El presidente argentino Alberto Fernández (en el centro) llega a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para tomar un examen (REUTERS/Agustín Marcarián)
El presidente argentino Alberto Fernández (en el centro) llega a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) para tomar un examen (REUTERS/Agustín Marcarián)

El presidente Alberto Fernández al cierre de su discurso inaugural ante la Asamblea Legislativa se preguntó: “¿seremos capaces como Argentina unida, de atrevernos a construir esta serena y posible utopía a la cual nos llama hoy la historia? ¿Seremos capaces como sociedad? ¿Seremos capaces como dirigentes?”

Si hay algo que parece quedar claro es que, lejos de la histórica luna de miel, el gobierno de Fernández a una semana de asumido echa mano a un proceso de mediación ante la posibilidad de un divorcio no querido. Fernández, desde lo gestual hasta sus dichos, impulsa consensos. Pero a juzgar por la realidad, no hay predisposición de actores políticos de la oposición, económicos y sociales, a colaborar.

Hoy ingresa al Congreso el proyecto denominado de “Solidaridad y reactivación productiva” que engloba las emergencias sanitaria, social y económica. Contiene más de 15 decisiones económicas de alto impacto en retenciones, jubilados, AUH, tarifas, impuestos, reservas, deuda externa. Se suspende el pacto fiscal con las provincias. Ayer el Presidente recibió a los gobernadores radicales y hoy hará lo propio el ministro del Interior Wado de Pedro, con gobernadores y ministros de economía del peronismo. Se evalúa que la actualización del valor de las retenciones representará USD 2 mil millones, que el gobierno transferirá a los sectores más vulnerables. Aún no queda claro de dónde saldrá el aumento a los jubilados. Todo esto va en la dirección marcada por el ministro de Economía Martín Guzmán, con el objetivo de lograr un punto de equilibrio a la hora de emitir.

Alberto Fernández inició su gobierno sin ánimo de refundación, actitud reclamada por los distintos sectores. Sectores que, por ejemplo, ante la actualización en el valor de las retenciones o la aplicación de la doble indemnización para evitar más despidos (terminamos el año con 119 mil despidos de trabajadores registrados) reaccionaron rápidamente, sosteniendo su negatividad, abroquelándose tras la palabra cansancio. La famosa grieta que pretende cerrar Alberto Fernández, entre tantos ladrillos, lleva en su base la falta de solidaridad. Es cierto que el recurrente aumento de impuestos cansa. Pero también es cierto que hay prioridades en los cansancios. El cansancio de los que nada tienen y vienen demostrando tener una paciencia infinita debe ser priorizado. En esta priorización no sólo están los pobres, indigentes y excluidos: también lo están pobres campesinos, pobres productores, pobres comerciantes, pobres industriales. Hacia ellos van dirigidas estas políticas. Los legisladores deberán ranquear los esfuerzos a realizar de acuerdo a las posibilidades reales de cada sector. El Gobierno, por su parte, deberá poner fecha de vencimiento a los esfuerzos que solicita. A propósito, nunca es bueno anunciar medidas sin que previamente los responsables de las áreas afectadas, expliquen de qué se trata, a quiénes afectará y por cuánto tiempo. Es de esperar la rápida efectivización del anuncio del Presidente, en cuanto a que todos los fondos de la AFI y, también de las partidas de fondos reservados de otras fuerzas de seguridad, se empleen para la iniciativa de promover la lucha contra el hambre.

En cuanto a la reforma judicial, aún no se sabe demasiado. Expertos en la materia creen que se implementará el Código Procesal en todo el país, vigente desde hace cinco años y que se está aplicando en forma gradual. La implementación uniforme en todo el país incluye a Comodoro Py. Básicamente lo que hace es pasar todo el poder a los fiscales; los jueces se transforman en meros jueces de garantía. Se espera que la reforma en Comodoro Py incluya la fusión con juzgados Criminales, duplicando la cantidad de juzgados actuales, licuando así su poder.

El ex presidente Macri dijo que representará una oposición constructiva. Esta semana tendrá posibilidades de demostrarlo en el Congreso de la Nación.

Al cierre de este análisis, la UCR elegía nuevas autoridades. Su nuevo presidente, como lo hemos anunciado oportunamente, será Alfredo Cornejo. El radicalismo se plantea recuperar un espacio con mayor identidad. Creará la Comisión de Acción Política. Vale la pena destacar un documento redactado por la juventud de Villa Giardino y presentado por un grupo de delegados. El texto es muy crítico de lo que señala como “venalidad y falta de valores, además de silencio cómplice de la UCR con el pasado gobierno”.

La sociedad argentina toda debería mirar con atención lo que sucede en nuestra América Latina al igual que en Europa, donde la gente puebla las calles en estado de revuelta. El politólogo Hugo Quiroga me decía: “La revuelta no tiene conducción, y cuando aparece complica y mucho, a la política, porque no existe con quien negociar”.

Estamos a días de las Fiestas, en las cuales muchas personas no sólo no tendrán un pan dulce: les faltará un plato de comida.