El sueño de una clase dirigente unida, sólida y comprometida

Las formas de ver la vida y la política puede cambiar o tener matices, pero los valores sí deben ser compartidos

Horacio Rodríguez Larreta, Alberto Fernández y Axel Kicillof
Horacio Rodríguez Larreta, Alberto Fernández y Axel Kicillof

Sin dudas la pandemia, la cuarentena y la crisis derivada de ambas cosas nos interpela como sociedad. Incluso nos pone a prueba a los políticos y a toda la clase dirigente. Nos enfrenta a nuevos desafíos, nuevas formas de relacionarnos, de trabajar y nuevos problemas para resolver. El Covid-19 vino a cambiar totalmente el desarrollo de este 2020 y seguramente de los próximos años. Es por eso que debemos dejar diferencias de lado y comenzar a trabajar, de una vez por todas, unidos a pesar de las diferencias por el bien del país y de la provincia.

En ese sentido Juntos por el Cambio se planteó este año ser una oposición responsable. Sin firmar un cheque en blanco pero con el objetivo de no poner palos en la rueda del gobernador, propusimos cientos de proyectos, brindamos herramientas para que el Estado provincial pueda hacer frente a la crisis mas grande, sanitaria y económica, en mucho tiempo.

Todo eso sin dejar de lado la representación de millones de vecinos de la provincia que nos dieron su voto de confianza el octubre de 2019. Los políticos sub 40 tenemos que demostrar que el camino nunca es la confrontación, no es la descalificación, no es la pelea. Nuestra generación es la encargada de mostrar que hay otra forma de hacer las cosas en política. Sin desmerecer al que piensa distinto. Respetando todo tipo de diversidad: la sexual, la física y la ideológica, muchas veces no tan tenida en cuenta. El proceso de inclusión que vivimos los últimos anos tiene que trasladarse a la política. Sin importar pertenencia partidaria, sin prejuicios y sobre todo sin peleas es que la Argentina volverá a la senda de crecimiento que alguna vez supo tener. Consenso en políticas publicas a mediano y corto plazo, trabajo sin discriminacion ideológica y sobre todo honestidad. Las formas de ver la vida y la política puede cambiar o tener matices, pero los valores sí deben ser compartidos.

La provincia de Buenos Aires enfrentará la crisis derivada del COVID. Sin dudas las consecuencias se sentirán, de hecho ya se pueden ver, en la economía y en el entramado social. Tomas de terrenos, situaciones mas frecuentes de inseguridad y despidos en la economía, ya se ven a diario en cualquier ciudad. Según estimaciones privadas la pobreza alcanzara a uno de cada dos argentinos. El PBI tendrá una caída similar o mayor a la del 2001. Y Buenos Aires, como la provincia más poblada y mas importante del país, no escapara a estos indicadores.

La reconstrucción y salida de este momento histórico tan complejo necesita de una clase dirigente unida, solida y comprometida. De esta manera, sin grieta y sin política de trincheras, pero con un debate público firme y beneficioso para la sociedad es que el país y la provincia de Buenos Aires logrará avanzar y desarrollarse. De nada vale alimentar diferencias, agrandar la grieta para estar en el mismo lugar dentro de cinco o diez anos. El camino de los enemigos no nos llevo a ningún lado mejor. Somos adversarios, no enemigos y de esa manera debemos comportarnos y actuar.

La autora es diputada bonaerense (Juntos por el Cambio)