Las “3D” del Gobierno: división, desempleo y dependencia

Alberto Fernández trabaja para construir el país con el que sueña el kircherismo

El presidente Alberto Fernández
El presidente Alberto Fernández

El presidente Alberto Fernández repite que quiere construir “el país que soñamos”. Pero ¡cuidado! porque en el fondo se está refiriendo al país con el que sueña el kirchnerismo. Si no, muchas de sus acciones o simples avales a iniciativas K no tendrían lugar en esa Nación añorada.

Intervención y expropiación de empresas, moratorias a medida de delincuentes, reformas judiciales millonarias y exprés que buscan únicamente impunidad, prepotencia contra el federalismo, superpoderes para el jefe de ministros y creación de nuevos impuestos son sólo algunos ejemplos.

Lejos está el Presidente de abogar por un camino de diálogo, consenso y concertación, sino que más bien parece seguir aquel manual de instrucciones, orientado a la confrontación constante, que el kirchnerismo exhibió durante años, para dividir otra vez a los argentinos con un relato falaz. Porque la verdadera grieta no está dada entre los que más tienen y los que menos tienen, entre ricos y pobres, sino entre quienes producen y quienes viven eternamente del Estado.

Cualquier país en el que haya más del doble de personas que viven de la esfera pública que de la privada será inviable y tendrá endémicamente problemas estructurales, como los que sufre Argentina hace décadas. Entonces, ¿la gente que hoy vive del Estado es culpable? No, en absoluto. La responsabilidad es de las autoridades, que deberían enfocarse en que esa dependencia estatal no sea para toda la vida.

Lamentablemente, en Argentina se ha construido una cultura muy lastimosa para los ciudadanos, que es la de creer en un Estado omnipresente, y la verdad que lo saludable sería tener un Estado que genere condiciones para que la actividad privada encuentre tierra fértil para invertir y crear puestos de trabajo.

Esta semana se conoció el caso de Falabella, pero sobran ejemplos de empresas que ya dejaron y otras que quieren dejar Argentina buscando señales de previsibilidad y que la inflación y la carga tributaria no las asfixien, así como abundan hoy argentinos que no encuentran estabilidad ni seguridad para trabajar, ahorrar o formar su familia en el país y eligen territorios como Uruguay, donde actualmente, en lugar de expulsar capital privado, impulsan beneficios impositivos para atraerlo.

Todo lo contrario está ocurriendo ahora en Argentina, donde el Poder Ejecutivo fomenta un nuevo impuesto al patrimonio -logrando así una doble tributación, ya que se superpondría con Bienes Personales- y evalúa, en el Presupuesto 2021, una reforma impositiva que incrementaría aún más la presión sobre el sector privado.

Claramente, las consecuencias de esta política serán más cierres de empresas nacionales e internacionales y por ende, más desempleo y más pobreza. Esto, a su vez, apalancaría una tercera “D”: más dependencia del Estado. ¿Ese es el país con el que sueña el kirchnerismo? Ese es el país con el que sueña el kirchnerismo.

El autor es diputado nacional y vicepresidente del PRO

MAS NOTICIAS

Te Recomendamos