Vender desde WhatsApp

La delicada línea es que falta “el encuadre”, es decir, ubicarse en que el canal de comunicación que se utiliza para llegar a mi cliente sea con el vocabulario adecuado

Autora de “¡Vendedores, a vender!”
Ventas electrónicas, uno de los rubos de más crecimiento en la pandemia (Foto: Pixabay)
Ventas electrónicas, uno de los rubos de más crecimiento en la pandemia (Foto: Pixabay)

Hace menos de 5 años una parte importante de las ventas se realizaba por teléfono y era normal hablar sobre la famosa “maratón telefónica”, es decir, un tiempo determinado por día utilizarlo, sin levantarse de la silla, para concertar telefónicamente reuniones, acuerdos, ventas, etcétera.

Hoy, hablar de ese tema roza lo absurdo, ya que la gran mayoría de las personas deciden no atender el celular, si no reconocen quien desea comunicarse.

Es por esto que mi consejo puntual va a estar basado en una herramienta que “hoy” está destronando a otros canales de comunicación, como la llamada telefónica y el mail. Sí claro, estamos hablando de WhatsApp.

Es habitual que estas oraciones nos resuenen en nuestra cabeza: “Mándamelo por WhatsApp”, “Recordámelo por WhatsApp” o “Contame por WhatsApp”. ¿Hay algún inconveniente? Si y no.

Sólo enviar audios si el cliente envió uno antes, de esta manera está diciendo de forma implícita ‘me resulta cómoda la herramienta del audio’

La delicada línea es que falta “el encuadre”, es decir, ubicarse en que el canal de comunicación que se utiliza para llegar a mi cliente sea con el vocabulario adecuado.

Entonces, sucede que todo se mezcla en nuestro cerebro y envío un mensaje profesional (o eso intento) y al instante le estoy enviando uno a mi marido diciéndole “Gordo, ¿que comemos?”

Y es así como aparecen errores que nos alejan de ese cliente, porque como consecuencia, logramos que se acentúe en su dialogo interno esta frase: “el vendedor me va a decir cualquier cosa con tal de venderme " o “se hace la simpática porque lo único que quiere es venderme”.

Ya sabemos que sucede. Por medio de algunas reglas, se puede resolver de manera efectiva.

1 - Sólo enviar audios si el cliente envió uno antes, de esta manera está diciendo de forma implícita “me resulta cómoda la herramienta del audio”. Seguramente tendrás algún conocido que te ha dicho al pasar algo como “odio los audios”.

Respecto a los emojis, se recomienda no enviarlos a los clientes, no se sabe que significado tienen para ellos

2 - El audio nunca debe durar más de un minuto, el riesgo es que lo dejen de escuchar porque les resulta largo. Y esa información de que no escuchó todo el audio, no es viable saberla pues igual aparecen de manera brillante las dos tildes azules.

3 - Si hay que enviar información por audio que dura más de un minuto (porque lo solicitó el cliente), es mejor dividirlo en varios audios.

4- Si el audio contiene algún dato duro (día, hora, dirección, precios, facilidades, etc.) además de decirlo, es recomendable tipearlo debajo.

Respecto a los emojis, se recomienda no enviarlos a los clientes, no se sabe que significado tienen para ellos. Y aunque se crea que un simple dedito levantado universalmente significa lo mismo, garantizo que si me contaras con una oración qué denota ese dibujo para vos, no va a coincidir con mi interpretación.

Como conclusión: lo que decimos y cómo lo decimos no tiene que ver con nuestra comodidad en la comunicación, sino con entender la comodidad del otro y adaptarnos. Justamente, por esto resulta tan apasionado este maravilloso mundo comercial. El mundo de la venta es la vidriera de los seres humanos. ¡Vendedores a vender!

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