El presidente electo Alberto Fernández (REUTERS/Agustin Marcarian)
El presidente electo Alberto Fernández (REUTERS/Agustin Marcarian)

El presidente electo Alberto Fernández expresó que “el continente no pasa por el mejor momento”. Ante esta afirmación requerí la opinión del Dr. Juan Gabriel Tokatlian, quien describió quirúrgicamente la situación en América Latina. “En treinta días ocurrió lo siguiente: el presidente de México, López Obrador, tras la captura de uno de los hijos del Chapo Guzmán, decidió su liberación ante la ola de violencia que se desató. En Haití crecen las protestas por los casos de corrupción. En Honduras el hermano del Presidente es hallado culpable de corrupción. En Colombia un sector disidente de las FARC anuncia el retorno a la lucha armada y el presidente Duque cumple a paso de hormiga el acuerdo de paz. Venezuela sigue degradando sus instituciones políticas y sociales. En Ecuador continúan las manifestaciones en la calle. Perú cerró su Congreso lo que provocó explosiones sociales. En Brasil continúan los exabruptos del presidente Bolsonaro. Bolivia con elecciones controversiales y con el desenlace público conocido. En Chile el presidente Piñera manifestó que su país estaba en estado de guerra… Sólo en treinta días”.

La instantánea descripta se fundamenta en tres grandes razones. La primera tiene que ver con los grandes déficits que los gobiernos han dejado en seguridad, salud, educación, justicia, en los últimos cuarenta años, más allá de los postulados de centro derecha o centro izquierda a los que adhieran. La segunda razón es que en los años 60 América Latina, según informes de organismos internacionales, no era la región más pobre del mundo, pero sí la más desigual sistemáticamente. Podemos inferir que el amontonamiento de insatisfacciones en algún momento estalla y tal vez hasta por un motivo menor. La tercera y última razón es que tenemos países con fuerte presidencialismo, pero con Estados muy débiles por políticas que no llegan a la gente.

Lo expresado por el presidente electo debería servir para que, ante la inminencia de un nuevo gobierno en Argentina, se debata buscando el hilo conductor que nos lleve a una respuesta concreta ante una pregunta que siempre se formula: ¿qué nos está pasando? Además: ¿entendemos los cambios que se dan en el mundo? ¿Comprendemos el contexto general?

En febrero de este 2019 el Dr. Tokatlian publicó un trabajo del que me sorprendió la referencia sobre la presencia en lugares preponderantes y no convenientes de los militares en Latinoamérica. Por distintas razones están en México, Colombia, Ecuador, Venezuela, Chile, Brasil y en Bolivia. En el caso de Evo Morales desobedecieron a su Presidente. Lo abandonaron. En el caso del presidente Piñera, lo sostienen. En Venezuela hay 70 funcionarios de diferentes rangos militares. Cuando los militares están en lugares no convenientes, ya sabemos los resultados. Con respecto a la situación chilena, la Fundación para la Democracia, presidida por Guillermo Whpei junto con la premio Nobel Rigoberta Menchú, estuvo en el país andino y generó un informe sobre la represión brutal ejercida contra los manifestantes. El saldo lamentable es de 24 muertos, 3300 heridos,150 lesiones oculares con ceguera en el 60% de los casos, por estallido del globo ocular; 5012 detenidos, todo según registros de la sociedad de Oftalmología, del Instituto Nacional de Derechos Humanos y de la fiscalía del Ministerio Público de Chile al 7 de noviembre. Se le debe agregar lamentablemente, 100 denuncias por violaciones y torturas.

Se habla de la posibilidad de que el nuevo gobierno deposite la responsabilidad de las relaciones internacionales en Felipe Solá. Dado el contexto citado le solicité opinión al Dr. Tokatlian, quien me dijo: “Si la decisión del Presidente electo es ésta, asumo que es correcta dado que Solá conoce muy bien los agronegocios y la impronta que Argentina tiene en esto como potencia. Parto de la base que el ministerio será denominado nuevamente de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional. Creo que motorizará un conjunto de incentivos a las exportaciones. Tanto la UIA como el Cippec acercaron trabajos muy interesantes. Ante la vulnerabilidad tan grande de Argentina se necesita modestia, cautela, esfuerzo, sofisticación y mirada a largo plazo”.

No se debe perder de vista que el 5 de diciembre el mandatario Bolsonaro asumirá como presidente pro témpore del Mercosur. Presidente que como candidato tenía dentro del capítulo internacional la propuesta de menos Mercosur y más acuerdos bilaterales. Ante esta posibilidad, la central fabril paulista (FIESP) se entrevistará esta semana con la Unión Industrial Argentina, manifestando su preocupación. En Brasil existe un grupo que opera con apoyo de los intereses de Estados Unidos que le interesa desarmar los compromisos internacionales de Brasil para que este negocie bilateralmente. Podríamos sintetizar diciendo que es el sector de los agronegocios. En cambio, los empresarios paulistas tienen sus intereses en la región y dentro de ella, en nuestro país. Por lo cual el gobierno de Fernández tendrá como primer gran tema el tratamiento de la deuda con el FMI y luego Brasil y el deterioro que viene dándose en nuestras relaciones, donde pasamos de una gran rivalidad, y no sólo por el fútbol: recordar el tema nuclear.

Queda claro que en la región la política carece de su esencia: el arte de conversar. También se observa que el hilo conductor de los reclamos pasa por la necesidad de reducir las desigualdades. La clase media en Latinoamérica del 2000 al 2009 se ensanchó del 22 al 37%. Con el decrecimiento económico regional de los últimos años, la pobreza vuelve a herirla.