“Plan aguantar” y cepo digital a los emprendedores

Martín Guzmán aseguró que cerrar más el cepo sería una medida para aguantar y que el Gobierno vino aguantar la economía. Miguel Pesce, titular del Banco Central, que no tenía la misma idea

Martín Guzman y Miguel Pesce
Martín Guzman y Miguel Pesce

“Los dólares hacen falta para producir no para guardar”, dijo el Presidente Alberto Fernández luego de incorporarse el “súper cepo nueva versión”. Sin embargo, no hay muchas opciones para “guardar”. Los argentinos no quieren el peso que emite el Banco Central de la República Argentina. Su valor se escurre entre las manos, no les da seguridad, no lo quieren como medio de cambio, ni tampoco encuentran incentivos para ahorrar dentro del sistema financiero.

La convicción del Presidente en la previa a su asunción era que los controles cambiarios estaban mal. Lo explicaba muy bien y de forma gráfica mostrando que era una piedra en una puerta giratoria: frenaba la salida de capitales, pero también al ingreso de dólares genuinos al país.

Bajo el objetivo que propone Fernández que los dólares deben ser utilizados para la producción de las empresas que tienen que enfrentar vencimientos con sus acreedores, de acuerdo a la disposición del Banco Central también están damnificados por que deberán refinanciar el 60% de sus obligaciones a una tasa de interés hasta diciembre de 2020 que terminará impactando en los costos de producción local y la rentabilidad de la operatoria comercial e importadora de aquellas empresas que toman deuda externa.

Los seres humanos tenemos la facultad de razonar y, como agentes económicos, siempre intentaremos buscar nuestro propio interés y beneficio por más que nos quieran imponer con tributos, restricciones y cepos una moneda que no nos devuelve más que trastornos

Hace décadas que los diferentes referentes de la gestión política vienen bregando por que los argentinos “se acostumbren a ahorrar en pesos y no en dólares”. Como si los agentes económicos decidieran, por hábitos adquiridos, adoptar prácticas que no les generan beneficios sino pérdidas.

Incluso si quisiéramos cambiar la costumbre de los argentinos es interesante arrancar por el comportamiento de los animales que no tienen la posibilidad de razón y a los cuales se los intenta educar para la convivencia doméstica. El adiestrador canino Ariel Zapata nos deja una interesante reflexión: “La conducta no cambia porque la queramos imponer, sino porque estamos ofreciendo algo mejor”. Los seres humanos tenemos la facultad de razonar y, como agentes económicos, siempre intentaremos buscar nuestro propio interés y beneficio por más que nos quieran imponer con tributos, restricciones y cepos una moneda que no nos devuelve más que trastornos.

Si los dólares son para producir, como principal prioridad nos hemos olvidado que toda cadena de valor de elaboración de un producto comienza en el origen en el sector primario, luego pasa por el procesamiento industrial y termina en la distribución y comercialización final en el sector de servicios en forma muy simplificada. En este último eslabón el Grupo de Emprendedores Argentinos de la Red de Líderes de Facebook elaboró un informe sobre la situación a la cual los lleva el nuevo cepo bajo el eslogan “No apaguen las vidrieras virtuales”.

La historia lo demuestra en los hechos. Los pesos excedentes presionan sobre una oferta menor de bienes y servicios y la inflación estará en ascenso en los próximos meses

La nueva medida los obliga a pagar un 35 por ciento de percepción ganancias por publicidad Instagram y además del 30 por ciento PAIS que desde hace un tiempo ya venían pagando. Estas medidas ponen un cepo a lo que es hoy la única vidriera con las que muchos pequeños emprendedores, comerciantes y prestadores de bienes cuentan, ya que han tenido que cerrar su vidriera física o nunca pudieron volver a abrirla.

Desde la implementación del nuevo cepo debieron pausar las campañas de publicidad que venían haciendo. Otros, en el mejor de los casos, debieron reducir el alcance de las mismas. El trabajo mencionado lo explica gráficamente: “Si nuestra vidriera estaba sobre una avenida, estas medidas nos ubican en la más recóndita de las calles”.

Para ejemplificar el daño de las nuevas medidas sobre diferentes emprendimientos tomaron casos reales.

Servicios educativos en CABA. Invertía mensualmente un promedio de $20.000 por mes, incrementando el monto en algunas fechas específicas. Pasa a pagar $33.000. Su negocio ha sido afectado por el contexto, a punto de cerrar el punto físico. Se reconvirtió con el dictado de cursos on line, siendo la virtual su única vidriera de venta.

Servicios estéticos. Invertía un promedio mensual de $2.000, incrementando el monto en fechas especiales. Pasaría a pagar $3.300. Los insumos del rubro son en su mayoría importados, con una altísima incidencia en sus costos finales.

Fotografía. Invertía mensualmente $6.000 en publicidad. Pasa a pagar $9.900. Evalúa reducir el alcance de todas sus campañas.

Taller mecánico y lubricentro. Tuvo una caída del 60 por ciento de sus ventas por el contexto, por el no uso de los vehículos. Invertía en publicidad un promedio mensual de $20.000, pasará a gastar $33.000.

Comunicación digital. Invertía mensualmente un promedio de $10.000 en publicidad. Pasaría a pagar $16.500. En la actualidad pausó todas sus campañas. Cabe sumar que el cobro de los Google Adsense (uno de los productos de la red de publicidad online de Google) también se ven afectados.

Agencia de Viajes. Notoriamente afectado por el contexto, invertía un promedio de $30.000 mensuales dependiendo la época del año. Pasaría a pagar $49.500. Todas sus campañas están pausadas. Su actividad está perjudicada por el nivel de caída de la actividad turística local y la imposibilidad de realizar viajes al exterior los clientes que ya habían comprado paquetes. Si hay una nueva normalidad en el futuro no ven perspectivas de continuidad del negocio.

Repostería. Ya había dejado de hacer publicidad imposibilitada por el incremento que se dio con la imposición del impuesto PAIS, incidiendo considerablemente en sus ventas. También se ve afectada por la disminución de pedidos para fiestas, eventos, salones de fiestas y encuentros familiares.

Academia de Artes Marciales y defensa personal. Cerrada desde hace seis meses, las redes sociales son su única vidriera. Mensualmente gasta en publicidad un promedio de $4.000. La nueva percepción se queda con la poca ganancia que obtenía luego de cobrar por sus servicios a los pocos clientes que había conseguido con la publicidad en redes.

Indumentaria. Invierte un promedio mensual de $4.000, pasaría a gastar $6.600. Pausó todas sus campañas. Según CAME, las ventas minoristas en el comercio físico cayeron en agosto 32% y en el rubro calzado un 28,5%. Las ventas digitales les permitían compensar pérdidas en el formato físico del local.

Lencería. Invertía un promedio de $4.000, pasaría a gastar $6.600. En la actualidad redujo el alcance de sus campañas.

De acuerdo a la Asociación Argentina de Marcas y Franquicias las caídas más fuertes de ventas se dan en sectores de franquicias comerciales que también habían apostado en los últimos meses a la utilización de las redes sociales. Por ejemplo, los restaurante cayeron un 80; las cafeterías, 70%; entre 30% y 40% las heladerías y pizzerías. Los servicios de capacitación también sufren una caída del 59% en promedio, los textiles del 35% y los comercios especializados de 5%.

El Gobierno intenta por todas maneras evitar una devaluación del peso en el mercado oficial. Sin embargo, las distorsiones de la devaluación del peso no solo para el ahorro sino para consumos con tarjeta en divisa generan efectos no buscados como los mencionados en el sector emprendedor y un horizonte de una realidad contenida pero no transparente.

El dólar paralelo y sus brechas son la referencia del muro de contención que impone el Gobierno. A mayor brecha mayor fuerza y presión para resquebrajar esa contención. La historia lo demuestra en los hechos. Los pesos excedentes presionan sobre una oferta menor de bienes y servicios y la inflación estará en ascenso en los próximos meses. El mercado paralelo adelanta a cada restricción el valor actual del dólar en la evolución futura en el mercado oficial. Las empresas, a su vez, han tenido que dar prioridad al capital de trabajo depositado en el exterior dejando de acceder al mercado oficial para pagar sus importaciones. Las que tomaron deuda para adquirir bienes de capital deberán refinanciarlo a una tasa en dólares superior al 13% y los que venden bienes y servicios a través de medios digitales en el mercado local deberán pagar la percepción del 35% afectando sus operaciones, nivel y volumen de ventas y costos. Las brechas cambiarias distorsionan la macro y microeconomía.

Martín Guzmán lo tenía claro hace una semana cuando dijo que “cerrar más el cepo sería una medida para aguantar, y no vinimos a aguantar la economía”. Miguel Pesce, desde el Banco Central, parece que no tenía la misma idea y dio inicio al “Plan aguantar”.

El autor es Analista Económico

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