Se aceleró la inflación en junio: ¿casualidad o causalidad?

El aumento tiene vinculaciones con la expansión monetaria previa, y también por las expectativas cambiarias y de costos en general

Transcurrida la primera quincena de julio, se verificó una expansión de $167 mil millones de la base monetaria, explicada en un 75% -y una vez más- por la dominancia fiscal. Ahora bien, en un “mercado normal” el aumento de la liquidez hubiera significado una baja de tasas de interés, aunque teniendo en cuenta el contexto de “tasas para todos y todas”, sigue llevando “agua” para el lado de los plazos fijos privados.

Esto no implica que en el corto plazo, no obstante, se deba monitorear la conducta de los depositantes tras la mayor inflación de junio, que resulta ex-post y junto con una expectativa de una suba de precios “cercana al 2%” para julio, en una tasa pasiva real casi nula. Incluso a la par, las cotizaciones del dólar contado con liquidación (CCL) y Bolsa (MEP) –aún impactado por las regulaciones y la “dureza” monetaria- verifican un alza hasta $115 y $113, respectivamente, en la primera parte del mes. En otras palabras, la brecha reinició su camino alcista.

El BCRA trabaja con una “frazada corta”, emite y esteriliza automáticamente o deja flotando los pesos. Pero esto genera un dilema de brecha, o deuda remunerada

En este proceso, el BCRA trabaja con una “frazada corta”, emite y esteriliza automáticamente o deja flotando los pesos. Pero esto genera un dilema de brecha, o deuda remunerada. Y si bien estimamos que el Central seguirá absorbiendo, esto abre otro interrogante: ¿si lo hará a una tasa creciente dada la inflación y la brecha?

El comportamiento del resto de los precios

La tasa de inflación de junio fue 2,2% a nivel nacional, cuando se “esperaba” una más baja y parecida a la de los meses precedentes. La de CABA, en tanto, fue 1,4%. ¿Por qué la divergencia?

En principio, porque varios ruidos están afectando a la normal metodología y relevamiento. Entre estos, mencionamos que de abril a junio, se registró un sustancial aumento en los contactos presenciales -hubo encuestadores que relevaron en las distintas fuentes de información (comercios, etc)-.

A la par, a la información no localizada se le asignaba similar precio que en el mes anterior, y por ende, no había variación. Un ruido que bajó en mayo y junio. Por otra parte, los contactos no presenciales (páginas Web) cayeron de abril y mayo, al relevamiento de junio.

Así una primera conclusión, teniendo en cuenta el sondeo de precios seguido los últimos tres meses, es que las inflaciones más “débiles” tendrían un sesgo bajista dados por el menor contacto presencial de los primeros.

Pero al pasar de lo metodológico a lo económico, comparando la inflación de junio del Indec nacional y GBA, comparada con la del IPC CABA, que registran similares aperturas se encuentran diferentes puntos:

1. En 11 de los 12 capítulos las variaciones de los índices de junio respecto de mayo revelaron aumentos, aunque no de forma homogénea. Y el único rubro que no sube fue educación -no se habilitaron las clases-. Ello da una pista que por el desconfinamiento en la mayoría de las provincias (variación de IPC nacional mayor al de GBA), la actividad comercial fue más normal, llevando a una normalización de precios en varios capítulos que tienen precios libres o dolarizados;

Por el desconfinamiento en la mayoría de las provincias (variación de IPC nacional mayor al de GBA), la actividad comercial fue más normal, llevando a una normalización de precios en varios capítulos que tienen precios libres o dolarizados

2. También hubo autorizaciones en fármacos de los precios regulados. Mientras que en alimentos y bebidas (Precios Cidados) fue, claramente, la estacionalidad de frutas y verduras; y.

3. Se percibe inflación reprimida. Según varias empresas alimenticias relevadas, habría un desfase entre 7 y 10% por mayores costos respecto a los precios controlados de marzo (o inflación reprimida a costa del margen del productor).

Por ende, una segunda conclusión es que el alza de precios no fue casual, sino que más bien reflejó una causalidad por mayores costos o tipo de cambio.

Fórmula de anticipación

De hecho, si se utiliza un modelo de inflación basado en la variación del tipo de cambio del mes y la cantidad de dinero, para proyectar la trayectoria de los precios, se podría anticipar con 90% de éxito la inflación futura.

En esa dirección, o bajo este modelo, para el segundo semestre este predice una suba de la inflación al 3,5% mensual como resultado de la fuerte emisión de pesos del primer semestre (que pesa 65% en la predicción de la inflación), aunado a una estimación del tipo de cambio (“crawling peg” de 2,5% mensual, en un marco en el que no cabe esperar aún mayores ruidos cambiarios).

Si se utiliza un modelo de inflación basado en la variación del tipo de cambio del mes y la cantidad de dinero, para proyectar la trayectoria de los precios, se podría anticipar con 90% de éxito la inflación futura, arroja un promedio de 3,5% mensual en el segundo semestre

Claramente, así el tránsito hacia un desconfinamiento masivo, llevaría a que la mayor inflación proyectada que no sería una casualidad.

El autor es Economista Jefe PPI, Portfolio Personal Inversiones

Seguí leyendo:

Cuáles son las actividades que comenzarán a habilitarse desde el lunes en la provincia de Buenos Aires

El Banco Central dio a conocer la lista de los “coleros virtuales” que no podrán comprar dólares

MAS NOTICIAS

Te Recomendamos