El aguinaldo y las opciones de inversión para un verano con fuerte incertidumbre

Diciembre es un mes fijo para hacer balance y fijar una nueva lista de “objetivos” para el próximo año. Muchos que, de seguro, serán los pendientes que se arrastran de este 2020 complicado y “demasiado” especial

No hay dudas que pagar deudas con el medio aguinaldo suele ser la primera opción en cualquier lista, pero si este no es un tema, invertir este ingreso extra para poder apoyar otros objetivos –sean de corto o largo plazo- es una buena decisión (Reuters)
No hay dudas que pagar deudas con el medio aguinaldo suele ser la primera opción en cualquier lista, pero si este no es un tema, invertir este ingreso extra para poder apoyar otros objetivos –sean de corto o largo plazo- es una buena decisión (Reuters)

Es una realidad que la llegada a la cuentas de los pesos adicionales que reciben los asalariados y jubilados -siempre son bienvenidos-, requiere quizás este año de una asignación aún más “estratégica” que en otros momentos. No hay dudas de que pagar deudas suele ser la primera opción en cualquier lista, pero si este no es un tema, invertir este ingreso extra para poder apoyar otros objetivos –sean de corto o largo plazo- es una buena decisión. Mientras que no hacer nada, de seguro, la peor. En especial, en el actual escenario.

El segundo tema es, lógicamente, elegir la mejor alternativa. El universo es muy amplio; por ende, la clave pasará por analizar cuál es la más apropiada para cada perfil de riesgo. Entendiendo que detrás de cada una de ellas hay una ecuación de riesgo-rentabilidad posible, y un “juego” de expectativas diferentes.

Hay una ecuación de riesgo-rentabilidad posible, y un “juego” de expectativas diferentes

Esto en una coyuntura en la que, básicamente, parecen existir dos visiones -blanco o negro- respecto al futuro cercano (y no tanto). En otras palabras, están quienes deciden “pararse” dentro de una posición optimista (buscando ver una luz en el horizonte) o quienes lo hacen del lado negativo (o pesimista) a la hora de proyectar el comportamiento de las variables económico-financieras argentinas más relevantes.

De hecho, en base a ello, se presentan 4 posibilidades en donde la ideal dependerá de cada uno de los que estén “pensando” en estos momentos que hacer con los ahorros, y la selección de riesgo.

Dólar (perfil conservador)

Luego de haber tocado máximos de 130%, una brecha cambiaria en la zona de 70% a 72% y un tipo de cambio financiero (MEP/Divisa) debajo del “Solidario”, dentro de una coyuntura que no logra despejar de forma completa la incertidumbre (y es poco probable que lo haga de corto plazo) puede impulsar a buscar dolarizar este ingreso “extra”. Y niveles en la zona de $140 o debajo, en este punto, pueden ser una buena oportunidad.

De hecho, la vuelta de la emisión fiscal en el último mes –y la presión que se sabe provoca meses después-, las dudas sobre las negociaciones con el FMI en un marco de noticias que por momentos ponen dudas sobre un “necesario” ajuste fiscal, y tasas no competitivas, pueden verse como razones “suficientes” para esta decisión –en especial, para aquellos perfiles conservadores, y como comenzamos la columna, ven el “vaso medio vacío”-.

Ahora bien, una vez con los dólares en la cartera, dejarlos “bajo el colchón” tampoco sería la mejor decisión. Las opciones desde acá, son varias y será importante elegir la mejor alternativa para el perfil de inversor con el que se sienta cada uno identificado. Sólo será importante entender los pros y contras de cada posibilidad, una vez optado por si se busca mantenerse dentro de riesgo Argentina (puede ser una ON corporativa, o un FCI), o fuera del riesgo local.

Los dólares en la cartera, dejarlos ‘bajo el colchón’ tampoco sería la mejor decisión

En este último, se deberá tener en cuenta el escenario internacional, y su derrame sobre los emergentes.

Cobertura contra una mayor inflación (perfil moderado)

Acá, básicamente, se apunta a dos opciones posibles como cobertura: posicionarse en algún bono (preferentemente corto, para minimizar el riesgo de mercado) de la curva que indexa por CER (inflación), o en un Fondo Común de Inversión, con una cartera diversificada en este tipo de activos. La elección de la duration (plazo) de la cartera será, en este sentido, clave para tener en presente la volatilidad a la que uno se expone.

La razón de la elección por un ajuste de inflación se justificaría en el marco de proyecciones crecientes para los precios, que se dispararían por las políticas del último año y las proyectadas de cara al 2021 si se sostiene, por ejemplo, expectativas de un ajuste fiscal. Punto último que aceleraría destrabar las tarifas congeladas, algunas reformas estructurales. Algo igualmente discutido recientemente en el marco de una extensión de controles, y regulaciones crecientes.

No obstante, por ahora, las expectativas marcan que la tendencia de la inflación será creciente. Según el REM, el promedio se ubicaría en el 4% mensual en los próximos cuatro meses -versus 2,4% de la observada entre julio-septiembre y del 3,4% del bimestre octubre-noviembre-. Esto, en un contexto en el que los precios al consumidor para los próximos 12 meses pasó de un ritmo de 50% a 52,5%, ganando varios puntos sobre el 37% en el que cerraría este año. Todo, y como dato no menor, en un marco de tasas de interés real negativas.

Las expectativas marcan que la tendencia de la inflación será creciente

En consecuencia, este tipo de ajuste permitirá no sólo cubrirse de una suba en los precios (que a las actuales tasas nominales llevarían a perder poder adquisitivo), sino que también permiten cierta cobertura contra una nueva suba del tipo de cambio.

La sensibilidad igual de estas proyecciones dependerá, básicamente, de las decisiones de política monetaria y fiscal propia que se tomen en los próximos meses. En consecuencia, de estas también dependerá la eficiencia de este ajuste.

Bonos soberanos en dólares (perfil agresivo)

Es una de las alternativas para aquellos que ven el “vaso medio lleno”, y que consideran que Argentina -aunque bajo un timing a discutirse- va en el camino correcto. Se enumera acá desde un nuevo acuerdo con el FMI, hasta un reordenamiento de los desequilibrios existentes.

Un “combo” de medidas que, entre algunos de sus puntos, incluye la necesidad de una consolidación fiscal mayor a la que hoy se programó (en el Presupuesto), una política monetaria más ortodoxa y un cierre gradual pero sostenido de la brecha cambiaria. A la par, de que no exista un deterioro mayor del marco institucional.

En un escenario de ordenamiento de las finanzas públicas, acuerdo con el FMI y control monetario, proyectar una compresión de spread desde los niveles actuales de 15-16%  anual a rendimientos cercanos a los países identificados con riesgo similar, podría ser una realidad con cierta alta posibilidad (Reuters)
En un escenario de ordenamiento de las finanzas públicas, acuerdo con el FMI y control monetario, proyectar una compresión de spread desde los niveles actuales de 15-16% anual a rendimientos cercanos a los países identificados con riesgo similar, podría ser una realidad con cierta alta posibilidad (Reuters)

En un escenario de este tipo, proyectar una compresión de spread desde los niveles actuales de 15% a 16% anual a rendimientos cercanos a los países identificados con riesgo similar, podría ser una realidad con cierta alta posibilidad. Incluso partiendo de la base, además, de una coyuntura en donde la actual probabilidad implícita de default que refleja la curva de CDS es (demasiado) alta para un país que tiene –tras la reestructuración- despejados sus vencimientos en los próximos años.

Por otra parte, se entiende que podrá “jugar” a favor de esta opción el escenario internacional, que verá a los emergentes como una opción atractiva (o al menos, interesante), para buscar rentabilidad en un mundo de tasas cero y liquidez abundante.

En cuanto a donde están las oportunidades, y para aquellos que entiendan el riesgo a asumirse, la parte más larga es la que muestra mayor potencial. En particular, aparecen atractivos los 2038 (con la posibilidad de optar la legislación, si se busca mayor o menor protección legal, y se decide pagar su costo). Potencial de ganancia en un escenario positivo, cupones crecientes, su convexidad, paridad baja y la dolarización que implica esta opción, forman parte de las variables que la hacen interesante.

Se puede marcar cierto potencial en los bonos más cortos -como el GD30-, en un escenario de normalización de la curva de rendimientos

Por otro lado, también se puede marcar cierto potencial en los bonos más cortos -como el GD30-, en un escenario de normalización de la curva. Pero hay que tener en cuenta que cualquier evento adverso, podría llevar a la curva a empinar aún más su pendiente negativa, y estos títulos serían incluso más castigados que los más largos.

Cedears (riesgo externo)

Fueron una de las “estrellas” del mercado, en un año donde el riesgo argentino pesó sobre las carteras. Dos fueron los ejes que, básicamente, empujaron su atractivo: la recuperación de las acciones extranjeras (en contraposición, a la volatilidad propia), y su correlación positiva con la brecha.

El tipo de cambio implícito entre los Certificados que operan en pesos, y las acciones que representan en el exterior, es el denominado Dólar Divisa. Lo que implica que un salto en la brecha se traduzca en un alza en estos papeles, aunque atención a si el movimiento es contrario (una caída en la misma también los afecta).

Los Cedears fueron una de las “estrellas” del mercado, en un año donde el riesgo argentino pesó sobre las carteras (EFE)
Los Cedears fueron una de las “estrellas” del mercado, en un año donde el riesgo argentino pesó sobre las carteras (EFE)

La relación de de volumen Cedear/Acciones más cedear es un dato simple y claro que refleja el interés por estos instrumentos, y que marca la profundidad que ha ganado este mercado –que vale mencionar, se vio también favorecido por la flexibilidad en algunas condiciones de su operatoria que llevó a sus mínimos más bajos, y accesibles-. Este ratio mencionado, de hecho, pasó de niveles de 17% hace un año, a un promedio de arriba de 60% en los últimos dos meses.

El universo de opciones dentro de los Cedear es amplio -aunque se debe tener en cuenta la liquidez particular de cada papel-, y este también forma parte de su atractivo.

Es un instrumento que no deja de encerrar riesgos que pueden no ser menores en la coyuntura actual

No obstante, es un instrumento que no deja de encerrar riesgos que pueden no ser menores en la coyuntura actual. Sin ir más lejos, si se deja de lado el efecto del comportamiento de la brecha cambiaria, que básicamente estará determinada por la coyuntura local, el escenario global es el principal driver para la tendencia general de los Cedears.

La realidad es que la recuperación ha sido excepcional de la mano, en principio, de una reacción rápida de las políticas fiscales y monetarias (que aprendieron la lección 2008). Ahora la posibilidad de una continuidad en esta tendencia, dependerá de la eficacia de las vacunas como antídoto económico a nuevas restricciones, y una vez más de las acciones de los gobiernos y banco centrales. Esto lleva a algunas dudas a futuro, e incluso la posibilidad de una corrección si hay algún traspié en las expectativas actuales. El riesgo hoy, y en los niveles máximos alcanzados, es una realidad que es más elevado; y la sensibilidad de estos instrumentos mucho mayor –lo vimos, sin ir más lejos, en las últimas ruedas-.

En consecuencia, ¿siguen siendo una opción? Sí. Incluso lo son analizados desde la perspectiva local –posibilidad de presiones adicionales en la brecha, y su protección sobre el devenir de la economía propia-, y desde la visión internacional. Pero quizás es necesario una revisión del perfil de riesgo dado el escenario actual, focalizando incluso –según las expectativas- en una rotación de papeles.

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