Xi Jinping, presidente de China desde 2013 hasta la fecha (Foto: Aris Messinis/Reuters)
Xi Jinping, presidente de China desde 2013 hasta la fecha (Foto: Aris Messinis/Reuters)

Las elecciones para la integración de los consejos de distrito en Hong Kong han arrojado un sorprendente e inesperado resultado favorable a los movimientos democráticos. La participación superó el 70% de los 4,130 millones de ciudadanos registrados convirtiendo estas elecciones en un referéndum sobre las demandas de los manifestantes para mantener y profundizar la democracia en esta isla dependiente de la República Popular China. Los consejos de distrito sólo actúan en temas comunitarios o administrativos; la participación en las últimas elecciones de 2015 sólo fue del 47 y del 58% en 2017%. Los candidatos pro-democracia obtendrían más de 330 bancas de un total de 452.

El Gobierno de Beijing alentó la participación convencido que las manifestaciones en la calle y en especial la ocupación de la Universidad Politécnica habían desgastado al movimiento de protesta. La televisión de Hong Kong no se cansó de mostrar escenas de violencia y de ciudadanos colaborando con la policía para debilitar las protestas y presentarlas como incidentes aislados sin apoyo de la población.

Los resultados de las elecciones implican un desafío para la política del Presidente Xi Jinping de reafirmar la pertenencia de Hong Kong a la República Popular y respaldar a la jefa de Gobierno Carrie Lam. El respaldo a Lam forma parte de la política tradicional del Partido Comunista de no retroceder a las demandas para no perder autoridad ante la población. El autoritarismo forma parte del ADN del Partido Comunista y requiere un permanente ejercicio para mantener su posición jerárquica en la sociedad y evitar la posibilidad de un cuestionamiento externo a su estructura.

Beijing también sostuvo que las protestas fueron fomentadas por los Estados Unidos y reclamó la no intervención en los asuntos internos. La Unión Europea llamó al diálogo y evitar las confrontaciones y el Congreso de los Estados Unidos aprobó una Resolución sobre Derechos Humanos y Democracia reclamando el respeto a los derechos humanos y señalando la reacción desmedida de la policía. El vicepresidente Mike Pence declaró que la represión afectaría las posibilidades de un acuerdo comercial entre los dos países. La Resolución no fue todavía promulgada por el presidente Trump.

La situación de Hong Kong pondrá a prueba la paciencia del presidente Xi Jinping para afrontar este desafío inesperado. Beijing fue avanzando sobre la legislación de Hong Kong pero mantuvo siempre prescindencia sobre el sistema económico como parte de su política Un país dos sistemas. Esta frase resume la política de Xi Jinping de fortalecer la autoridad del Partido Comunista a cambio de no interferir en la economía privada y proseguir con el mejoramiento del nivel de vida.

La situación de Hong Kong también constituye una prueba para las relaciones con Taiwán. China ha reafirmado su soberanía sobre la Isla ofreciendo autonomía y el mantenimiento del sistema económico. Los taiwaneses han rechazado los intentos de Beijing y han reafirmado su derecho a la independencia.

El presidente Xi Jinping enfrenta una difícil coyuntura cuya solución puede amenazar su futuro. Los recuerdos de Tiannamen todavía persiguen a los líderes de la República Popular. La represión de los estudiantes en 1989 trajo importantes cambios en el liderazgo y retrasó la normalización de las relaciones internacionales. El presidente Xi Jinping ha intentado presentarse al mundo como un líder moderado, interesado en la cooperación y abierto al diálogo. Hong Kong constituye una prueba muy importante para confirmar sus intenciones y las reales posibilidades de convivir con la democracia.

El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia. Es Miembro Consultor del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI)