Las ideas de la libertad y el aborto

La interrupción del embarazo bajo la óptica del derecho natural y la teoría austríaca

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Las ideas de la libertad tienen su piedra fundacional en la ley natural y en la razón. Los métodos racionales y filosóficos son los que sostienen el derecho natural, es decir; las leyes naturales fundamentales. Estas leyes del derecho natural son absolutas, inmutables y de validez universal en todo tiempo y lugar, proporcionando un cuerpo objetivo de normas éticas en virtud del cual se pueden juzgar las acciones humanas en cualquier momento de la historia y en cualquier espacio físico, o sea; siempre.

Las ideas de la libertad y el derecho natural

El derecho natural surge de la razón humana. La razón humana es objetiva, y es el instrumento que todos los hombres y mujeres pueden y deben utilizar para acercarse a las verdades del mundo, y así comprender lo que está bien y lo que está mal. A diferencia de lo que muchos equivocadamente piensan, el derecho natural basado en la razón humana no está peleado ni con lo científico, ni con lo religioso. En el primer caso, no puede estar peleado con lo científico, ya que es un sistema lógico, racional y deductivo. En el segundo caso, por ejemplo, Santo Tomás de Aquino y Francisco de Suarez (escolástico español) opinaban que la ley moral natural, o sea la ley que establece que es bueno y que es malo para el ser humano, era independiente de la voluntad de Dios.

De acuerdo con Santo Tomás de Aquino, las leyes éticas son leyes naturales, y se descubren a partir y por medio de la razón. En el pensar Tomista, es la razón quien distingue a los hombres de los animales. El ser humano, a diferencia de los animales, no posee un conocimiento innato, instintivo y automáticamente adquirido cuando nace. En consecuencia, el hombre (mujer) no sabe sobre sus fines, ni sobre los medios para conseguirlos, sino que tiene que aprenderlos, y para ello, debe ejercer sus facultades de prestar atención, observar, abstraer y reflexionar; es decir, debe utilizar su razón.

En otras palabras, la existencia humana emana del uso y despliegue que el hombre hace de su mente, de la adquisición de conocimientos que el hombre realiza de lo que es mejor para él y sobre las formas (medios) para alcanzar sus objetivos (fines). La razón es el instrumento del conocimiento del ser humano, de su auténtica supervivencia y existencia. La razón es la naturaleza humana. Justamente, el hecho de que el hombre tenga que emplear su mente para adquirir el conocimiento necesario para poder sobrevivir (existir), demuestra que el hombre es libre por su propia naturaleza.

El hecho natural es que el ser humano es dueño y propietario tanto de sí mismo, como de la extensión de sí mismo dentro del mundo material, es decir; propietario del fruto de su trabajo que le provee los medios necesarios para alcanzar sus fines y sobrevivir. Sin embargo, el ser humano vive en sociedad. Y una sociedad libre es aquella en la cual todo ser humano disfruta de sus propiedades naturales (su persona y los frutos de su trabajo) a salvo de agresiones, invasiones y/o injurias por parte de otros hombres y/o mujeres.

En otras palabras, hay libertad si y sólo si no hay invasión de la propiedad que el hombre tiene de sí mismo, de la propiedad de su libertad para trabajar y propiciarse su sustento, ni tampoco de todos los títulos de propiedad adquiridos por medio del intercambio comercial. Esta norma de la libertad es la regla de la propiedad natural y es de aplicación universal para todo ser humano, en todo espacio físico y temporal.

En síntesis, el derecho natural muestra que el ser humano, a través de su razón, es distinto a todos los restantes seres con vida que habitan el planeta Tierra. Es decir, el ser humano existe como tal porque tiene razón y piensa. Los restantes seres vivos no tienen razón y no piensan, por ende no son seres humanos. A su vez, el derecho natural también explica que la libertad es esencial al ser humano, ya que la libertad de pensamiento, decisión y acción son pre requisitos que el ser humano necesita para transformar su entorno y descubrir, crear los medios (instrumentos) y fines (objetivos) para sobrevivir, vivir, progresar y desarrollarse. A su vez, el derecho natural consagra la propiedad privada, la cual es inherente al ser humano; y sólo hay libertad si se puede disfrutar del producido de nuestra propiedad privada sin agresiones externas y sin, al mismo tiempo, agredir a terceros seres humanos y/o sus propiedades

Las ideas de la libertad, el tiempo y la teoría austríaca

Junto al derecho natural, la teoría austriaca es el otro pilar de la ideas de la libertad. A diferencia de todos los restantes cuerpos teóricos, la teoría austríaca es la única teoría que pone a la variable “tiempo” en el centro de la escena. En este sentido y en primer lugar, se puede mencionar la “Acción Humana” de Von Mises, cuyo principal “ingrediente” no es otro que el tiempo. Tiene que transcurrir tiempo para que la “Acción Humana” haga su trabajo, es decir; tiene que pasar tiempo para que miles y millones de personas interactúen libremente unos con otros, descubran y crean medios y fines, dando lugar al desarrollo del ser humano y de la civilización. De hecho, todas las instituciones más importantes del ser humano emergen de la Acción Humana y como resultado del trabajo del paso del tiempo: idiomas, religiones, dinero; etc. En segundo lugar, la teoría del capital de Von Böhm Bawerk, pilar fundamental de la escuela austriaca, juega un rol trascendental en este mismo sentido.

La Teoría del Capital de Von Böhm-Bawerk explica que la decisión del empresariado y el transcurso del tiempo son variables claves y excluyentes en el proceso de generación de valor y riqueza emergente de un proceso productivo. Es decir, sin la decisión explícita del empresariado y sin el transcurso del tiempo, no hay proceso de transformación y por ende, no existe generación de riqueza. Israel Kirzner, en su libro “Creatividad, capitalismo y justicia distributiva”, explica en forma brillante que un automóvil no está implícito en el acero, aluminio, plástico y caucho, sino que primero y antes que nada, debe haber una decisión positiva de los empresarios (basada en la propiedad privada) que eligen en libertad fabricar automóviles, porque ven una oportunidad en ello y por eso deciden hacerlo. Posteriormente a dicha decisión, se deben juntar todos los ingredientes (ahorro, inversión, capital de trabajo, trabajo, insumos y bienes intermedios), y luego de que el tiempo haga su trabajo de añadir valor y generar riqueza a lo largo de todo el ciclo productivo, sólo después emergerá el auto.

Para la escuela austríaca la dimensión tiempo tiene lugar trascendental. Es fácil de entender. En la punta del “comienzo” temporal están los recursos naturales. En el otro extremo del “final” están los bienes de consumo final. Entre dicho comienzo y ese final, no hay otra cosa que la estructura de capital que es quien permite que el factor tiempo entre en la teoría de una forma fundamental y específica. ¿Por qué? Porque hace falta que transcurra tiempo para que los recursos naturales se vayan articulando con los bienes de capital, interactúen con el trabajo y los recursos naturales se transformen en insumos, bienes intermedios y finalmente bienes de consumo. Es más, también hace falta que transcurra tiempo para la comercialización y finalmente, el consumo de dichos bienes finales.

En síntesis, Böhm-Bawerk destaca la naturaleza temporal del capital en todo proceso productivo, sosteniendo que éste añade valor a los recursos, porque justamente toma tiempo. Sin el transcurso del tiempo, el capital no añade ningún valor y por ende, no hay proceso de transformación, ni de generación de riqueza. Está más que claro, el capital envuelve un proceso productivo que posee etapas, etapas que no son otra cosa que el transcurso sucesivo de tiempo. El producto final no tiene nada que ver con los bienes naturales iniciales. El producto final es algo muy diferente y con mucho mayor valor que los insumos iniciales y dicho valor, es primero y antes que nada, resultado del paso del tiempo. Justamente, esta importancia que tiene el transcurso del tiempo en el proceso de transformación y de generación de valor es lo que los marxistas no entienden. Y esta falta de entendimiento es lo que los conduce al error científico y a la estafa moral de la plusvalía. La diferencia entre el valor futuro y lo que se le paga al trabajador en el presente no es un robo del capitalista, sino que es la tasa social de preferencia temporal. El interés no es explotación, es la tasa social de preferencia temporal. A mayor riesgo e incertidumbre, mayor preferencia por el presente y mayor tasa. El socialismo desconoce que los procesos productivos llevan tiempo y asumen riesgos e incertidumbre.

El derecho natural, la teoría austríaca y el aborto

De acuerdo con nuestra visión, tanto el derecho natural, como la teoría austríaca y su praxeología demuestran que el aborto no está mal para la ética de las ideas de la libertad. De acuerdo con el derecho natural, un huevo, cigoto, embrión o inclusive feto (dependiendo del tiempo de embarazo) son vida, pero no son vida humana porque no poseen razón; es decir, carecen del rasgo distintivo fundamental que diferencia a todo ser humano con respecto a cualquier otra forma de vida habitante de nuestro planeta.

De acuerdo con la teoría austriaca, un huevo, cigoto, embrión o feto (dependiendo del tiempo de embarazo) son vida, pero no son vida humana, porque todavía falta que actúe la variable más importante: el tiempo. De hecho, por más que desde el momento inicial un huevo y/o un cigoto tengan gen humano, dicha presencia no implica que dicha vida sea un ser humano, por el contrario, debe pasar tiempo y el tiempo añadir valor, para que dicha vida se termine convirtiendo en un ser humano con razón.

En pocas palabras, sólo el transcurso del tiempo, añadiendo valor y generando riqueza dentro de un proceso de transformación biológica del gen humano, es quien convierte una vida en una vida humana. Mientras que el tiempo no haya transcurrido lo suficiente para adicionarle valor al gen humano y así dotar de razón a dicho organismo intrauterino, el derecho natural explica que dicho organismo es vida, pero no vida humana.

En otras palabras, un huevo, un cigoto, un embrión o feto (dependiendo del tiempo de embarazo) no implican un ser humano, sino que necesitan del transcurso y del paso del tiempo (adicionando valor) para convertirse en vida humana. No sólo necesita del paso del tiempo, sino que también necesitan de la decisión de la mujer para convertirse en ser humano. De acuerdo con el derecho natural, el cuerpo es la propiedad privada primaria y el capital de la mujer, y al igual que todo empresario enfrentando la decisión de producir o no producir, es la mujer quien debe decidir y elegir si se encara (o no) el ciclo productivo. Así como el acero, el aluminio, el plástico y el caucho no son un auto, un óvulo unido a un espermatozoide no es un ser humano. Un auto necesita que el empresario decida conscientemente producirlo, para lo cual debe poner voluntariamente en juego su capital y propiedad privada, permitiendo que el tiempo transcurra y adicione valor en el ciclo productivo. En este sentido, la creación de un ser humano es una decisión de la empresaria mujer, que debe decidir consciente y voluntariamente encarar el ciclo productivo, poniendo en juego su capital y propiedad privada. Puede hacerlo o no. En este sentido, el huevo, cigoto, embrión o feto (dependiendo del tiempo de embarazo) no tienen razón y no son un ser humano, por ende; la interrupción del ciclo productivo no constituye un delito contra el derecho natural. Al no ser un delito natural, la mujer no debe ser juzgada negativamente por nadie de la sociedad. Por el contrario, la interrupción del ciclo productivo, evitando que el tiempo transforme una vida en vida humana, es un derecho irrenunciable de la mujer que compete sólo a su universo privado. No hay delito natural. Ningún prójimo debe juzgar su comportamiento, ya que no actúa violentamente contra ningún ser humano.

En este marco, se entiende que mientras la vida intrauterina carezca de razón, la decisión de abortar es una práctica que involucra a un solo ser humano: la mujer. Esta mujer todavía no es madre. Es tan sólo mujer. Esta mujer se convertirá en madre si y sólo si ella así lo decide, ya que para pasar de mujer a madre hace falta que el tiempo transcurra, agregue valor, y convierta la vida intrauterina sin razón en vida humana. O sea, al involucrar a una sola persona, el aborto pertenece sólo al universo privado de la mujer empresaria que decide suspender su ciclo productivo antes que la vida intrauterina tenga razón.

En este contexto, hay que entender que la mujer no comete ningún acto de violencia ofensiva contra otro ser humano, y por eso no incurre en ningún delito contra el derecho natural. Al no cometer ningún delito contra el derecho natural, los potenciales costos del aborto sólo pertenecen a la conciencia de la mujer y a su mundo privado, por ende todos sus costos (morales, éticos, religiosos, económicos) deberían ser afrontados sólo por ella. Concretamente, al no lesionar a ningún ser humano, no ser un delito natural y en consecuencia, pertenecer sólo al universo más privado de la mujer, el aborto nunca jamás debería haber estado prohibido por la legislación positiva de los burócratas del Estado. El aborto no debería ser tema discusión pública, ni objeto de ninguna política pública. Es un tema estrictamente personal y privado.

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