispo y demás, redundaron en una contracción de la economía por encima del 9% en 2020, lo cual tuvo su correlato en el mercado de trabajo.

El año termina con una caída de casi el 9% en el empleo, lo que representa aproximadamente 2 millones de puestos de trabajo perdidos. A pesar de la prohibición absoluta de despido establecida por el Gobierno al comienzo de la cuarentena, el empleo asalariado formal privado se contrajo un 4% -alrededor de 275 mil ocupados en relación de dependencia registrados menos-.

A pesar de la prohibición absoluta de despido establecida al comienzo de la cuarentena, el empleo asalariado formal privado se contrajo 4 por ciento

Como era previsible, el sector más afectado fue el sector informal, en particular el empleo no asalariado no registrado, en el cual 1,3 millones de trabajadores quedaron sin ocupación.

Fuente: Indicadores de Coyuntura de FIEL
Fuente: Indicadores de Coyuntura de FIEL

Todos los puestos de trabajo perdidos, sin embargo, no se reflejan completamente en la tasa de desocupación debido a que mucha gente dejó de buscar trabajo. Con todo, la tasa de desempleo promedio del año se habría ubicado por encima del 11%, el nivel más alto desde 2006. Esto ocurre a pesar de que la tasa de actividad -que mide la proporción de la población que trabaja o espera trabajar-es casi 4 puntos menor que la de aquel año.

Si una parte relevante de la población no se hubiera retirado de la búsqueda de empleo, la tasa de desocupación habría sido muy superior. En concreto, de haberse mantenido la oferta en el mismo nivel que el año anterior, el desempleo se habría ubicado alrededor del 20% de la población económicamente activa.

Estabilidad del salario real

A pesar de la caída en el nivel de actividad, el salario real en el sector formal se mantuvo constante. Los subsidios públicos otorgados al empleo formal, que aportaron al pago de parte de los salarios a gran número de empresas y llegaron a cubrir a casi 2,5 millones de ocupados formales, contribuyeron notablemente a sostener las remuneraciones.

Si bien la información aún no es completa, el salario de los trabajadores informales no se habría comportado igual, sino que habría tenido una caída de casi el 5 por ciento.

Los subsidios públicos otorgados al empleo formal, que aportaron al pago de parte de los salarios a gran número de empresas y llegaron a cubrir a casi 2,5 millones de ocupados formales (EFE)
Los subsidios públicos otorgados al empleo formal, que aportaron al pago de parte de los salarios a gran número de empresas y llegaron a cubrir a casi 2,5 millones de ocupados formales (EFE)

Menor empleo y menores ingresos derivaron en un mayor nivel de pobreza. Los últimos datos disponibles al respecto se refieren al primer semestre del año. La tasa de pobreza, que en el primer trimestre del año había alcanzado al 34,6% de la población, trepó un trimestre más tarde al 45,5%, el nivel más alto desde 2005. Mientras que la proporción de los habitantes en situación de indigencia alcanzó a 11%, esto a pesar de la proliferación de programas de ayuda social para la población más afectada -informales, desocupados, monotributistas sin facturación, etc.-

Si bien la recuperación de la actividad en la segunda mitad del último año hace prever que la pobreza haya caído, la reducción en los subsidios a los sectores más vulnerables lleva a estimar que es poco probable que alcancen para ubicar a la pobreza muy por debajo del 40 por ciento.

Perspectivas para el nuevo año

¿Qué deparará el 2021 al mercado de trabajo? En la medida que la economía pueda recuperarse, la mayor actividad llevará a mayor nivel de empleo.

Las experiencias previas de crisis han enseñado que el empleo comienza a crecer primero en el sector informal, pero, teniendo en cuenta la prohibición de despido que difícilmente sea levantada en un futuro cercano, es de esperar que la recuperación del empleo asalariado registrado sea todavía más lenta.

Las experiencias previas de crisis han enseñado que el empleo comienza a crecer primero en el sector informal

Sin embargo, si bien se espera que el empleo crezca también es de prever que la población que dejó de buscar empleo dadas las restricciones a la movilidad retome la búsqueda, con lo cual este aumento en la oferta de trabajo deja indefinido el nivel de desempleo que se podría registrar.

En materia de ingresos, las proyecciones de inflación, que la ubican por encima del 45%, hacen poco probable que los salarios reales logren una recuperación.

El repunte en el empleo debería contribuir a la reducción de la pobreza, aunque el comportamiento esperado de los ingresos no apunta en ese sentido, lo cual hará difícil una reducción relevante sin mantener los niveles actuales de ayuda social.

De todos modos, toda recuperación con relación al 2020 es poco probable que alcance para ubicarse por encima de los pobres niveles de los cuales partió ese año.

Esta nota es un anticipo de Indicadores de Coyuntura 627 que elabora la Fundación FIEL

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