Hace unos días hablábamos con mi pareja de cómo las palabras que nos decimos o escuchamos moldean lo que pensamos.

Lo hablábamos por otros temas, pero viene muy justo para el caso.

En todos lados vemos y leemos: memes del tercero, cuarto, quinto, etc. día de cuarentena, como entretener a tus hijos en cuarentena, titular de diario de cuarentena, los signos del zodiaco en cuarentena, el accionar policial por no respetar la cuarentena, etc.

Pero el tema es que no estamos en cuarentena. Estamos en aislamiento social preventivo y obligatorio. Y no es lo mismo.

La cuarentena se indica a personas que han estado expuestas a una enfermedad contagiosa con o sin síntomas. Esta decisión se suele tomar cuando es claro que la persona o grupo de personas posee un significante riesgo de transmitir una enfermedad a otros afectando de este modo la salud pública.

¿Quiénes están en cuarentena? Las personas que han transitado en viajes zonas donde la enfermedad tiene gran circulación, es decir, afectó a un gran número de personas. Se asume que hay altas posibilidades de que hayan entrado en contacto con personas enfermas. En este caso deben realizar una cuarentena para evitar transmitir la enfermedad antes de presentar síntomas. Si pasado un período establecido (el de incubación de virus que se calcula en un promedio de 14 días, pero con un rango que va de 1 a 24 días) no presentan síntomas, acaba su cuarentena.

Por otro lado, los pacientes que presenten síntomas y se confirme que tienen una enfermedad contagiosa serán separados de las otras personas hasta que se considere que han superado la etapa de contagio.

El aislamiento social preventivo se aclara a sí mismo. Es una medida preventiva. Preventiva. Preventiva. Apunta a reducir la circulación del virus, disminuyendo las posibilidades de contacto para evitar la propagación de la enfermedad. Al tener contacto con menos personas, hay menos posibilidades de que tengamos contacto con una persona infectada y por ende menos posibilidades de contraer la enfermedad.

¿Quiénes están en aislamiento social preventivo (y obligatorio)? TODOS. Con excepciones para la circulación de aquellas que son absolutamente necesarias, personal de la salud, seguridad y algunos otros casos bien explicitados en las normas dictadas por la autoridad gubernamental.

¿Por qué es obligatorio? Porque un par de vivos se tomaron el aislamiento voluntario como vacaciones, se fueron a la costa o de picnic al río o a jugar a la plaza o a una canchita de fútbol. Lamentablemente la amenaza de sanción sigue siendo una de las estrategias que sirven al cumplimiento de las normas.

¿Por qué me parece tan importante dejar de decir que estamos en cuarentena? Porque estar en cuarentena implica ser una persona estuvo o que casi seguramente estuvo expuesta a la enfermedad.

No respetar una cuarentena implica realmente poner en riesgo la salud de los demás.

¿Y qué pasa? Miramos mal al que pasea al perro porque nos puede contagiar. Le gritamos desde el balcón a la madre que intenta hacer las compras con sus hijos que no tiene con quien dejar como si les estuviese frotando la cara con baba de un infectado. No queremos que nos saluden ni a cinco metros por si tienen babas supervoladoras que puedan llegar a tocar nuestra ropa. Convertimos todo el espacio público en una extensa superficie completamente cubierta de virus. Se genera miedo, incertidumbre, odio, violencia, sobrepasos.

Totalmente fuera de la realidad. En Argentina al día de hoy (28 de marzo 2020) se registran un total de 690 infectados. En un país de 44.27 millones de habitantes. El 0,002% de la población; y si calculamos un elevado índice de contagio de estos 690 infectados podríamos pronosticar que hay unas 3500 portadoras del virus (aproximadamente el 0.008% de la población).

Las posibilidades de que nos hayamos cruzado con una de estas 690 personas o incluso de esas 3500 (que ni están todas en la misma provincia) muy baja. Eso es bueno porque justamente significa que no estamos en cuarentena. Porque no hemos estado en contacto con personas infectadas. Y no somos un riesgo significativo de contagio para los demás.

¿Entonces? Seguimos con las medidas preventivas. Salimos lo justo y necesario.

Nos mantenemos a unos varios metros (por lo menos dos) de distancia (hay trabajos que hablan sobre una distancia de transmisión del virus mayor) de los demás cuando salimos. Evitamos tocarnos la cara.

Y como siempre: nos lavamos las manos cuando llegamos a casa, nos quitamos las zapatillas que vienen de la calle, limpiamos los productos que compramos, lavamos las frutas y verduras. Porque estas medidas no deberían estar relacionadas el coronavirus, sino formar parte de nuestros hábitos de higiene cotidianos (¡aunque no lo crean existen otros virus y enfermedades que utilizan formas de transmisión similares!).

Y fundamental: dejamos de ver al vecino de al lado como amenaza letal. ¡Mantenemos la calma! Practicamos la empatía. Si podemos ayudar, ayudamos. Por suerte no estamos en Venecia con la peste negra.

Y pienso que yo me enojé los últimos diez años cada vez que invité a mi pareja con un té de menta o manzanilla y me respondió: “No, té no: infusión".

La autora es artista, artesana del vidrio, consultora en porteo, productora de portabebés UWIHA, mamá de dos.