Vicentin: las dudas que deja la jugada sorprendente del Gobierno


El Gobierno anunció que va por la expropiación de Vicentin (REUTERS/Nicolas Misculin/File Photo)
El Gobierno anunció que va por la expropiación de Vicentin (REUTERS/Nicolas Misculin/File Photo)

Nuestro Presidente ha anunciado que prevé estatizar la empresa Vicentin, gran exportadora agropecuaria. Se propone pagar las deudas de la empresa y asumir su conducción, con la idea de lograr la soberanía alimentaria. En realidad es una empresa fundamentalmente que produce y exporta alimentos para pollos o cerdos y aceite que mayormente dirige a los mercados indio y chino. Por otra parte, la Argentina no es un país con falta de recursos para alimentos. Vicentin es exportadora, por lo que seguirá exportando. El argumento es sorprendente.

Si la empresa no podía pagar, el Estado tampoco podrá generar esos recursos sino que deberá hacer un aporte. Y deberá hacerlo con emisión monetaria. Recuperar esa “inversión” en la propiedad de la empresa significaría que la empresa dé suficientes ganancias para ello. Si Vicentin no ganaba dinero y no podía pagar las deudas, ¿cómo podrá pagar dividendos? Si la gestión anterior no logró buenos resultados, no hay certeza de que la gestión pública lo logre.

Cuando fueron públicos los problemas de esta empresa se criticó al Banco Nación por haberlo financiado para pagar a algunos de sus acreedores. Ahora se les pagará a todos. Y si no se les paga, ¿qué sentido tendría esta decisión? Parte de la deuda es en dólares y el salto en el tipo de cambio fue la razón oficialmente esgrimida para justificar la falta de pago. Por supuesto, nadie puede garantizar que eso no vuelva a ocurrir.

Tiene razón el Presidente en que los productores estarán contentos. Ahora a lo mejor cobran. El detalle es que cobrarán con lo que pagaremos todos los argentinos. En realidad esta es una propuesta de socializar las pérdidas. En este caso se preservarán los puestos de trabajo, ¿por qué no los de las pymes que han quebrado en Argentina? Es un salvataje a un exportador con inversores extranjeros. Atención que es diferente a la propuesta que se mencionaba de solicitar a cambio de la ayuda del gobierno una participación accionaria. En este caso, no había ninguna dificultad para operar, no es por un préstamo.

¿Seguirán los productores entregando su grano a Vicentin? ¿Qué pasará con sus instalaciones? ¿También las actividades de vino, miel y agroquímicos están contempladas? Esperemos que no haya competencia desleal con los otros exportadores que sí han pagado a sus proveedores. Agrego un término tal vez técnico, pero importante: esta nacionalización introduce riesgo moral (moral hazard), que dicho muy a las apuradas significa que no vale la pena portarse bien.

Todavía estamos negociando el pago de la deuda soberana por bonos emitidos por el gobierno. Nacionalizar Vicentin significa asumir una nueva deuda, que según los diarios es de USD 1350 millones.

No dudo que Vicentin bien gestionada pueda tener un gran futuro. Será más fácil con dinero de todos los argentinos.

La autora es economista de la UCEMA