Política exterior: ni porotos ni garbanzos

Las negociaciones de los acuerdos de libre comercio se han vuelto complejas en los últimos años. El Mercosur perdió una oportunidad en 2005

José "Pepe" Mujica
José "Pepe" Mujica

Nada mejor que José Mujica y Andrés Manuel López Obrador para dar cátedra sobre política exterior. El ex presidente de Uruguay, con su candidez sempiterna, la definió como los esfuerzos para arrimar algunos porotos, algunos garbanzos, para los intereses del país. El segundo no tuvo reparos para trasladarse a Washington en forma extemporánea para alentar a Donald Trump en su carrera para la reelección a pesar de que todos lo ubicaban por su ideología en las antípodas. El próximo viaje será a Brasilia.

Desde la firma del NAFTA en 1991 México tiene una relación especial con los Estados Unidos, donde se calcula que viven 56 millones de latinos, 36 de origen mexicano. México tiene un comercio global de 939.565 millones de dólares, de los cuales el 60% es con Estados Unidos; importó por 206.311 millones, exportó por 358.870 millones y recibió 36.048 millones en remesas desde su vecino. Las inversiones externas netas el año pasado alcanzaron a 32.000 millones de los cuales el 37% fueron de origen norteamericano. Donald Trump empujó la renegociación del NAFTA para modificar las reglas de origen y costos laborales mínimos con el propósito de favorecer la producción local y disminuir la participación de partes de otros países que utilizaban a México como vía de acceso a los Estados Unidos.

En 1992 la Argentina tenía una relación PBI con México de 1:1,6. En los últimos 28 años México multiplicó su PBI por 3,5 y la Argentina por 2; el año pasado la relación del PBI fue de 1:2,7. La Argentina representa solo el 35% de la economía mexicana.

Los gobiernos de Uruguay, independientemente del color político, siempre manifestaron su interés en un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos insinuando que lo harían solos si el Mercosur no avanzaba en el mismo sentido. En enero de 2007 el ministro de Economía, Danilo Astori, firmó el Acuerdo de Comercio e Inversiones (TIFA) con los Estados Unidos que por su limitado alcance fue considerado un gesto de buena voluntad hacia el país del norte. En la última Cumbre del Mercosur el presidente Luis Lacalle Pou respaldó la posición de Brasil y reiteró su interés en negociar con los Estados Unidos y con China.

En el 2005, durante la Cumbre de las Américas en Mar del Plata, Venezuela apoyada por Mercosur encabezó la oposición a negociar una zona de libre comercio (ALCA) para todo el continente bajo el pretexto de no someterse a los intereses norteamericanos. Chile ya había firmado un acuerdo de libre comercio en el 2003 y Perú y Colombia finalizaron las negociaciones en 2006. El presidente George Bush promulgó el acuerdo con los países de América Central, conocido como CAFTA, en agosto de 2005.

El comercio del Mercosur con los Estados Unidos constituye el 13% del intercambio global y se compone de 35.214 millones de exportaciones y 41.183 millones de importaciones. Para los Estados Unidos la relación es insignificante; solo representa el 1,8% de un comercio global de 4.213.570 millones. La diferencia del intercambio con la Unión Europea y China es la composición. Mientras a esos mercados las exportaciones son commodities, a los Estados Unidos son minerales, agroindustria y manufacturados. Los Estados Unidos son el mercado importador más grande; el año pasado importó por 2.568.396 millones y exportó por 1.45.174 millones. La Argentina exportó 4.110 millones y Chile, excluyendo el cobre, 7.210 millones.

Las negociaciones de los acuerdos de libre comercio se han vuelto complejas en los últimos años. No se trata ahora sólo de cronogramas de reducción de aranceles: contiene regulaciones estrictas en propiedad intelectual, comercio electrónico, subsidios, compras gubernamentales, normas laborales que implican un mayor compromiso y limitaciones en la política interna. El Mercosur perdió una oportunidad en el 2005. Faltó el pragmatismo que expresan Mujica y López Obrador. Hubo mucha ideología y nada de porotos y garbanzos.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)