No existe un lugar en el mundo igual. Y lo dicen hasta aquellos que han tenido el privilegio de descubrir los sitios más maravillosos del planeta. ¿O me vas a decir que en Punta del Este no se mezcla todo lo que nos hace bien? Te lo cuenta el que disfrutó de un amanecer en la brava cuando no quería irse a dormir luego de una larga noche de verano, o el que aplaudió sin entender porque, cuando el sol se despedía en la majestuosa colina de Punta Ballena, en el glamoroso José Ignacio, o en mi playa mansa, detrás de la isla. Si me preguntan, ¿qué es tener magia? Podría decir que este lugar de Sudamérica tiene sus respuestas. Todos disfrutamos del mismo sol, pero en diferentes puntos, con profundidades y arenas que varían según el gusto personal o las necesidades de cada familia. Basta con haber sentido alguna vez el ingreso al paraíso, allá por la parada 42, donde se comienza a percibir el cambio del que hablamos. Me canso de explicar y decir que Punta del Este es fiesta, glamour, buen gusto, pero también descanso, paz, familia y amigos. Es exclusivo, sí, para el nuevo visitante que necesita regodearse, pero abierto para el que viene desde siempre.

Si el bolsillo te lo permite podés conocer el mejor restaurante, donde cocina el chef del momento. También está la opción de cocinar en tu parrilla el asado más sabroso que recuerdes. Hacer el negocio que siempre esperaste o simplemente leer el libro que no pudiste en el año. Todos, en fin, gozan con el merecido descanso.

Aunque parezca extraño la urbe que no para de crecer sigue mezclándose con la naturaleza de manera armoniosa. Pero quienes vivimos por y de esta ciudad no debemos dejar librado a lo que ella, por su encanto, pueda lograr. Punta del Este necesita imperiosamente de políticas nacionales que acompañen su crecimiento. Cabezas que sepan hacia donde apuntar.

Los vaivenes económicos argentinos existen desde que tengo conciencia. Las discusiones en la ciudad, también, intentando desde la verborragia cambiar el origen de los turistas para no sufrirlo. Sin embargo, la realidad dice que son y serán siempre los argentinos nuestros principales socios. Que las temporadas no sean cortas, que durante el año el destino siga siendo atractivo y que los que apuestan siempre tengan beneficios es primordial. Para ello, es prioritario estar dispuestos a estudiar alternativas y trabajarlas. Basta de reuniones improductivas, de asociaciones que sólo sirven para aparentar. Está claro que existen aquellos que, desde diferentes lugares, pelean contra viento y marea para lograr su crecimiento. Pero no hay dudas de que unidos puede ser más sencillo.

Punta y su comunicación es ejemplo hoy para ciudades que son consideradas competencia. Hagámoslo redituable. El 1° de marzo comienza un nuevo gobierno que sabe a lo que me refiero. No hay margen de error, no hay tiempo para seguir al azar de una coyuntura que, en la mayoría de las ocasiones, no ayuda. Somos sin dudas la principal fuente de ingreso en turismo país. Pero que quede claro, Punta del Este sola no puede...