La Resolución 1 del Ministerio de Desarrollo Productivo que amplía el número de posiciones que requerirán de Licencias No Automáticas para su importación tiene el propósito de restringir la competencia externa en sectores industriales para promover el empleo. Entre estos sectores, considerados sensibles, se encuentran electrodomésticos, motos, textiles y productos de la industria maderera.

Esos rubros fueron afectados por la caída de la demanda doméstica y un aumento de las importaciones. El empresario textil Teddy Karagozian al igual que Cherñajovsky, del sector electrodoméstico, fueron críticos de la gestión anterior. Karagozian, que cerró cuatro de sus diez plantas distribuidas por el país, expresó que el gobierno de Macri se dedicó a asesinar empresas mientras que Cherñajovsy de la firma Newsan instalada en Tierra del Fuego y solo una planta en Avellaneda prometió la reapertura para la producción de lavarropas. El tercer rubro enfrenta un conflicto por el cierre de dos plantas de la empresa Zanella ubicadas en Mar del Plata y Cruz del Eje.

La Resolución 1 caracteriza una política industrial destinada a proteger el ensamblado de productos de consumo con partes y componentes importados y algún porcentaje de integración nacional. La industria manufacturera a nivel mundial siguió un proceso similar de integración horizontal para aprovechar las ventajas comparativas en cada país, y eso explica el traslado hacia las regiones asiáticas en desarrollo de las empresas de Estados Unidos, Japón y Europa.

El régimen de Tierra del Fuego tiene características similares al facilitar la importación de partes y componentes que luego son ensamblados y terminados en la Isla. La diferencia con las experiencias en otros países reside en el destino de la producción. Los países asiáticos facilitaron la instalación de plantas ensambladoras mediante exenciones impositivas o mano de obra barata con la condición de que la producción fuera destinada a la exportación y no al mercado interno. El ingreso al mercado interno requería el pago de aranceles para nivelar las condiciones vigentes en las zonas francas.

Brasil siempre exhibió la zona franca de Manaos como un ejemplo de desarrollo industrial. Si bien en un comienzo las empresas tuvieron beneficios extraordinarios, el Gobierno implementó una política para exigir una mayor integración vertical a través del desarrollo de proveedores. La integración vertical siempre figuró en los planes de cada Ministro de Producción argentino con suerte adversa por las presiones políticas y por el creciente avance tecnológico que terminaba por impedir la aparición de fabricantes nacionales. El tamaño de mercado también representa una barrera para la fabricación de partes y componentes a precios competitivos sumados a la inestabilidad del tipo de cambio e impuestos que castigan la producción.

El proceso asiático alienta el desarrollo de proveedores porque la producción está orientada al mercado internacional. Después de alcanzar una determinada escala, las plantas ensambladoras requieren la proximidad de los fabricantes para asegurar la continuidad de la producción. La producción de motos o ciclomotores en la Argentina tiene una integración del 5% haciendo indiferente el producto nacional del importado.

El ensamblado permitirá mejorar las estadísticas de la producción industrial como sucediera en el período 2003-2015 porque mostrará mayores cantidades de productos finales basados en la importación de partes. El régimen, sin un programa de sustitución de importaciones o plazos perentorios, representa un subsidio de los consumidores al empleo y ganancias de empresarios sin riesgos en la inversión.

La provincia de Buenos Aires ha sido la principal perjudicada por la existencia de las zonas de promoción promoviendo el desplazamiento de las fábricas hacia otras regiones. Si se aceptara que la pobreza en el Gran Buenos Aires constituye la principal preocupación, habría que terminar con los regímenes especiales o en su defecto concluir con la discriminación y otorgarle a esta provincia las mismas facilidades para lograr un aumento genuino del empleo.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)