Por qué apoyo a Chocobar

Hoy acompaño a todos los policías que arriesgan su vida para cuidar a la sociedad

Luis Chocobar y Patricia Bullrich en 2017 (Maximiliano Luna)
Luis Chocobar y Patricia Bullrich en 2017 (Maximiliano Luna)

El 8 de diciembre de 2017, el turista norteamericano Frank Wolek paseaba por el barrio de La Boca cuando fue sorprendido por Jorge Pereira Rojas y Pablo Kukoc y en un intento de robo fue apuñalado 11 veces en el pecho. En esos momentos por allí pasaba circunstancialmente Luis Chocobar, policía municipal de Avellaneda que estaba de civil, y al ver semejante escena se identificó, dio voz de alto y disparó al aire. Los delincuentes comenzaron inmediatamente la fuga y el policía, en lo que entendemos fue un acto de estricto cumplimiento de su deber, persiguió a uno de ellos que huía con el arma blanca en la mano, y realizó cuatro disparos contra él. Dos disparos hirieron al criminal y le produjeron la muerte. Chocobar y Ios testigos del robo corroboraron la violencia asesina del joven Kukoc y su total desprecio por la vida y la autoridad.

¿Qué debería haber hecho Chocobar? ¿Permitir la huida del delincuente? ¿Hacerse el distraído? ¿Rogarle que se entregue y asuma las consecuencias legales de sus actos?

Luis Chocobar hizo lo correcto. No fue un exceso en el cumplimiento de su deber sino una acción de resultado no deseado en dicho cumplimiento. Luego de los hechos todo entra en el terreno de la suposición. El delincuente que terminó pagando lamentablemente con su vida bien pudo haber continuado su enloquecido raid con el arma blanca en la mano, bien pudo haber tomado un rehén, o inclusive haber cometido crímenes en cadena. Si se hubiera entregado habría tenido un juicio justo. Al seguir corriendo blandiendo el arma que había utilizado para apuñalar al turista, renunció a él. Es fundamental tomar en cuenta la letalidad extrema del cuchillo, que quedó demostrada cuando fue herido el turista norteamericano.

Recordemos que hace muy pocos días, por el nulo respaldo que reciben y perciben las fuerzas de seguridad por parte de las actuales autoridades políticas, en circunstancias bastante similares a las ocurridas en el caso Chocobar fue asesinado Juan Pablo Roldán, policía de la Federal. Analizando lo ocurrido, queda claro que su muerte seguramente podría haberse evitado si sentía el respaldo para actuar. Roldán dudó en actuar porque no se sentía apoyado y sabía que no iba a ser defendido si lo hacía: sólo realizó una acción mínima defensiva para no generar una acción que provocara posteriormente un castigo para él. De esta manera terminó asesinado. En pocos segundos tuvo que pensar entre ir preso o morir, porque corría el peligro de ser procesado por homicidio simple.

Es necesario terminar con esta cínica doble moral que por un lado inculpa al policía, mientras, por el otro, Ie da las gracias. No debe haber medias tintas en esto, hay que darles mayor seguridad jurídica a los agentes de policía que se encuentren envueltos en situaciones similares. Chocobar estaba expuesto a una incertidumbre crítica en medio de una confusión ideológica y normativa que estimula a los agentes a no actuar. Él pudo decidir no hacer nada para evitar meterse en problemas. Sin embargo, optó por correr un riesgo para hacer efectivo el cese del delito y atrapar al delincuente.

En mi gestión al frente del Ministerio de Seguridad de la Nación, junto al presidente Mauricio Macri, decidimos, a través de importantes medidas que tomamos, echar luz sobre el problema y despejar dudas para que los policías puedan obrar con mayor respaldo, confianza y responsabilidad, con el fin de dar un punto de partida para una nueva época en la que quienes anden por las calles cometiendo delitos que puedan llegar a poner en grave peligro la vida de la gente honesta y trabajadora así como, también la de los servidores públicos que integran las fuerzas federales de seguridad, tuvieran que pensarlo dos veces. Lamentablemente con la llegada al Gobierno del presidente Alberto Fernández, fundamentalmente por razones ideológicas, se anularon todas dichas medidas, a pesar de haberse logrado importantes resultados, lo que nos ha traído como consecuencia un estado de indefensión e inseguridad y lamentamos graves pérdidas como el asesinato del policía Roldán.

El policía tiene que actuar. Chocobar, además, dio la orden de detención. Teniendo como ejemplo lo ocurrido en ese momento al turista y en los últimos días al policía Juan Pablo Roldán, no hay ninguna duda de que un cuchillo es un arma que puede provocar la muerte al igual que un arma de fuego. La persona tenía un arma letal, la había usado y había un riesgo potencial no solo para con el policía, sino, además, para con otras personas. En nuestro país muchas veces un policía que actuó como policía terminó siendo tratado como delincuente o como victimario cuando, en realidad, era una víctima en defensa propia o de otra víctima. Es por ello que reafirmo hoy que estoy con Luis Chocobar y con todos los policías que arriesgan su vida para cuidar a la sociedad.

La autora es presidenta del PRO y fue ministra de Seguridad de la Nación

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