Por qué la Argentina cae de crisis en crisis económica

Se acumulan problemas que los gobernantes no pueden, no saben o no quieren resolver

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Durante 2002 circuló activamente un correo que reproducía un artículo de Marco Denevi durante los 80: “La viveza entre la inteligencia y la estupidez”. Y desde aquella primera lectura, repetí incansablemente su contenido cada vez que me preguntaban por qué Argentina era un país que teniendo todo cíclicamente entraba en profundas crisis.

En grandes rasgos y a modo de resumen, Denevi clasifica a las personas según su actitud frente a los problemas en tres grupos:

1) Los inteligentes, que a través del razonamiento y el sentido común buscan encontrar la salida al problema. Salida que en la lengua inglesa se denomina como “exit” y que en castellano se aplica como “éxito”, jugando con ambas palabras el autor asemeja al éxito con encontrar las salidas a los problemas;

2) Los estúpidos, que son personas que frente a los problemas se quedan quietas, es decir no los resuelven. Nuevamente la relación entre la palabra del inglés “stop” y estúpido acompañan la descripción de la actitud de las personas frente a los desafíos a los que están enfrentando. Las reacciones típicas de los estúpidos son la resignación o la violencia, ambas fruto de la propia frustración.

En este análisis tanto la inteligencia como la estupidez no están referidas a la instrucción o posición socio económica, geográfica, política o religiosa de las personas sino exclusivamente a la capacidad de resolver problemas. En este sentido, Marco Denevi aclara que no todas las personas son inteligentes o estúpidas para todo tipo de problemas, es decir que algunos pueden resolver un determinado tipo y otros otro.

3) Los vivos, personas que a simple vista parecen más activos que los inteligentes, de velocidad mental para analizar situaciones y circunstancias, pero, que a la hora de los resultados no resuelven los problemas. El vivo utiliza toda su capacidad para sacar ventaja del problema, en el mejor de los casos o en el peor de ellos, para que no los salpique. A estos efectos deslindan responsabilidades sin temer a juicios morales o incluso legales.

“La viveza, creo yo, es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolver el problema. El hombre dotado de viveza, el vivo, no ejercita la inteligencia, sino un sucedáneo de la inteligencia, apto para entenderse con las consecuencias prácticas del problema, pero no con el problema mismo”, escribió Denevi.

La viveza, creo yo, es la habilidad mental para manejar los efectos de un problema sin resolver el problema (Marco Denevi)

Qué pasaría si en un país la sociedad estuviera compuesta por una mayoría de vivos se planteó Denevi y respondió: "Por ser mayoría es probable que los gobernantes también sean vivos, es consecuencia no resuelvan los problemas, responsabilizando a los gobernantes anteriores por los mismos. Por otra parte, los vivos gobernados responsabilizan a los gobernantes vivos, no importa si son los que están o los que fueron. Mientras tanto los estúpidos están quietos.

La acumulación de problemas llega a un punto que paraliza a la sociedad. Esto pone a los vivos hiperactivos, pues hay muchas cosas de las que se pueden sacar ventaja pero también hay otras tantas de las que cubrirse. No pueden descansar. Es en ese momento en el que los inteligentes agarran las valijas y se van, y los estúpidos reaccionan con violencia".

La historia se repite

En Argentina se está frente al fenómeno descrito por Marco Denevi hace más de 30 años. Nuevamente está frente al suceso tan temido de acumulación de problemas sin resolver, producto de una mayoría de vivos, grupo tal vez que integren muchos, pues siguen viviendo aquí y no se quieren ir. Siguen viendo cómo se protegen de los problemas y que oportunidad se presenta, pero tal vez esa parte de inteligencia que queda para compartir estas líneas, para que todos sean conscientes de que el camino es resolver los problemas.

Fuente: Invecq Domecq Lanau IIF Recesiones Argentina EEUU
Fuente: Invecq Domecq Lanau IIF Recesiones Argentina EEUU

La Argentina es un país cuya moneda no tiene poder adquisitivo, pero no es un país pobre, y eso es consecuencia de una serie de decisiones públicas y privadas, tomadas por estúpidos y vivos, que llevaron a perder el respeto al principal activo que tiene un pueblo, que es el de pertenecer.

Sin pertenencia no hay: propuestas sino críticas; colaboración sino competencia; solidaridad sino limosna; orgullo sino vergüenza; y no hay confianza ni moneda y si eso no hay desarrollo posible.

Los presidentes exitosos ponen los intereses del conjunto por encima de los personales

Los presidentes exitosos de los pueblos exitosos apelan siempre a la grandeza de pertenecer. A poner los intereses del conjunto por encima de los personales, pero sin desatender que si bien la sociedad es una entidad en sí misma, está compuesta por una suma de individualidades. Sin generación de nueva riqueza no habrá distribución sino reparto. La distribución se asocia al desarrollo y al crecimiento, en cambio el reparto se vincula a la rapiña y a la falta de respeto a la propiedad privada. La primera es permanente, la segunda se agota.

Se está a tiempo para evitar que se sumen los últimos ladrillos en ese muro de problemas con la leyenda STOP que expulsa a los inteligentes, agita a los vivos y pone violentos a los estúpidos.

“En la elección de un otro entre tantos otros, uno se delata a sí mismo. Esa es una referencia de la que nadie se libra”.

¿Con quién se referencia ud.?

El autor es director en Fundación Iberoamericana de Telemedicina. Esta columna fue publicada en el blog Fin.Gurú

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