(AP Photo/Natacha Pisarenko)
(AP Photo/Natacha Pisarenko)

Diversos aspectos frenan desde hace décadas el desarrollo del mercado de capitales en Argentina, que no logra salir del estancamiento a pesar de los importantes cambios en materia de legislación y mejora en la calidad regulatoria.

Con el transcurso de cada período gubernamental se renuevan las expectativas de que el cambio político provea de nuevos paradigmas y decisiones racionales que lo ponga en marcha, pero tales expectativas no se han cumplido en las últimas décadas.

Desde 2015 asistimos a una acumulación de errores en materia de política económica, y un exceso de “prueba y error” en lugar de contar con un plan sistémico para los problemas estructurales como la inflación crónica, la fuga de capitales y el estancamiento económico.

La confianza es un valor intangible que puede insumir un tiempo indefinido en construirse, tiempo del que no dispondrá el próximo gobierno para revertir el estado actual, dada la urgencia por atraer inversiones, bajar la tasa de interés para el financiamiento productivo, y generar empleo.

Recordemos que el blanqueo de 2016 logró superar los 100 mil millones de dólares, hecho que podría haber sido considerado como un acto de confianza a poco de subir el nuevo gobierno, pero la mayor parte del monto declarado quedó en el exterior y no ingresó ni al mercado financiero ni al de capitales, a pesar de las ventajas impositivas que ofrecían los Fondos Cerrados de Inversión.

El impulso esperado al desarrollo del mercado tampoco ha venido de la mano del cambio legislativo -primero con la sanción de la Ley 26831, y, posteriormente, con la Ley de Financiamiento Productivo en 2017-, pues la actualización legislativa y el reemplazo de la Ley 17811 era un factor sin duda necesario pero no suficiente para proveer de la confianza esperada, la cual tampoco se construye sólo mediante cambios en el marco regulatorio y legislativo.

Otro factor que explica el escaso rol del mercado de capitales es la escasa difusión de los instrumentos que ofrece el mercado de capitales para el ahorro del público y para el financiamiento empresarial, fundamentalmente en el caso de las pymes en la población en general y en las provincias en particular.

El proyecto incluido en la Ley 26.831 de crear delegaciones provinciales o regionales de la CNV en el interior del país dedicados a la difusión, capacitación, asesoramiento y trámites administrativos que puedan realizarse sin que ello requiera la presencia en Buenos Aires, no ha sido implementado luego de ocho años de ser propuesto en la Ley 26831.

Otros factores se suman al bajo atractivo del mercado de capitales, tales como la cultura empresarial resistente a compartir la información y la propiedad del capital, la lentitud que puede implicar la aprobación de instrumentos por parte de la CNV, y asimismo la dificultad por parte de las empresas, y no sólo de pymes, en proveer de la documentación requerida y el prospecto más adecuado para el financiamiento que se requiere.

Mirando hacia el futuro gobierno

La eficacia de las propuestas de desarrollo del mercado de capitales se deberá evaluar en el curso del próximo período gubernamental y a posteriori, observando el ingreso de nuevas emisoras, el nivel de capitalización bursátil, el volumen de financiamiento emitido, la dispersión geográfica de las emisoras, y el número de pymes participantes.

Se propone implementar un conjunto de acciones con el objetivo de otorgar al organismo regulador y al mercado de la dinámica necesaria para el desafío que se enfrenta:

-Implementar la red de delegaciones CNV en las provincias.

-Poner en marcha un plan de difusión federal para posibles inversores y empresas.

-Abrir “ventanas” fast-track para trámites pymes en las delegaciones.

-Establecer una segmentación de los profesionales de la CNV como asesores por sectores productivos: inmobiliario, energía, agropecuario, infraestructura, otros.

-Organismos de supervisión y control coordinados en forma periódica con reporte mensual al PEN (BCRA, CNV, UIF, AFIP, Seguros).

-Elevar el nivel tecnológico de la CNV e incorporar sistemas de monitoreo acorde al avance de los mercados.

-Analizar y modificar los sesgos impositivos que desincentiven la emisión local en favor de compra de acciones a través de ADRs en el exterior.

-Establecer la autarquía presupuestaria de la CNV que permita utilizar los recursos generados por el organismo en el organismo, con un esquema de remuneración competitivo que cierre el desfasaje de los recursos humanos de la CNV con respecto a otros organismos similares (AFIP, BCRA) y evite la salida de talentos y profesionales.

-Incorporar planes de carrera y desarrollo profesional con incentivos y promoción a la capacitación específica.

-Atraer Inversión Externa Directa que genere empleo (Real Estate), desarrollo tecnológico y/o exportaciones a través de Fondos Cerrados de Inversión, Fideicomisos, compra de participaciones accionarias u otros instrumentos, minimizando los requisitos de permanencia.

-Incorporar estímulos impositivos sin costo fiscal para motivar la apertura del capital de pymes.

-Implementar urgentes medidas para detener y revertir el deslistado de emisoras.

Mirando hacia el futuro próximo, estas propuestas tienen como condición previa la superación de las fuertes restricciones macroeconómicas que hagan viable el gran cambio cultural que requiere el mercado de capitales para desarrollarse: la confianza en la generación de ahorro e inversión en moneda doméstica.

Dicha condición no significa que el trabajo y la implementación de estos temas críticos deba ser postergada, por el contrario debe iniciarse el 11 de diciembre de 2019.

El autor es doctor en Economía (UBA) y ex director de la Comisión Nacional de Valore