Nos dicen que somos el futuro, pero venden nuestro presente

Los espacios verdes son una de las principales medidas de adaptación para reducir el impacto de las olas de calor en las ciudades, disminuir la cantidad de CO2 en el aire y prevenir inundaciones

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Crecimos escuchando historias de nuestros papás, abuelos y abuelas, sobre sus aventuras en las calles de Buenos Aires. Partidos de fútbol con amigos del barrio, juntadas en la vieja esquina de Canning y Corrientes y salidas a la costanera para mirar el atardecer.

En cambio, suelen criticar a nuestra generación, aquellos que nacimos después del 2000, por estar todo el tiempo conectados a nuestras redes sociales y pasar horas y horas aislados en nuestras casas. Algo de razón tienen. Nuestra generación ha reducido la cantidad de tiempo al aire libre, pero no necesariamente por decisión propia. Mientras que nuestros padres crecieron juntándose en plazas, desde nuestros ocho años hasta la actualidad, se vendieron en la Ciudad de Buenos Aires 473 hectáreas de espacios públicos, equivalente a 263 veces la Plaza de Mayo. De esas hectáreas, 150 estaban destinadas a ser espacios verdes.

Definitivamente los espacios verdes cumplen una función recreativa y de ocio pero además, tienen un rol ecosistémico clave para el desarrollo de vidas saludables en nuestras ciudades.

La crisis climática ya es una realidad. Si tenés alguna duda recordá que estás hace siete meses en tu casa por una pandemia provocada por un virus zoonótico, consecuencia de la industrialización animal y la destrucción de nuestros ecosistemas. O sino, que en lo que va del año hemos perdido casi 1 millón de hectáreas a causa de los incendios.

Los espacios verdes son una de las principales medidas de adaptación para reducir el impacto de las olas de calor en las ciudades, disminuir la cantidad de CO2 en el aire y prevenir inundaciones. En medio de una pandemia, además de ser aquellos lugares en donde nos podemos encontrar respetando las medidas de distanciamiento social, científicos de la universidad de Harvard realizaron investigaciones que demuestran un incremento en la mortalidad de hasta un 15% en aquellas ciudades con un alto porcentaje contaminación de contaminantes. Por ello, el informe exige la implementación de acciones para reducir la contaminación del aire y hacer frente al cambio climático, entre ellas aumentar los espacios verdes, árboles y parques por habitante.

De hecho, según estándares internacionales, las ciudades deberían tener aproximadamente 15 metros cuadrados por habitante. Sin embargo, en la ciudad de buenos aires contamos entre 4,5 y 6 metros cuadrados en promedio. De hecho, si vivís en Almagro, posiblemente tengas que caminar bastante hasta ver algo de verde, porque hay solo 0,2 metros cuadrados de espacio verde por habitante.

Buenos Aires suele ser llamada la París de América. Sin embargo, mientras que la alcaldesa actual de parís, Anne Hidalgo, acaba de comprar 30 hectáreas para destinar a la ampliación de espacios verdes, el gobierno de la Ciudad está buscando vender 32 hectáreas de Punta Carrasco y Costa Salguero para generar un gran emprendimiento inmobiliario de lujo, similar a Puerto Madero.

CABA tiene actualmente 300,000 personas viviendo en situación de hacinamiento con poco o nulo acceso a gas, agua potable y luz y aproximadamente 7500 personas viviendo en la calle. En simultáneo, según el último censo, sólo está ocupado el 28% de los departamentos de Puerto Madero. Si hay algo que no le falta a “la ciudad de la furia” son edificios de lujo.

El 5 de diciembre pasado, la Legislatura porteña aprobó la Ley 6.289 (un proyecto que fue incorporado al temario en el último minuto y votado a las 4AM) que autoriza al Ejecutivo porteño a vender los predios Costa Salguero-Punta Carrasco, aclarando que hace falta previamente llamar a un concurso público para definir qué se haría y cambiar la normativa urbanística correspondiente. En julio de este año se dieron a conocer los ganadores del concurso y el jueves 8 de octubre se votó en primera lectura un proyecto para habilitar la edificación sobre el margen del río de la plata (requisito necesario para poder desarrollar emprendimientos inmobiliarios en la zona). Como el proyecto cambia el Código Urbanístico, debe pasar por un proceso de segunda lectura. Básicamente esto consiste en que se debe votar dos veces y en el medio tiene que ocurrir una audiencia pública.

A diferencia de estas veces, en donde se votó a espaldas de la población, en medio de la madrugada, sin previo aviso, no podemos permitir que la historia se repita. Tenemos el derecho de influir en las decisiones que impactan directamente en nuestro futuro y en la de las futuras generaciones. Y tenemos la posibilidad de hacerlo, participando de una audiencia pública que se va a realizar el 27 de noviembre. Las audiencias públicas son un espacio abierto a toda la ciudadanía en la que cualquier persona se puede inscribir y tiene cinco minutos para hacer su aporte y dar su opinión sobre el proyecto en cuestión. Para participar y demostrarle a nuestros servidores públicos que somos miles los que queremos frenar esto, podés inscribirte aquí: https://www.legislatura.gov.ar/audiencia/119

Cuando sea nuestro turno de contar historias a las generaciones que nos siguen, queremos que la recuperación de Costa Salguero sea una de esas. Que esta victoria sea el primer paso para construir una ciudad más justa, que vuelva a mirar al río y sea ambientalmente más sostenible.

Porque si hay una cosa de la que estamos seguros es que las ciudades del futuro definitivamente serán más verdes.

Nicole Becker y Eyal Weintraub son fundadores de Jóvenes por el Clima Argentina.


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