Parece que fue ayer

¿Ganará el pesimismo o el optimismo luego de la pandemia?

Se cumple un nuevo aniversario de la crisis de 2001 (EDUARDO LONGONI/ FOTOTECA ARGRA)
Se cumple un nuevo aniversario de la crisis de 2001 (EDUARDO LONGONI/ FOTOTECA ARGRA)

Pasaron 19 años desde los luctuosos eventos del 19 y 20 de diciembre del 2001... Se produjo allí una crisis que se llevó puesto a todos los contratos públicos y privados, locales e internacionales (incluyendo el default por u$s150.000 millones) y sumergió en la pobreza, de un solo golpe, al 30% de la población.

Huelga explicar todo lo ocurrido en los casi 20 años siguientes. Después de 1955, 1966, 1976, 1982 (Malvinas) y 1989, la crisis del 2001 debería haber sido el piso que nos hiciera rebotar de una vez y para siempre para lanzarnos a una definitiva “normalidad” del funcionamiento de nuestras instituciones políticas, económicas y sociales. No fue así.

Hoy transitamos una situación difícil de comparar con las anteriores -con la pandemia como marco global- pero nos percibimos en una nube de incertidumbre que produce la mayor “fantasía de fuga” de amplios sectores de la clase media.

No debemos olvidar que en los últimos 60 años hemos sufrido un permanente “drenaje de intelligentzia” que marchó al exilio En un número que se aproxima a los 2 millones de compatriotas, pero era un lento goteo, interrumpido en un par de oportunidades por una corriente de “retorno” esperanzador. Solo falta un catalizador final para que la última frontera de contención se transforme en un éxodo masivo.

Quizás lo sea la normalización de los vuelos post pandemia, si los países receptores mas requeridos -USA, Canadá, México, Israel, Australia, los europeos- lo permiten. Seguramente lo harán con quienes puedan “comprar” sus residencias o acreditar un “exilio político” estimulado por la apetencia de captar jóvenes con alta capacitación y ganas de trabajar y construirse un futuro mejor.

Somos una Nación lastimada, inconclusa, “agrietada” y empobrecida, pero una gran Nación al fin, capaz de resurgir de nuestras propias cenizas, motorizando los riquísimos recursos humanos y materiales con que disponemos. ¿Ganará la esperanza o el pesimismo? Animémonos a soñar que podremos superar tantas pálidas y ser lo que nos merecemos.

Faltan los líderes para encabezar semejante empeño: “General Pueyrredón, gracias por el envío, lo recibiré en los próximos meses. Le agradezco todo lo que ha hecho. Usted tiene razón, lo que quiero hacer es imposible, pero es imprescindible” (carta del General San Martín al director de las Provincias Unidas, el 2-11-1816, dos meses antes de encarar el cruce de los Andes para liberar a Chile y Perú y garantizar así la independencia argentina).

Ni San Martín ni Pueyrredón eran marcianos. Eran hombres de su tiempo que estuvieron a la altura del desafío que les tocó enfrentar. Imitemoslos.


Diego Guelar fue embajador en USA, UEA, Brasil y China.

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