La competencia entre Estados Unidos y China está cambiando el mundo

Es probable que la conflictividad entre las dos grandes potencias no se resuelva con una guerra sino que se traslade a otros campos, como el económico, el tecnológico y el diplomático

El presidente Donald Trump y su par chino Xi Jinping
El presidente Donald Trump y su par chino Xi Jinping

Junto al Embajador José Octavio Bordón tuve el placer de participar del Council of Councils, principal encuentro de usinas de pensamiento sobre relaciones internacionales. Como representantes del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), tuvimos conversaciones sobre cambio climático, la evolución de la pandemia y las consecuencias que tendrá la elección en Estados Unidos. Pero el tema que estuvo presente en todas las sesiones, fue la manera en que la competencia estratégica que tiene lugar actualmente entre Estados Unidos y China está cambiando el mundo. A continuación comparto algunas de las conclusiones que saqué del encuentro.

Como ha ocurrido en tantas otras ocasiones a lo largo de la historia, la aparición de una nueva potencia mundial genera incertidumbre al sistema internacional. Y esto explica, al menos en parte, la competencia estratégica entre Beijing y Washington. Pero competencia no significa guerra. Competencia ni siquiera significa una nueva Guerra Fría. En efecto, a diferencia de lo que ocurrió durante el conflicto entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, hoy las tensiones ideológicas son menores que en aquel entonces. Y esto ayuda a disminuir los niveles de tensión.

El hecho de que hoy sabemos lo peligrosas que son las armas nucleares también ayuda a evitar que se produzca un conflicto militar directo. Lo más probable entonces es que la conflictividad entre las potencias se traslade, como en parte ya está ocurriendo, a otros campos como el económico, el tecnológico y el diplomático. Pero esto no significa que los peligros hayan desaparecido por completo.

Las potencias podrían, por ejemplo, buscar resolver sus disputas en el campo militar a través de Estados más débiles que, bajo el padrinazgo de Estados Unidos y China, lucharán entre ellos. Esta competencia podría asimismo terminar dividiendo a la economía mundial en dos grandes áreas de influencia. Dentro de cada una de estas el movimiento de bienes, servicios y capitales sería relativamente libre pero habría cada vez menos relación entre los bloques liderados por China y Estados Unidos. El costo de esta división, en términos de pérdida de riqueza mundial y aumento de pobreza, sería enorme.

¿Qué pueden hacer los Estados para disminuir estas tensiones?

En primer lugar, el diálogo y el intercambio de información entre las potencias ayudaría a disminuir los niveles de incertidumbre y conflictividad, como también lo haría el comercio y la colaboración económica en general. Por otro lado, una coalición de países de peso medio podría promover el multilateralismo y un orden internacional basado en reglas de juego claras y estables. Esto no sólo sería útil para preservar los intereses de países como el nuestro sino que también nos permitiría mantener en la agenda internacional una serie de temáticas claves: como la lucha contra la pandemia, el proteccionismo, la proliferación nuclear y el cambio climático. Por último, el multilateralismo ayudaría a disminuir la rivalidad entre los grandes poderes.

Otra manera en que países como la Argentina pueden promover la estabilidad internacional es mediante la colaboración con nuestros vecinos. En efecto, alianzas regionales como las que mantenemos con Brasil, o Francia con Alemania en Europa, facilitan la coordinación de nuestras políticas exteriores y evitan que el conflicto entre China y Estados Unidos se traslade a nuestra región. En definitiva, nuestra alianza estratégica con Brasil gana especial importancia dado el nuevo contexto internacional que nos toca vivir.

Finalmente, otra diferencia entre el escenario actual y el que tuvo lugar durante la Guerra Fría es la influencia que ha ganado la sociedad civil a la hora de definir la agenda internacional. Un caso a destacar en este sentido es el protagonismo que ha alcanzado el cambio climático, producto en gran medida de la presión que las poblaciones han ejercido sobre sus dirigentes. Es más, la sociedad civil también puede jugar un rol clave a la hora de promover el entendimiento entre las sociedades. El Council of Councils, como otros encuentros entre instituciones de diferentes países, es un claro ejemplo de ello.

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