Los 60 días del presidente Alberto Fernández

El acertijo de demandas, necesidades, compromisos, realidades e intereses cruzados colocan al país ante un verdadero laberinto de incierto final

Alberto Fernández en Campo de Mayo (Presidencia)
Alberto Fernández en Campo de Mayo (Presidencia)

Sin lugar a dudas que estamos enfrentando una crisis de una magnitud que era previsible, pero que fue desatendida o atendida siempre irresponsablemente, para cualquiera de las dos expresiones que utilicemos el resultado siempre fue el mismo: el fracaso. De esto se infiere que precipitaron la crisis, la soberbia, la torpeza e incompetencia sumando a esto actos dolosos cometidos por la administración Macri que deberán ser investigados, de igual forma que lo son los de la administración de Cristina Fernández.

Ambas administraciones desestimaron su alcance y soslayaron su gravedad, llevándonos a la situación actual, esto debe preocuparnos y ocuparnos ya que perdimos las fuentes de financiamiento tanto externas como internas, esta situación sumado al desorden que en todas las variables económicas y sociales que venimos heredando de hace décadas nos dificultan inimaginablemente instrumentar políticas de estado coherentes en tiempo, forma y dimensión.

<b>Desde luego que solo han trascurridos 60 días de gobierno, pero dentro de un contexto de extrema endebles, peligrosas dificultades e impacientes y justas demandas pareciera que tenuemente se comienzan a vislumbrar en el horizonte algunas esperanzadoras señales positivas</b>

En este contexto de confusión, apremios, demandas, realidades y compromisos económicos y sociales tanto internos como externos que acosan y acucian al presidente Alberto Fernández, este continua denodadamente tratando de dar buenas señales a los mercados y a la ciudadanía en su conjunto y en particular a los sectores sociales, laborales y empresariales más castigados por la crisis a quienes debe atender imperiosamente pero sin contar con los recursos, para hacerlo, paralelamente debe también atender los prometidos, ansiados y demorados cambios estructurales siempre frustrados.

Desde luego que solo han trascurridos 60 días de gobierno, pero dentro de un contexto de extrema endebles, peligrosas dificultades e impacientes y justas demandas pareciera que tenuemente se comienzan a vislumbrar en el horizonte algunas esperanzadoras señales positivas que de consolidarse nos llevaran a no dudar hacia una argentina más previsible, confiable, atractiva que seduzca a los inversores y nos encamine a salir del estancamiento, la indolencia y la decadencia.

zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ENERO 7: El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, junto al ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español durante la conferencia de prensa para presentar el relanzamiento del programa Precios Cuidados. Foto NA: DANIEL VIDESzzzz
zzzznacp2NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, ENERO 7: El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, junto al ministro de Desarrollo Productivo, Matias Kulfas y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español durante la conferencia de prensa para presentar el relanzamiento del programa Precios Cuidados. Foto NA: DANIEL VIDESzzzz

Para que estos buenos augurios comiencen a concretarse es necesaria una reeducación de nuestra sociedad a todos los niveles, algo que sin duda demandara algunas décadas en hacerse realidad

Analicemos desordenadamente al azar y circunstancialmente algunas disposiciones y medidas que el Presidente viene tomando que por lo acertadas y positivas generan fundado optimismo y los desafíos inminentes a afrontar.

* El presidente, con sensatez, habilidad y conocimiento logro poner en lugares claves a profesionales y a políticos idóneos y experimentados, que entre otros son:

- Jefe de Gabinete: Santiago Cafiero.

- Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación: Gustavo Beliz.

- Ministro de Economía: Martín Guzmán.

- Ministro de Relaciones Exteriores: Felipe Solá.

- Secretaria Legal y Técnica: Vilma Ibarra.

* En un marco de una gran incertidumbre los índices de inflación por el momento dejaron de crecer y comenzaron a decrecer.

* El viaje a Europa fue muy positivo ya que fijo con claridad la posición de su gobierno.

* Estamos en default no declarado, pero cierto técnicamente ya que no podemos hacer frente a los vencimientos de deuda y al que se trata de revertir en urgentes y duras negociaciones.

* La ardua y dificultosa negociación con los acreedores externos, que bien sabemos que entre los actuales tenedores de estos títulos hay muchos que son los eternos fondos (“buitres”) que disfrazados de inversores solo son estudios jurídicos carroñeros apátridas que lucran en connivencia y en algunos casos en sociedad con los funcionarios corruptos que generaron estas deudas.

* El Presidente esta expuesto a un fuego cruzado en el que trata de dar equilibrio a un sistema jubilatorio totalmente esquilmado, desequilibrado, arbitrario e injusto para hacerlo más equitativo.

* El Presidente debe hacer y hace un prudente, inteligente y dificilísimo equilibro dentro su coalición de gobierno entre las diferentes fuerzas que pujan por el poder, que resultan ser un conflicto de intereses que desde su nominación como candidato a Presidente comenzó a vislumbrarse y que a diario se va evidenciando.

Ahora bien, las medidas estructurales necesarias para que resultemos un país viable en el tiempo aún no se conocen, ni se sabe si serán tomadas o no, ellas son demandadas y esperadas por la sociedad en su conjunto, al igual que por los acreedores y los potenciales inversores tanto internos como externos.

Este acertijo de demandas, necesidades, compromisos, realidades e intereses cruzados, nos colocan ante un verdadero laberinto de incierto final; las circunstancias, los hechos y las realidades económicas, financieras y sociales se agolpan y precipitan peligrosamente imponiéndonos definiciones, las opciones no son muchas. O acompañemos, colaboramos y defendemos al presidente en su esfuerzo, voluntad e intención de encaminar el rumbo o, metafóricamente, “nos vamos al diablo”.

EL autor es presidente IADER