Muy lejos de una recuperación rápida de la actividad y más cerca del estancamiento sostenido

La desaceleración del ritmo de aumento de la actividad en agosto afectó las estimaciones para el resto del año. De un movimiento en V se pasó ahora a una L

Los indicadores adelantados de agosto dieron señales de pérdida de vitalidad de la producción fabril y comercial (EFE/EPA)
Los indicadores adelantados de agosto dieron señales de pérdida de vitalidad de la producción fabril y comercial (EFE/EPA)

Agosto dejó un sabor amargo en cuanto a los indicadores económicos. Muchos de ellos espejando con una economía “amesetada”, y muy lejos de una recuperación en forma de "V" y más cerca de una "L". Situación claramente vinculada a las idas y vueltas del aislamiento en el AMBA, y nuevamente en algunas provincias, como también por la incertidumbre derivada de la extensa negociación de la reestructuración de deuda, y las mayores restricciones cambiarias.

De hecho, una breve mirada por algunos datos refleja que la producción automotriz, las exportaciones y las ventas a concesionarias mejoraron en términos mensuales. Pero, las ventas finales, se estabilizaron ante la suba de los precios. Por su parte, la venta de insumos de la construcción subió por cuarto mes seguido, y también los precios. Los despachos de cemento subieron 6% mensual, y un 126% desde el piso de abril, pero cayeron 12% interanual. Reflejando la recuperación de la construcción privada, ya que la obra pública cayó en términos reales.

La producción automotriz, las exportaciones y las ventas a concesionarias mejoraron en términos mensuales. Pero, las ventas finales, se estabilizaron ante la suba de los precios

La liquidación de granos, en tanto, fue en agosto de USD 1.700 millones, cayó 24% mensual y 23% interanual. En el año, el sector liquidó USD 13.300 millones, un 15% menos respecto al promedio registrado en 8 meses entre 2007 y 2019. Mientras que se estima que la retención de soja alcanza a 20,5 millones de toneladas, valuadas en USD 5.100 millones.

Y podemos seguir… En este marco, estimamos que el PBI del II trimestre cayó 16% interanual, y que las expectativas son pobres para el actual dentro del sesgo “amesetado” en el bimestre julio / agosto. En concreto, proyectamos una caída del PBI del orden del 11% en el período, en suma a un escenario de una inflación creciente. Todo un a coyuntura que nos llevaría a cerrar el año con una caída del 10,5% respecto al 2019.

Estimamos que el PBI del II trimestre cayó 16% interanual, y que las expectativas son pobres para el actual dentro del sesgo “amesetado” en el bimestre julio / agosto

De hecho, el COVID-19 no da tregua, y suma presión a la economía. El fuerte relajamiento de facto, la transmisibilidad de la pandemia y “escasos” controles siguen armando un “cóctel” de mayores contagios. En un marco, en donde las respuestas de varios gobiernos provinciales, fue volver a la cuarentena.

La coyuntura obliga a ir mirando de cerca otras variables. Entre ellas, el déficit fiscal, relacionado a la emisión monetaria (EFE)
La coyuntura obliga a ir mirando de cerca otras variables. Entre ellas, el déficit fiscal, relacionado a la emisión monetaria (EFE)

Una coyuntura que obliga, además, a ir mirando de cerca otras variables. Entre ellas, el déficit fiscal, relacionado a la emisión monetaria. Una mejora en la recaudación aunque sea lenta, una mayor moderación del gasto por la pandemia, junto a leves subas nominales en jubilaciones, podrían llevar hacia el orden de $ 100 mil millones promedio mensual el déficit primario en la última parte del año, bastante menor al promedio de los meses del segundo trimestre.

Este menor déficit primario que permitiría menor asistencia del BCRA, sería beneficioso se combine con el inicio de un financiamiento “más genuino” a la Tesorería. Un paso necesario para comenzar el camino para “tranquilizar” la economía en términos inflacionarios.

Un menor déficit primario que permitiría menor asistencia del BCRA, sería beneficioso se combine con el inicio de un financiamiento ´más genuino´ a la Tesorería

Aunque eso no evitará que igual falten claras señales de orden monetario (en un marco de escasas reservas) de cómo digerir más de 9% del PBI de emisión de los últimos 10 meses. De hecho, solo un sendero hacia una menor inflación (y creída por el sector privado) daría pie, a que tras el rebote estadístico post-pandemia en el 2021 (PBI 3/5%), continúe el crecimiento.

El autor es Economista en Jefe de PPI (Portfolio Personal Inversiones)

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