Que el ajuste no se note

Ajuste es siempre una palabra maldita en el enrevesado léxico de la política. Maldita para los K y maldita para los peronistas que dicen devenir de la primerísima primera hora

@monigps
Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Juan Mabromata/Pool via AP)
Cristina Kirchner y Alberto Fernández (Juan Mabromata/Pool via AP)

Que el ajuste no se note. Esa es la consigna de la hora. El desafío obliga a verdaderos esfuerzos dialécticos. Es tiempo de eufemismos. Nadie quiere asumir el costo político de llamar a cada cosa por su nombre, de comunicar la verdad pura y dura.

Ajuste es siempre una palabra maldita en el enrevesado léxico de la política. Maldita para los K y maldita para los peronistas que dicen devenir de la primerísima primera hora.

“Si no hacen cambios, vamos a volar por los aires”, se escuchó decir a viva voz a Cristina Kirchner en los no muy lejanos días en los que el dólar libre se acercaba a los 200.

Los testigos del arrebato cristinista fueron tres senadores del Frente, quienes lejos de escandalizarse salieron a contarlo.

El terrible enojo de la Vice, a la que varios definen como un “macho alfa” de la política, inspiró la cáustica literatura epistolar con la que se salió a fulminar la gestión de su elegido.

Las repercusiones no se hicieron esperar. Esta idea de que “hay funcionarios que no funcionan” comenzó a traducirse en ejecuciones sumarias.

“Alberto Fernández no va a incinerar a los suyos… el Presidente los recontra banca”, asegura un alto funcionario del oficialismo en el parlamento apenas unas horas después de que María Eugenia Bielsa fuera prolijamente cepillada del Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat, una cartera que pasa a manos de Jorge Ferraresi, hasta hace un rato intendente de Avellaneda y segundo en el Instituto Patria.

La fatídica carta fue una severa advertencia. Su autora se desliga de las responsabilidades, pero permanece atenta. No quiere que la hagan cargo de todo lo que ocurre, pero la saca de su eje tener que conceder beneficios políticos a quienes supieron vapulearla.

En la semana que hoy termina pasaron cosas.

Cuando todo parecía estar alineado para recibir en santa paz a los enviados del Fondo y el ministro Guzmán balconeaba ansioso la aprobación en el Senado de la Ley de Presupuesto, algo grave, extraño y muy confuso complicó la situación.

Cuando menos se esperaba, la ley de leyes regresó a Diputados. Si el destemplado retorno a la Cámara baja tiene que ver con un descuido administrativo o si se trató de una nueva advertencia que bajó del más allá, está aún por verse.

La revelación prolija y detallada del paquete de nuevos impuestos que llevarán recursos a cajas administradas por allegados a Sergio Massa puso a CFK en la incómoda situación de tener que votar por imposiciones que según los malpensados pasarán a engrosar las arcas del Presidente de la Cámara de Diputados y su parentela política. Alguien a quien la ex Presidenta no tiene precisamente en sus oraciones.

Sergio Massa no acusa público recibo de la parrafada que CFK le dedicó sin nombrarlo en la cáustica misiva. La oposición parlamentaria sigue con recelo y suspicacia el curso de los acontecimientos y echa el ojo al articulado de los impuestos agregados por Massa.

La idea de un acuerdo político tampoco parece haber cuajado en el Gobierno. Oficialmente nadie convocó a nadie. Sobrellevando el desdén de su progenitora política parece estar dispuesto a seguir tomando riesgo sólo.

También Máximo Kirchner parece decidido a tomar distancia de la gestión del gobierno. Se borró del debate por el Presupuesto y asegura no tener nada que ver con el proyecto sobre el aborto. “Yo no sé cuándo el Gobierno piensa mandar el proyecto, a mí nadie me consulta nada”, se lo escuchó mascullar. Como su madre, puede que tampoco él quiera quedar pegado.

El empeño de Máximo Kirchner está puesto ahora en sacar adelante el proyecto de “Ley de Aporte Solidario Extraordinario a las Grandes Fortunas”, más conocido como “impuesto a la riqueza”. Se espera tratarlo este martes. Los números están.

Hay quienes sostienen que Alberto Fernández y Cristina Kirchner casi no se hablan. El Presidente reacciona a su manera: buscando hacer más peronismo. Los intendentes de la provincia y varios gobernadores, contentos. Muchos quieren poder ser reelectos. Pese a la ley que se los impide, Alberto Fernández ya les hizo un guiño.

Otro frente de tormenta en Diputados es el cambio de la fórmula para el ajuste de los haberes previsionales. Todo mal con los adultos mayores. Los ajusta el Estado y los mata el Covid.

La semana termina con datos de la inflación en ascenso 3,8% para octubre. El número más alto en 11 meses. Alarma la suba del 4,8% en alimentos. Indomable a pesar del cepo de los Precios Cuidados, una estrategia que empieza a relajarse.

El viernes 13 no trajo buenas noticias. El dólar recuperó tonicidad y comenzaron a quemarse los papeles.

El relato de la vacuna todavía es pura expectativa. Incluye señales para el común de la gente y también para el FMI. El Presupuesto en debate no incluye el costo del Covid. No más IFE ni ATP. Si llega la segunda ola antes de la vacuna, habrá que barajar y dar de nuevo.

A pocos días de decretar el DISPO para la región AMBA, el Presidente permanece aislado bajo protocolo por contacto estrecho. Violó su propio decreto compartiendo mesa y comida sin distancia ni barbijo alguno. La despedida de Evo resultó fatal. Mal momento para sobreactuaciones: es hora de hacer coincidir lo que se dice y ordena con lo que se hace.

Hay pocas cosas claras en el curso de esta tragedia global, pero a este punto podemos compartir una certeza: nadie sale de la pandemia de la misma manera que se entró. A todos nos tocará perder algo. A los que están en lo más alto del poder, también.

MAS NOTICIAS