La desapercibida cumbre de los BRICS

El grupo que nuclea las potencias emergentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica se reunió virtualmente el martes pasado

El presidente ruso, Vladímir Putin, en la cumbre VIRTUAL de BRICS
El presidente ruso, Vladímir Putin, en la cumbre VIRTUAL de BRICS

El 17 de noviembre tuvo lugar la XII Cumbre de los BRICS, el grupo que nuclea las potencias emergentes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Estos cinco países reúnen el 42% de la población mundial (3.000 millones), el 26% de la superficie terrestre, el 24% del PBI y el 19% de todas las exportaciones.

La sigla BRIC surgió hace 20 años cuando el grupo inversor Goldman Sachs elaboró un informe pronosticando que Brasil, Rusia, India y China iban a estar entre las 10 primeras economías del mundo entre 2020 y 2030. El pronóstico se aceleró para China e India y menos lo hizo para Brasil y la excepción fue Rusia.

La cooperación práctica en el marco del grupo arrancó en septiembre de 2006. Se celebró la primera reunión de ministros de Relaciones Exteriores en coincidencia con la Asamblea General de las Naciones Unidas, por iniciativa del presidente ruso Vladimir Putin. Un año más tarde volvieron a reunirse los cancilleres y acordaron poner en marcha una Cumbre anual en forma rotativa de jefes de gobierno.

La primera cumbre formal de los jefes de gobierno de los BRIC tuvo lugar en 2009 en la ciudad rusa de Ekaterimburgo, emitiéndose la primera declaración conjunta de los líderes de los países miembros. Allí acordaron reuniones periódicas entre ministros de Relaciones Exteriores, Finanzas y los presidentes de sus Bancos Centrales, y se planteó también la idea de incorporar la temática de seguridad internacional.

Al año siguiente, en diciembre de 2010, Sudáfrica se incorpora en representación del continente africano. Así es como queda conformada la sigla BRICS.

Cinco años más tarde, en la Cumbre de julio de 2014 en la ciudad brasileña de Fortaleza, se anunció la creación del nuevo banco de desarrollo con un fondeo de 200.000 millones de dólares.

La X Cumbre tuvo lugar en la capital sudafricana entre el 25 y 27 de julio y se centró en la necesidad de oponerse a los enfoques unilaterales, proteger el multilateralismo y usar la ventaja de la cuarta revolución digital.

En la Cumbre de los BRICS del año pasado realizada en Brasilia, los cinco países aprobaron la declaración conjunta de reafirmación de su compromiso con los principios de soberanía, el respeto mutuo, la igualdad y la cooperación entre los estados soberanos para mantener la paz y la seguridad.

En las últimas Cumbres se fue generando un mecanismo de “cooperación estratégica” multidisciplinaria. Ello motivó que a la cumbre anual se agregara otra que se hace en coincidencia con la reunión anual del G20, que este año no se reunió debido a la pandemia y que se hará de manera virtual el 22 de noviembre.

Académicos occidentales reconocen que el mundo ha entrado en una etapa post-occidental. Pero esto no ha modificado la visión occidental de los fenómenos globales. Para Occidente, Nueva Zelanda es el mayor éxito en la lucha contra el Covid-19 porque registra 0,52 muertos cada 100.000 habitantes. Pero en el Sudeste Asiático, Vietnam, con una población de 95 millones de habitantes, registra 0,04 muertos cada 100.000. Esta comparación es algo que pocas veces se menciona.

La XI Cumbre de los BRICS ha pasado prácticamente desapercibida en la mirada de Occidente a pesar de haberse realizado 5 días antes de la cumbre del G20.

Respecto al tema del Coronavirus, se planteó en esta nueva Cumbre que el grupo tendría una recuperación económica promedio del 5% en 2021 tras la caída de este año. Pero esto es un promedio: China tendrá un crecimiento cercano al 2%.

Estabilidad, seguridad e innovación fueron los temas centrales. Los líderes del grupo coincidieron en que los BRICS son el motor de la recuperación económica global, como lo expuso el primer ministro de la India, Narendra Modi. Vladimir Putin planteó que los países del grupo deben apuntar a “desdolarizar” la economía global. Jair Bolsonaro, por su parte, se centró en el tema del medioambiente, cuestionando la injerencia de países centrales que son los que compran los productos que afectan al medioambiente. El presidente chino, Xi Jinping, sostuvo que “la historia nos enseña que el multilateralismo, la equidad y la justicia pueden mantener a raya la guerra y el conflicto, mientras que en el unilateralismo y la política de poder alimentarán la disputa y el enfrentamiento” y agregó que su país ha inyectado capital en los países en desarrollo y árabes, destacando la iniciativa de la Franja y la Ruta, el proyecto geopolítico chino que expresa la visión de Eurasia como un solo continente que domina el pensamiento estratégico tanto de China como de Rusia.

Pero en el marco de la política regional cabe destacar el mayor protagonismo de Brasil en esta cumbre, que seguramente será la respuesta a un Estados Unidos que estará próximamente presidido por Joe Biden y que asumirá una posición crítica frente al régimen de Bolsonaro.

Es así como el presidente brasileño con gran rapidez se adecuó al cambio que representa la elección respecto al rumbo de Estados Unidos. Fue uno de los presidentes del mundo reacios a reconocer el triunfo de Biden. Pero dos semanas después mostró gran capacidad de conectar con los líderes del mundo emergente: Xi, Modi y Putin.

* El autor es Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría

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