El presidente electo Alberto Fernández (Maximiliano Luna)
El presidente electo Alberto Fernández (Maximiliano Luna)

Lo expresado por los ciudadanos el domingo pareciera encaminarse hacia una Argentina con dos grandes coaliciones políticas. Lo interesante será en la construcción de las mismas, sus equilibrios. En un país como Argentina, tan necesitado de reconstrucción, la sobredosis de más y mejor política no debiera tener ninguna contraindicación. Luego desarrollaré algunos puntos sobre este primer planteo. La invitación del presidente Macri al presidente electo Alberto Fernández a desayunar juntos, cosa que ocurrió ayer por la mañana; dónde acordaron el trabajo conjunto de sus equipos y el diálogo directo entre ellos en la transición, hace pensar en que una Argentina distinta es posible.

Lo cierto es que en lo inmediato, o sea, partir del 10 de diciembre; el tema clave pasa por lo económico. Y dentro de lo económico no es menor el tema precios. En el 2001, sin intención de comparar sino para recordar; el eje fue cómo salir de la convertibilidad. Hoy el eje pasa por cómo contener los precios, porque de no lograrlo de nada sirve el aumento prometido por el presidente Fernández para salarios y jubilaciones. Reitero: ¿cómo enfrentará la cuestión inflacionaria el próximo gobierno? Este año cerrará con un 55% de inflación, pero lo relevante para el 2020 es que, tomando los últimos cuatro meses, anualizado, da un 100%. En el 2001, con acuerdo de los doctores Duhalde y Alfonsín, la estrategia fue establecer un tipo de cambio alto y precios y tasas de interés a la baja. Al no haber crédito bancario, aparecieron los dólares del “colchón”, se calcula que fueron aproximadamente U$S 20 mil millones. Aquel acuerdo de fuerzas políticas logró, que las medidas que el gobierno debió tomar se discutieran en el Congreso y se aprobasen. En la etapa que gobernará Alberto Fernández, el sistema financiero bancario está muchísimo más sano que en aquel 2001. Todo indicaría que el Presidente electo iría a un acuerdo político general, que además incluya precios y salarios. Lo importante aquí es que se camine hacia un ajuste convergente para rápidamente comenzar a crecer. Todos, absolutamente todos los argentinos y sus representantes políticos, saben que el 2020 será muy complicado y con gran cantidad de vencimientos.

Tal vez el desafío más grande para el Presidente que abraza la justicia social, es la pobreza. Como ya he mencionado, los indicadores del Observatorio de la Deuda Social de la UCA señalan que en el 2019 nuestro país terminará con el 40% de su población pobre. Con el agravante del aumento de la indigencia (aquellos que sólo comen, y mal, una vez al día) . Y el futuro argentino está absolutamente embargado, dado que el 50% de sus chicos se encuentran bajo la línea de pobreza. Sabemos la tala de potencialidades que la mala alimentación genera.

El Lic. Eduardo Donza dice: “Dado la carencia de políticas de Estado, urge la constitución de una mesa propiciada por el sistema político junto con los empresarios, la universidad, los sindicatos; porque la inflación genera más pobreza. La desigual estructural productiva no ayuda”. Uno de los componentes de este flagelo, es la desocupación y la subocupación. Ambas suman 23,7%. A este dato no menor, se anexa los ocupados que necesitan un nuevo empleo. Hay un 18.3 % de trabajadores ocupados, que no llegan a fin de mes y necesitan otro empleo. Y lo que es peor: estamos transitando la tercera generación de personas excluidas las que en general, como dijo el por entonces cardenal Bergoglio en Aparecida: “Los pobres que la política esconde bajo la alfombra”.

Retomando el tema de las coaliciones y la búsqueda de sus equilibrios; en el caso de Juntos por el Cambio, se avizoran dos realineamientos: el del PRO y el de los radicales. Si bien el presidente Macri conducido por la gente, y desdiciendo desde su candidatura, al Presidente que en él habita hasta el 10 de diciembre próximo –tanto en su forma como en las políticas aplicadas post PASO- ha perdido; esto lleva a que en un tiempo no muy lejano, si su intención es ser jefe de la oposición; su partido y sus aliados le discutan ese lugar. Seguramente Rodríguez Larreta demorará un tiempo prudencial, pero todo indicaría que en el algún momento lo hará. En el caso del radicalismo, creen que el 40% conseguido es muy importante, pero la discusión pasa por dónde se ubica el radicalismo para mantenerse dentro de Juntos por el Cambio, atento a sus posturas ideológicas, ante un PRO que gobernó hasta las PASO con políticas de derecha clásica. Los radicales que desean permanecer en Juntos por el Cambio están decididos a exigir reglas claras de funcionamiento y también en la toma de decisiones. Dicen “ya nadie tendrá poder sobre otro”. Miran con atención el eje Alfredo Cornejo-Martìn Lousteau. El radicalismo capitalino con la fuerza de La Cantera, con la influencia decisiva de Emiliano Yacobitti y de Juan Nosiglia, ya evalúan ese porvenir. Pareciera que su contrapunto está en el eje amarillo de Mario Negri y Gerardo Morales, este último un poco diezmado por el resultado electoral.

En el caso del conglomerado peronista, lo primero a destacar es que la noche del domingo tuvo en el gobernador electo de Buenos Aires, Axel Kicillof, una merecida centralidad en los festejos y en el discurso, dado que fue el gran elector. El desafío para el presidente Alberto Fernández reside en lograr lo que vino planteando sobre la unidad del Frente de Todos. El desafío es reafirmar ya como Presidente esa unidad y poner en valor a cada uno de sus integrantes. Los gobernadores, Sergio Massa, La Cámpora, y construir el sector que lo represente genuinamente. Podría inferirse que así como el presidente Macri tuvo en Carrió una socia punzante, es probable que dicho rol lo ocupe su compañera de fórmula Cristina Kirchner.

A propósito de los equilibrios de poder, los argentinos votaron para posibilitarlos, ya que a pesar de la victoria de Alberto Fernández, Juntos por el Cambio será el espacio con más diputados y el peronismo unido, dominará el Senado que presidirá Cristina Kirchner.